Mexico en el Precipicio Capitulo 5 Primero el Sureste.


México en el Precipicio. Capítulo 5. Primero el Sureste.

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La frase que más ayudo a López Obrador a promover su presidencia fué “Primero los Pobres”, que se apropió del gobierno de González Pedrero en Tabasco, en los hechos no hay politicas públicas que vayan en esa dirección. De manera general, su política de desarrollo social ha sido costosa para los pobres y más bien parecen dirigidas a la compra de votos que a mejorar la situación de las personas en situación de pobreza.

Sin embargo es también claro, que sus proyectos más importantes están en el sureste del país.     De forma que todo indica que, más que primero los pobres, es primero el Sureste. Ahí está Dos Bocas y los dos grandes proyectos ferroviarios: el Tren Maya y el Transismico.

        Los Proyectos Ferroviarios    

        Tren Maya    

Se trata de otra ocurrencia de López Obrador que no parece tener un origen claro. El Tren Maya busca conectar el sur de Tabasco (Palenque) con Campeche, Mérida, Cancún y de ahí regresar hacia Campeche a través de dos áreas protegidas (Sian Ka’an y Calakmul). En defensa de su proyecto, ha utilizado dos argumentos incompatibles. Por un lado afirma que el tren potenciaría el turismo de la región (la actividad más importante de Quintana Roo, pero de menor importancia en Campeche y Yucatán); por otro sugiere que el tren permitirá impulsar la industria de exportación (muy importante en Yucatán, menos en Campeche y casi inexistente en Quintana Roo).

Digo que los dos temas me parecen incompatibles porque se trataría de dos trenes. Uno turístico, que debería pasar por las zonas de sol y playa, las ciudades representativas y las zonas arqueológicas. El otro de carga debería conectar puertos con parques industriales. Llevar a pasear carga a la Riviera y Calakmul, además de costoso sería peligroso por el tipo de terreno. Como usted sabe la Península de Yucatán tiene una orografia muy particular: no hay ríos y el agua se mueve por debajo de la tierra, en cuevas interconectadas que pueden tener cientos de kilómetros de longitud. Buena parte del terreno es Karst, o piedra caliza, no muy capaz de resistir pesos excesivos.

Si el objetivo es turístico, conviene pensar que los mercados de sol y playa, ecológico y cultural no sin iguales. Aunque sin duda muchas personas que pueden aprovechar para visitar Cancún o la Riviera Maya o Campeche no parece ser la mayoria. Es más probable que las personas que gustan del turismo ecológico (selva, cenotes) también disfruten el cultural.

En 2019, frente al anuncio del Tren Maya (sin proyecto claro, sin permisos, pero ya anunciado), cuyo costo ajustado en enero de 2022 tiene un monto total de 200,000 millones de pesos. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) realizó una nota en la que sugería que el costo del tren, en el escenario optimista, se acercaría a los 500,000 millones, y el pesimista podría llegar a superar un billón y medio de pesos. En cuanto a la operación para llegar a ser rentable, según la nota, se requerirán entre seis y nueve millones de usuarios anuales (un promedio de 16,000 a 25,000 pasajeros por día).

        Transismico    

En diversas ocasiones se intentado recuperar la idea, pero el proyecto siempre ha quedado inconcluso. Ahora el gobierno de López Obrador creó un organismo público para impulsarlo, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT). Hasta inicios de 2022 los presupuestos destinados a ese proyecto han sido muy pequeños, considerando que el brazo legislativo del Gobierno había estimado que se requieren 104,000 millones de pesos para ello, con la construcción de un tren eléctrico de doble vía, de trescientos kilómetros para unir Salina Cruz, Oaxaca y Puerto México (hoy Coatzacoalcos, Veracruz) en tan solo tres horas a efecto de que las empresas navieras tengan ahorros de tiempo y dinero. Mientras que en Panamá tarden ocho horas y un tiempo de espera de hasta quince días. Con capacidad de carga de hasta trescientas mil toneladas al día.     El tren eléctrico quedaría equipado con tecnología de punta de última generación.

