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Psicología Positiva

Regresar a Dios, Como Terapia Para Alcohólicos y Drogadictos

Resumen de Ideas de la Propuesta de Margarita Montes B.

Tiempo de lectura: 10 minutos.

El camino de la adicción a el alcohol y a las drogas, son fuente de fuertes daños al cerebro y origen de enfermedades mentales.

El adicto se encuentra pues en una circunstancia de desgracia absoluta, en camino de colisión con la familia, su empleo si todavía tiene y su propia comunidad.

Por lo anterior y reconociendo que son enfermedades, he resumido un folleto llamado “Regresando a Dios, un camino para salir de la adicción”, escrito por Margarita Montes B., que ofrece una perspectiva de solución viable y complementaria a la tradicional de los alcohólicos anónimos.

En este blog, lo presento para el conocimiento de los especialistas en psicología y psiquiatría que tratan estas enfermedades o por si conoce a alguien que le pueda ser de utilidad y llegar a tener un camino hacia una vida de mayor bienestar y felicidad para estas personas.

Prólogo

Hoy el ritmo acelerado de vida a la que está expuesta la sociedad ha llevado a algunas personas a escapes falsos que los condenan a excesos y adicciones como las drogas o el alcohol, buscando un estado de falso placer, debido a que la espiritualidad paso a segundo plano.

El propósito de la autora, ex adicta, es ayudar a todas aquellas personas que han perdido el rumbo y han sentido soledad e impotencia respecto a su situación de adicto y sembrar en el lector una esperanza de que sí existe alivio, por más difícil que este parezca, tratando de obtener una vida digna tras la adicción.

Las drogas y el alcohol alteran la realidad, uno se fuga de la propia vida y hace cosas de abrumadoras malas consecuencias causando males innecesarios. Las drogas matan y las personas merecen vivir.

Las adicciones no solo pueden ser al alcohol o la droga, también pueden ser a la comida, la desorganización, el sexo sin compromiso, el tabaco, el estar pegado a la computadora sin hacer nada de provecho, las compras obsesivas o cualquier cosa que impida estar bien con uno mismo, haciendo que uno se sienta atrapado y sin salida; el testimonio de la autora es que sí hay salida, no perfección, pero sí hay salida. Incluso ahí, en la desesperanza, hay salida: se llama Dios.

La autora dice: Empieza en este instante, los problemas no se resuelven hablando de ellos sino haciendo algo por ellos y lo importante es hoy y lo que haces con ellos el día de hoy.

Comienza por disfrutar la comida, un pedazo de pan, cambiaras tú mismo. No cambiaras a los demás, muchas veces ese es el problema, querer cambiarlos.

El “ahí se va”, el “me da lo mismo”, el “no me importa”, son los mejores caminos para llegar a la ruina espiritual.

Alrededor de las drogas y el alcoholismo hay una infinidad de problemas agobiantes como son las deudas, pérdida del empleo, problemas familiares que no ven cómo ni dónde resolver. Es momento de ver la vida como un túnel, en donde hay, asegura, una salida.

Huir del dolor solo trae más dolor; sin embargo, el dolor es piedra de toque del crecimiento espiritual.

Cuando alguien ha torcido su vida, siente un dolor intenso en el alma, le pierde sentido a la vida, siente un vacío que no puede llenar con nada y una gran desesperanza.

Los males del alma no se curan solo con medicinas, se alivian con trabajo para recuperar la dignidad, es decir, el valor que nos damos a nosotros mismos, con trabajo para ir venciendo uno a uno todos los monstruos que nos atormentan. Esto es una guerra, el drogadicto es el guerrero y tiene que vencer. La gente cambia y puede mejorar, con paciencia paso a paso, caminando cada día más y sin desánimo.

Para vencer el vicio, deja de pensarlo, ¡hazlo de golpe y ya!, por lo pronto no te preocupes por lo que viene, nadie puede resolver tu problema de adicción más que tú. Deja de estar buscando la aprobación de los demás. Es una guerra que se gana con paciencia, lo difícil es cambiar, pero puedes hacerlo.

