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Psicología Positiva

Inteligencia Social: Una Base Segura

Notas sobre el Libro de Daniel Goleman.

Entrega 5 de 6.

Leer la entrega anterior: Inteligencia Social: Los Genes No Marcan el Destino.

Tiempo de lectura: 8 minutos.

El carecer de una base social puede hacer que los bebes se vuelvan desdichados o incluso mueran por abandono. Cuando un bebe sonríe o llora, la madre reacciona acorde y le dictará los datos para que aprenda las reglas básicas de las reacciones humanas, también cuando el niño domina el arte de hablar también desarrollará esa conversación interna que se llama pensar.

Las buenas relaciones placenteras tienen su expresión bioquímica con la generación de neurotransmisores inductores de placer, endorfinas y oxitocina que son activados con esa compenetración. La oxitocina proporciona el sentido de total relajación y las endorfinas un placer similar a la heroína. Para un bebe los padres y la familia ofrecen esa agradable seguridad. Las amistades y la pareja con su intimidad romántica también proporcionan esas mismas sensaciones.

Madres poco afectuosas, con incapacidad de interconectarse, que evitan la intimidad emocional solo provocan ansiedad. Las madres de los niños que crecerán seguros son más atentas y corresponden mejor al llanto de los bebes, son más afectuosas, tiernas y más cómodas con el contacto cercano. Las interacciones felices compenetradas son una necesidad básica del infante como el alimentarse o eructar.

En resumen: los niños de un contexto empático tienden a volverse seguros, los padres ansiosos producen niños ansiosos y los padres distantes niños distantes en las relaciones y esto es independiente de la carga genética transmitida.

Una sensación de seguridad y confianza o afinidad producto de la relación Yo-Tú es el eje del crecimiento social del niño.

La Compenetración Depresiva

Muchos neurocientíficos dicen que la depresión tiende a heredarse y no solo el gen sino también al padre deprimido que afecta al niño, este protesta llorando o al darse por vencido se vuelve apático y retraído.

El Set-Point de la Felicidad

Parece ser que el secreto para Daniel Goleman, es que no solo consiste en evitar las inevitables frustraciones y contratiempos de la vida; sino aprender a recobrarse. Cuanta más rápida sea la recuperación mayor será la capacidad del niño para la alegría. Las parejas que aún en desacuerdo despliegan amabilidad, empatía y comprensión mutua, también se aproximan a un rol de padres con mayor armonía.

Hace falta una familia socialmente inteligente para ayudar a desarrollar un «núcleo afectivo positivo» o en otras palabras «un niño feliz». Cuando un niño se siente bien querido, bien cuidado, valioso ante los ojos de las figuras importantes de su vida, el bienestar resultante crea una fuente de positividad.

Un niño requiere de una base y un refugio seguros, al cual regresar después de salir a explorar, lo que hacen en forma de juegos. En el juego aprenden a ser socialmente astutos, cómo negociar espacios de poder, cómo cooperar y formar alianzas y cómo conceder su derrota con gracia cuando es necesario. Así nuestro cerebro está cableado con la urgencia de jugar, una que nos lanza a la sociabilidad.

En la interacción de la miríada de sistemas de control del cerebro el circuito de juego detiene los malos sentimientos: ansiedad, ira intensa, todas las cuales suprimen el espíritu del juego.

El Cuidado en la Infancia y la Intimidad

El Neurocientífico Richard Davidson ha descubierto que cuando la gente está sumida en una emoción negativa, las dos áreas más activas del cerebro son la amígdala y la corteza prefrontal derecha, cuando estamos alegres estas áreas están quietas, mientras que parte de la corteza prefrontal izquierda se enciende.

La gente con actividad en el hemisferio derecho del cerebro es particularmente susceptible a momentos de depresión o irritación mientras quienes tienen actividad en el lado izquierdo experimentan días más felices.

Cada uno de nosotros tiene un temperamento innato que nos induce a tener días felices o tristes, pero las investigaciones vinculan al trato y cuidado que recibimos durante niños con la capacidad para la dicha en la edad adulta.

La felicidad florece con la capacidad de sobreponerse al desencanto y volver a un estado más feliz y tranquilo. Parece haber un vínculo directo entre la capacidad de recuperación en situaciones de estrés y la capacidad para la felicidad.

Capacidad de Recuperación

La sobreprotección de un niño es una forma de privación. La idea de que un niño debe evitar a cualquier costo las situaciones tristes distorsiona la realidad de la vida, Lo importante no es estar en un estado de felicidad perpetua sino aprender a resolver adecuadamente las tormentas emocionales, deben aprender a enfrentarse a los altibajos de una vida social y no experimentar un placer monótono y constante.

Parte IV

Las Variedades del Amor

Las Redes de Apego

En el ámbito del corazón humano se hablan de tres sistemas cerebrales independientes, los neurocientíficos distinguen entre las redes neurológicos de El Apego, El Cuidado y El Sexo, cada uno con sus sustancias químicas y hormonas cerebrales. Cada uno agrega su propio condimento químico y las muchas firmas de amor.

El Apego determina a quien pedimos ayuda, a esos son a quienes más extrañamos cuando están ausentes. En el apego nos enganchamos brindando cuidados y convirtiéndonos en proveedores.

El Apego provee el pegamento para tener unida a la familia y el cuidado suma el impulso para criar a los hijos, para que crezcan y puedan tener hijos a su vez. Cuando el apego se entrelaza con el cuidado y el sexo, entonces se puede disfrutar el amor romántico, pero cuando alguno de los tres falla, todo se tambalea.

El amor puede tener estas variedades: romántico, familiar y paternal. Las fuerzas afectivas que nos une a los demás proceden del surgimiento del cerebro racional y por lo tanto amar requiere de una inteligencia social plena para poder establecer lazos fuertes y satisfactorios.

Cuando los tres sistemas, apego, cuidado y sexo funcionan adecuadamente alimentan el romance en su mejor modo, como una conexión relajada, afectuosa y sensual en donde florece la afinidad.

Leer la sexta y última entrega Inteligencia Social: El Arte del Flirteo‘.

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