También habrá habilitación y mejora de los puertos y la construcción de terminales de carga y descarga en ambos puertos. Construcción de cuatro muelles nuevos en cada uno de los dos puertos nuevos, en el río Tehuantepec en Oaxaca y en la laguna del Ostión en Veracruz.

Quienes más han promovido este proyecto lo hacen pensando en que se puedan desarrollar parques industriales a lo largo del trayecto, y en ese caso existe la estimación de que serán necesarios 50,000 millones de dólares (un billón de pesos) para que de verdad pueda funcionar. Finalmente la presencia del crímen organizado en la zona ha dificultado el avance del proyecto.

        Impacto Social y Ambiental de los Proyectos    

El cruzar los trenes por reservas de la biosfera provocarán daños a la fauna, que no podrá moverse como acostumbra. Existe además un impacto social relevante, porque ambos trenes cruzan zonas indígenas e incluso comunidades que eligen a sus gobernantes por usos y costumbres. Lo menciono parque eso significa que no tienen una relación cercana a la democracia representativa o para ser más claro, con las formas de Gobierno modernas.     De hecho una de las causas del menor desarrollo en el sur y sureste del país tiene que ver con la renuencia de las comunidades a integrarse a esa lógica. Me ha tocado ver en persona con la renuencia a que se abran caminos entre comunidades, porqué si bien eso les permitiría comerciar mejor, también traería ideas diferentes que no quieren escuchar. Eso es particularmente cierto en Oaxaca y Chiapas.  Pero también existe en los estados vecinos.

        Política Asistencialista    

Al hablar de impacto social de los proyectos no hay duda de que el cambio de política social ha sido lo más relevante que ha ocurrido en la actual administración. Se eliminaron los programas más exitosos de los gobiernos previos y se regresó a la política asistencialista que fué preponderante hasta 1997. Al respecto sabemos que esos programas son regresivos, es decir ayudan más a quienes menos los necesita.

    Claramente el programa que más ayudaba a los pobres, el más progresivo era Progresa-Oportunidades-Prospera y en un lugar cercano se encontraba el Seguro Popular. Esos dos programas fueron cancelados por López Obrador  y substituidos por becas universales (el primero) y por el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) (el segundo) que nunca pudo funcionar y para 2022 está siendo substituido por una rama del IMSS que tampoco tendrá la posibilidad de atender a los cuarenta millones de personas que cubría el Seguro Popular.

        Prácticamente el único programa progresivo del Gobierno actual es la pensión no contributiva, que años antes se llamaba “70 y más”.    

Para julio de 2021 ya se tenia información sobre el desempeño del Gobierno de AMLO respecto a la política social. La Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares (Eigh) recabada por el INEGI, que recaba información directamente de los hogares y no de las oficinas gubernamentales, señala que el apoyo monetario de programas sociales y de becas gubernamentales se incrementó en 45% en términos reales entre 2018 y 2020. Eso suena bien de inicio. El problema es que cuando se observa lo que recibieron los hogares más pobres, específicamente el 10% más pobre, también conocido como el decil 1 de ingreso, las transferencias gubernamentales cayeron 32%. Es decir, AMLO incremento los programas sociales respecto a 2018, pero le redujo el apoyo a la población más pobre.

De manera más clara, mientras las transferencias del Gobierno al 20% más pobre de los mexicanos se reducían, el apoyo de becas y programas sociales para el 30% más rico creció en 129%.     Específicamente, la desaparición de Progresa-Oportunidades-Prospera fué trágica para los más pobres del país. Para el 70% de las familias más pobres del país el apoyo gubernamental se redujo 42% en promedio en lo que va de este sexenio.  He tenido oportunidad de tener un testimonio reciente de familias en Morelos y en Oaxaca que coinciden en que hoy reciben menos apoyo para sus hijos en primaria, secundaria y preparatoria de lo que recibían antes con Prospera.