La primera parte de la solución es reconocer el problema, no se puede resolver algo, si no lo ves como problema.

Al detener la ingesta de drogas, seguramente te sentirás fatal. El mundo como lo conocías se ha derrumbado y posiblemente has perdido a tu familia, tu trabajo, amigos y amor propio.

Requieres ahora fuerzas para luchar por una vida digna, con problemas, pero digna. No hay pastillas para la felicidad.

No tengas miedo al llanto ni al dolor. Las lágrimas a veces son de tristeza o desesperación. Date tiempo de llorar, también es posible que sientas ira y miedo, Ponte en las manos de Dios.

Se han derrumbado tus sueños, puedes construir una vida desde cero, la lucha es contigo mismo para convertirte en una mejor persona, más humilde, lo importante es ir cambiando el discurso mental, se puede dejar atrás al infierno y hacerte cargo de tu vida, concéntrate en el hoy…

Los fantasmas del pasado se irán quedando atrás y después te quedara un futuro mejor, mejor que drogarte, por cierto.

Una vida digna requiere levantarse diario a trabajar las 12 horas, el descanso solo puede llegar después del trabajo.

La vida es más sencilla que como la conoces, se pueden eliminar los ídolos falsos: el dinero en exceso, el poder, los lujos y la aventura.

No te puedes quedar viendo la tele y esperar a que la vida se resuelva sola y cambie por sí misma. La vida es dura, pero es hermosa. El dolor pasa, con la ayuda de Dios, el dolor pasa.

Recuerda: las fuerzas que te impulsaron a huir de la realidad seguirán estando presentes, tú cambias, tus circunstancias de vida pueden seguir estando presentes, incluyendo a los demás, debes aceptar que no puedes cambiar a los demás. Es una guerra para conquistar la libertad interior personal, un mejor mañana.

No hables del pasado, habla de lo que te duele para sacarlo, poco a poco de ira enderezando, lleva tiempo por lo que no te des por vencido. Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.

Ser de carne y hueso duele, duele mucho, pero es la única forma de ser un humano digno.

Se puede cambiar, aprender a hacer las cosas con esfuerzo y por amor, amor a la vida, con valor. Lo difícil es que estabas acostumbrado a la adrenalina y sin ella a lo mejor a tú cuerpo le resulta aburrido. Trata de recuperar lo perdido, incluida la salud mental.

Con la ayuda de Dios, se puede ir adelante.

El Perdón

Los demás son como son y el hecho de que tú hayas decidido cambiar, no hará que los demás cambien y lo único que te queda es perdonar.

El perdón no se da de la noche a la mañana, es algo que nace del corazón y es una decisión.

Probablemente tengas problemas familiares que no sospechabas, pero es porque tu adicción no permitía que los vieras, tendrás que obtener el perdón de tus padres, de tu cónyuge y de tus hijos.

Deja que los demás cambien por sí mismos, trata de aprender a amarlos como son. Así el amor y el perdón son la clave del éxito. Aprende a amar a alguien o a algo, con todo tu corazón. Perdonarse a uno mismo puede tomar mucho tiempo debido a la auto consideración que es sentir lástima de uno mismo y esta no sucede de la noche a la mañana.

Un adicto es una persona valiosa con una adición y la etiqueta no debe ser incluida en la persona. Se puede volver a lograr nuevos círculos de amigos, toma tiempo, habrá periodos de soledad, pero ten la esperanza en que habrá mejores días.

¿Qué es el Perdón?

Es un acto de voluntad consiente y deliberado, una actitud de compasión y entendimiento. Un puente para reaccionar ante el mundo, un don y una bendición.

El que perdona recibe el mayor beneficio, más que el perdonado. La ira genera más ira y el odio más odio, perdonar ayuda a la paz mental.

