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Psicología Positiva

Psicología Médica, de Ramón de la Fuente: Síntesis de Ideas Principales

Tiempo de lectura: 6:40 minutos.

La individualidad es un hecho biológico, genético, fisiológico, inmunológico y también psicológico y se expresa en la forma de sentir, pensar y actuar que nos hace únicos y diferentes de los demás. La psicología clínica es el instrumento adecuado para aplicar conceptos humanistas a la medicina en tres corrientes:

  1. La conductual que incluye al comportamiento explícito;
  2. el fenomenológico (estados y experiencias mentales y contenidos de la conciencia) y;
  3. las corrientes psicodinámicas que abordan los problemas humanos en términos de motivos y conflictos inconscientes. La salud no es solo física sino también influyen las experiencias subjetivas como son los aspectos personales, familiares, sociales, el manejo de la frustración, la depresión, la ira, el miedo y la angustia.

La conciencia de uno mismo es el logro supremo de la evolución biológica. El hombre tiene que valerse de sus capacidades para darle sentido a su vida. La adaptación incluye cambios estructurales, físicos, regulaciones funcionales y cambios conductuales. En una gran cantidad de ocasiones, un síntoma puede ser la expresión de un conflicto mental o de insatisfacción de necesidades de afecto, seguridad, atención o prestigio que el sujeto sufre .

Las emociones y deseos son el motor de la conducta. Lo que mueve habitualmente a la gente en determinada dirección no es lo lógico o racional sino la fuerza irracional de los los deseos, pasiones y temores, siendo la angustia uno de los principales motores. El enfermo y su padecimiento hacen un intento por restablecer el equilibrio perdido (homeostasis) que puede estar influido por factores psicológicos, sociales, conflictos, perdidas o frustraciones. Que tienen el poder de enfermar.

Las causas de las enfermedades mentales pueden ser lesiones en la cabeza, la genética, el alcoholismo, drogadicción, los reveses económicos o amorosos. La ciencia tiene el imperativo y convicción de que para saber hay que observar. Una conducta se presenta de acuerdo al grado de aprobación o rechazo que tiene.

El modelo general de terapia cognitiva es la modificación de patrones del pensamiento que causan deformación de la realidad en donde las experiencias emocionales y los procesos afectivos tienen un papel crucial.

Personalidad: las personas pueden cambiar patrones de conducta, de comunicación y lo que permanece es la personalidad o modo de ser, que depende básicamente de la dotación genética, es decir el sentir y pensar para enfrentar los problemas de la vida. Algunos componentes de la personalidad son la inteligencia, la sociabilidad, la explosividad, la energía, la creatividad, la vivacidad, la sensibilidad, la afectividad y capacidad de amar.

La forma en que nuestras potencialidades son moldeadas dependen de las experiencias vitales. En el desarrollo de la personalidad se aprende a posponer la satisfacción inmediata de las urgencias biológicas y a modificar y controlar deseos. Se aprende a ser racional para tener una conducta socialmente valiosa.

La conducta agresiva se entiende como una respuesta a la frustración. La conducta antisocial es un trastorno de la personalidad. De la constitución biológica y el ambiente social resulta el carácter que también es el vínculo del individuo con el mundo, con las demás personas y consigo mismo.

El carácter puede ser productivo, atesorador o mercantilista. Los efectos de la desnutrición producen un grave retraso del cerebro en el número de neuronas, la disminución de la mielina, las ramificaciones dendríticas y el tamaño del cerebro. Esta produce niños callados, apáticos y poco activos.

La inteligencia expresa la capacidad de utilizar conocimientos y experiencias ante situaciones nuevas. Depende de la capacidad de retener lo aprendido y recordarlo en el momento en que se necesita, la capacidad de actuar con propósito, pensar racionalmente y manejar eficazmente el ambiente que nos rodea. Las inteligencias pueden expresarse de 14 tipos diferentes.