El impacto en la política social, me parece, es muy claro: los pobres perdieron y los apoyos regresaron a los sectores medios (e incluso altos), como era común en el México del Siglo XX, cuando esos recursos servían para mantener contenta a la población urbana y con ello legítimar al eterno Gobierno del régimen de la Revolución. No tiene nada de raro que el regreso de ese grupo al poder vaya acompañado de la misma política social. Sin embargo incluso considerando ese objetivo, los resultados han sido más bien malos. De los cuatro grandes programas de política social de López Obrador: Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida y las Becas Benito Juárez parecen haber fracasado y prefiero no reseñar esa parte que si está en el libro bien explicada y con las cifras claras.

        Pensión no Contributiva    

El programa más amplio del actual gobierno y el más difícil de criticar, es la pensión no contributiva. A cualquiera le parece grave que un adulto mayor no tenga recursos para vivir, y es frecuente que eso sea considerado una injusticia. Por lo tanto ofrecer dinero a los adultos mayores tiene gran apoyo popular.     La parte que suele no considerarse es de dónde podrían salir esos recursos? Ni como se puede asegurar que lleguen a las personas que lo requieren?.

Desde 2006 el programa “70 y más” fué creciendo a un ritmo anual de 26%. Con la llegada del actual Gobierno se duplicó llegando a 54% anual (nominal) para 2022.     El costo no debe menospreciarse, porque mientras las pensiones contributivas alcanzarán un billón de pesos en 2022 las no contributivas estarán en 220,000 millones de pesos un 22% de las primeras, pero creciendo a un ritmo superior del 26% anual.

Ya sabíamos que las pensiones contributivas serán un problema de mediano plazo, porque su costo será muy difícil de cubrir en la actual década. Ahora el problema ha crecido, y no poco. Las siguientes Administraciones sufrirán con este tema como se verá más adelante.

        Empleo y Salarios    

    Es claro que la mejor forma de lograr que las personas vivan mejor es a través de buenos empleos que paguen buenos salarios, pero es algo que México no ha logrado.  En 2019 el primer año de Gobierno de López Obrador, hubo un incremento salarial promedio de 16.2%. Para 2020 el incremento fue de 20% y en 2021, aún con el considerable golpe de la pandemia, volvió a subir en forma importante, en un 15%. Para 2022 el incremento alcanzó el 22%. Estos incrementos acumulados casi se han duplicado desde el inicio de la Administración de AMLO. Y esto, es un experimento que puede tener malos resultados.     Conforme el salario crece, las empresas formales han compactado su estructura salarial y todo indica, han reducido la contratación de nuevos trabajadores, porque cada contratación nueva genera un pasivo laboral.  Para muchos empresarios es preferible esperar lo más posible, antes de contratar una persona, porqué despedirla resultaría muy costoso.

Por otra parte, el empleo pierde ritmo desde el primer año de Gobierno de López Obrador, aunque con la pandemia el golpe fue mucho mayor. Pero la falta de recuperación, incluso en 2022,     es muestra de que lo que está detrás de la falta de crecimiento del empleo es la política del Gobierno. Por un lado el ataque a las inversiones y por el otro el aumento salarial.

En 2021 nos quedamos cortos con más de dos millones de puestos de trabajo, incrementándose el trabajo informal que representa para 2021 el 59%.

        Pobreza    

La combinación de falta de crecimiento económico y empleos y una política social asistencialista dió como resultado un incremento en la pobreza entre 2018 y 2020, con un crecimiento en la pobreza extrema como la que ocurrió en la Gran Recesión de 2009 con un porcentaje de 8.5% de la población. No extiendo mas éste apartado porque ahora veremos lo más grave que ha ocurrido, en el sistema de salud.

        Salud    

Cómo ocurre con otros temas que ya se han discutido, los problemas en el sector salud no tienen origen con la llegada de López Obrador a la presidencia, pero él sí es el responsable, de haberlos agravado.

El gasto en salud es uno de los más importantes en en cualquier país de occidente. A grandes rasgos podemos decir que en Estados Unidos el gasto en salud ronda el 18% del PIB, cerca del 12% en los países de Europa central y occidental y al menos 9% en los países sudamericanos.     En Mexico destinamos apenas el 6% del PIB a ese renglón. Peor aún apenas la mitad de ese gasto lo cubre el Gobierno, mientras que la otra mitad resulta “gasto de bolsillo”.