Cuando culpas a otros de tus reacciones, cuando crees que son responsables de tus sentimientos, renuncias al control de tu vida. Convirtiéndonos en víctima perseguidas.

A la larga puedes producir tu propia alegría, paz y armonía. Sin tener que depender de alguien lo haga por ti.

“Equivocarse es humano, perdonar es divino”.

Perdonemos mientras haya tiempo, porque llegará el día en que se pierda dicha oportunidad.

Perdonar mejora el sistema inmunológico, genera menos estrés, se eliminan ciertas dolencias y enfermedades. La ira destruye el espíritu y el alma.

Recomendaciones Para Perdonar

No juzgues a los demás, ya que no tienes todos los hechos necesarios.

Desarrolla el espíritu de tu tolerancia y entendimiento.

Controla el impulso animal de pelear, arremeter y lastimar.

Pide constantemente ayuda a Dios.

“El débil nunca puede perdonar, es cualidad del fuerte”

Jesús dijo” dejad que los muertos entierren a sus muertos, dejando el pasado para eliminar rencores.

Aferrarse a la culpa, vergüenza y enojo del pasado es derrotista y destructivo. El perdón sana la ira, el odio y cura el espíritu.

El perdón tiene etapas.

Primera: la del dolor.

Segunda: cuando no se puede olvidar la ofensa.

Tercera: la sanación.

A las personas a veces se les hace más fácil perdonar a un extraño que a un familiar o a un amigo.

Dios siempre perdona cuando nos acercamos a él con arrepentimiento en nuestros corazones.

Por lo tanto, aprendamos de nuestros errores, soltemos la carga, no lleves al futuro la pesada carga de la culpa, el resentimiento y enojo. Vacía tu mente de emociones negativas, deja atrás el miedo, la ira, la envidia y la amargura.

Deja que la buena voluntad fluya.

Se requieren agallas para perdonar.

Mantente al tanto de tus propios errores.

Desarrolla pensamientos positivos hacia las otras personas.

Perdona en el nombre de Dios.

Debido al rechazo de la sociedad, el adicto puede estar metido en un círculo vicioso que lo mantiene en constante búsqueda de perdón que no encuentra, por lo que debe aprender a perdonarse a sí mismo.

El perdón no es señal de debilidad, antes requiere fuerza y valor, así como un espíritu generoso y hay que hacerlo en silencio sin ostentación.

El perdón es fortaleza del débil y ornamento del fuerte.

La Limpieza del Lenguaje

Para sanar necesitas meterles fibra y jabón a tus neuronas, porque implica un cambio de 180 grados al manejo del lenguaje. Es común que el adicto se trate a sí mismo con groserías, que no se baja de tonto y las peores vulgaridades.

Para sanar la adicción, también se necesita sanar la mente por lo que es necesario dejar de insultar a los demás y a sí mismo. No será fácil, pero es necesario ya que uno es reflejo de lo que piensa.

Tienes que alimentar tu mente con mejores pensamientos. Si no puedes dejar de pensar tontería tras tontería, ponte a leer concentrado.

El Poder de la Oración

Arriba del cuerpo y la mente, están el alma y el espíritu.

Al orar, vamos deshaciéndonos de partes dañadas de nuestra personalidad y vamos permitiendo que Dios nos cure. La oración, sana.

Mi Conclusión

Las adiciones son un mal social actual y un camino para llegar a la salvación de esa enfermedad llamada adicción, es la espiritualidad, decidir salirse del infierno de las drogas cualquiera que estas sean, entregando las riendas de nuestra vida a Dios, perdonándonos y perdonando a los demás pasando por el proceso aquí descrito, que me hace muy buen sentido.

Usar la oración como medio de sanación y desarrollar actividades y nuevos hábitos que le permitan salir al adicto de su propio infierno, le permitirán poco a poco aumentar su bienestar y autoestima y creo, un poco, su sentido de felicidad…

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