La adolescencia es la búsqueda de identidad que ayuda a quitarse el pasado infantil, confrontar un futuro incierto, encontrar un camino y aprender a vivir en un mundo que ya no lo acepta como niño ni como adulto. En esta etapa se trata de descubrir la vocación, saber qué tipo de persona quiere ser y qué clase de ocupación le gustaría tener.

Existe también la necesidad de separarse de los padres e incursionar más allá del círculo familiar. En la adolescencia existe un anhelo imperioso de reconocimiento, de ponerse a prueba, siendo los principales reguladores de la conducta el orgullo, el honor, el buen nombre y un sentimiento exaltado de la dignidad personal.

El Narcisismo: Alguien que se ama en exceso no es capaz de amar a los demás y solamente recibe el reflejo de su propia imagen. Sentirse culpable es estar en deuda con uno mismo, es la convicción de haber violado códigos morales.

La madurez emocional, personalidad que concilia armónicamente los requerimientos de la sociedad. La persona madura es capas de dar sin recibir, capacidad de altruismo como base de la moral adulta. El uso continuo de las facultades mentales nos protege del deterioro del cerebro que es un órgano que si no se usa se atrofia, usándolo se puede morir sin senilidad.

La familia es la liga entre individuo y sociedad. Es el núcleo básico. La salud y la sobrevivencia dependen de la adaptación para el desarrollo óptimo de de las potencialidades de la vida. La desnutrición, la contaminación de cualquier tipo, el exceso de estrés o cambios en la estructura familiar afectan dicha adaptación.

En la relación médico-paciente, la capacidad de recibir serenamente y sin indignación las protestas de un enfermo sin responder con cólera o mengua en el interés es un indicador de la madurez del médico. Un enfermo es un individuo que no puede evitar su enfermedad ni aliviarse por su voluntad, quiere sanar tan pronto como sea posible, por lo que busca ayuda y coopera en su curación.

Aliviar el sufrimiento es el fin de la medicina y es obligado comprender su naturaleza. Desde sus orígenes en Grecia hasta nuestros días, el médico cumple tres funciones básicas: calmar el dolor, atenuar la angustia y prolongar la vida.

Ante cada pérdida, usamos el repertorio de defensas psicológicas de que disponemos. Los estados emocionales tienen efecto en la salud, la ira, el miedo, la tristeza pueden generar colitis, úlcera péptica, síndrome de colon irritable, trastornos respiratorios, modificación en la estructura estriada del aparato respiratorio y en la estructura lisa de los bronquios y trastornos endocrinos como la diabetes mellitus para aquella personas genéticamente predispuestas.

La conciencia es tener conocimiento de uno mismo y del entorno. A través de los procesos mentales que permiten la percepción de impulsos aferentes (de entrada), el lenguaje, el pensamiento, las características de la personalidad y la creatividad.

Cuando se habla de funciones intelectuales, se habla de la habilidad de prestar atención, orientarse, memorizar, aprender y hacer juicios. Prestar atención es seleccionar y juega un papel central en la organización del pensamiento y la personalidad.

Los estímulos externos activan gran número de reacciones en las vías sensoriales y en los centros cerebrales superiores en donde la información es percibida, analizada y entendida.

El sistema límbico o cerebro visceral, amígdala, hipocampo e hipotálamo. El hipotálamo está relacionado con las reacciones físicas, produce hormonas, la amígdala es la procesadora de emociones y el hipocampo es el centro principal de almacenamiento de memorias de largo plazo. La carga emocional de los estímulos tienen un papel principal para el establecimiento de memorias.

El aprendizaje: En él, participan el hipocampo, la amígdala y la corteza cerebral. Define un cambio cognitivo y conductual. La plasticidad es la característica del sistema nervioso que hace posible el aprendizaje, cambiando la estructura neuronal con cambios psicoquímicos, alterando los caminos sinápticos y las estructuras neuronales.

La fe y la esperanza, ambas son componentes activos en los tratamientos psicoterapéuticos. La fe en el medico y la medicina que practica. La falta de fe y esperanza significa muchas veces darse por vencido y es uno de los factores anti terapéuticos más poderosos.

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