Entre 2013 y 2018 el sistema conocido como “compra consolidada” ya era un mecanismo maduro y estable que logró ahorros significativos al asegurar mejores precios debido a enormes volúmenes de compra.     Para inicios de 2018 el sistema funcionaba de manera predecible, planeada y conveniente, tanto para los sistemas gubernamentales como para los proveedores… Con el cambio de Administración, la responsabilidad de compra de cualquier cosa en el Gobierno mexicano quedaba a cargo de la Oficialía Mayor de de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público.  Desde que se anunció a finales de ese año, esa decisión no parecía tener sentido, por lo menos en el sector salud…Ya con el control total de las compras la Oficialía Mayor quiso organizar un par de licitaciones en 2019, las cuales fueron un rotundo fracaso…la llegada del Insabi, que a la postre se adueño de los recursos y decisiones de abasto en el sector salud, solo lo empeoró todo, y buscar apoyo en un organismo de la ONU fué un desastre.

    Detrás de la decisión de centralizar las compras estaba, como de costumbre la acusación de corrupción sin base alguna. Así se canceló el aeropuerto, así se debilitaron organismos autónomos y así se destruyó el sistema de salud.  Esto parece ser una constante en el proceso mental de López Obrador. Dos terceras partes de las medicinas necesarias en el sector salud no se compraron. Se recurrió entonces a compras desesperadas, fuera del país, sin el registro sanitario, ni marbetes en español que la normatividad (y Cofepris) exige. Se recurrió entonces a algo inusitado, otra ocurrencia: invitar a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS por sus siglas en Inglés). Una oficina sin la capacidad técnica, ni vocación para ello.     El resultado fue un desastre, al extremo que en agosto de 2021, el comité técnico del IMSS solicito que la UNOPS se retirara del proceso, aunque ya antes el IMCO había mostrado, que esa oficina operaba al margen de la Ley de Transparencia.

En 2020 sin embargo, el Gobierno tomó la decisión de terminar el Seguro Popular y substituirlo por el Insabi. Esa decisión también resultó trágica porque este instituto dejo de cubrir lo que hacía el Seguro Popular (financiar enfermedades catastróficas) y no aportó nada, ni atención, ni abasto de medicamentos. En febrero de 2021 el coordinador de abasto, Adalberto Santaella, envío un memorándum a todas las instituciones para que cada una de ellas buscara la forma de adquirir sus insumos en forma directa.

        Cómo se sabe el 2021 fue el año de la pandemia, frente a la cual la estrategia del Gobierno mexicano fue totalmente equivocada. La falta de liderazgo médico (atribuible por completo a López Gatell) y político (responsabilidad única de López Obrador), así como la inexistencia de apoyo a hogares y empresas, provocó que México tuviese uno de los más altos índices de muerte en exceso, además de una contracción económica de -5% superior a casi cualquier otro país comparable.    

Pero el daño en cuestión de salud no se limitó a la pandemia, sino que ha resultado en el sufrimiento de miles de personas, cuyas medicinas no llegaron en el momento necesario. Además de los fallecimientos de los niños con cáncer que se quedaron también sin medicinas, problema que aún no se ha resuelto en 2023.

    En los primeros tres años de Gobierno la actual Administración destruyó el sistema de compra y distribución de medicamentos, cancelo el Seguro Popular, experimento con el Insabi, que ya también ha sido cancelado a inicios de 2022, ahora busca inventar otro sistema, a través del IMSS-Bienestar, que también será incapaz de atender a los cuarenta millones de personas que cubría el Seguro Popular en el caso de enfermedades catastróficas  (ejemplos: todo tipo de cáncer, tumores cerebrales de cualquier tipo, insuficiencia renal crónica, requerimientos de transplante de órganos: riñón, hígado y médula espinal, entre otras).

        Es un caso más de ocurrencias sin sentido, sin planeación, ni idea clara, pero es el caso más doloroso, porque debido a estos experimentos sufrieron o quedaron lastimados mucho mexicanos,      asi murieron casi 700,000 mexicanos y se redujo el PIB en 5%. Ha sido un crímen.    


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