Mexico en el Precipicio Capitulo 3 El Peso del Pasado.


        México en el Precipicio. Capitulo 3 El Peso del Pasado.    

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López Obrador viene de un Estado que se volvió petrolero de verdad, durante su juventud, precisamente en la cuenca de Macuspana donde nació en Tepetitan el 13 de noviembre de 1953. No obstante la transformación productiva ocurrió en los años setenta, cuando la producción de Tabasco creció de treinta mil, a novecientos mil barriles de petróleo diarios, a lo que debemos sumar la cuenca de Campeche, (aguas someras), que para principios de los ochenta ya aportaba un millón de barriles diarios.

        Un crecimiento de treinta veces, en la única industria relevante que a la fecha tiene Tabasco, debe haber impactado a Andrés Manuel casi tanto como su enfrentamiento con la Ciudad de México, lo que ocurrió en forma simultánea. López Obrador asistió a la Universidad Autónoma de México (UNAM) entre 1973 y 1976. Aunque suspendió sus estudios para ir a hacer politica en Tabasco. De su vida personal y estudios no hablaremos aquí, pero me parece relevante identificar estás impresiones de juventud que parecen haberlo marcado: el petróleo y el México de los setenta.    

        Los Años Setenta    

Lo que Cárdenas hizo fue tomar el partido Nacional Revolucionario, que no era más que un cascarón y sumarle las dos organizaciones corporativas creadas por él durante su sexenio:     el movimiento obrero y el campesino. La creación de Cárdenas se convirtió en el régimen corporativo más exitoso del mundo, si consideramos su duración como medida de su éxito.  Desde su fundación en 1938 hasta 1988, medio siglo en total, se mantuvo prácticamente sin grieta alguna. No ocurrió algo similar con otro experimento. Así la piedra angular del régimen corporativo, el presidente, se convierte en monarca, pero temporal que al final de su momento debe heredar el poder a otra persona de otro grupo. Eso es lo que le da al régimen de la Revolución una permanencia inusual. Hasta 1970, cuando Luis Echeverría se convirtió en presidente, todos habían cumplido con su obligación: gobernar sin contrapeso por seis años, mantener funcionando al régimen y heredar el poder a un grupo diferente.

En ese periodo para fortuna de México el contexto internacional se prestaba para gobiernos estables y poco creativos como fueron los nuestros. Al término de la segunda Guerra Mundial Estados Unidos logró imponer un arreglo financiero internacional que permitiese el desarrollo de Occidente, pero que le ofreciese una ventaja.     Ese arreglo se conoce como Bretton Woods, por el nombre del lugar que se firmó en el estado de New Hampshire, en Estados Unidos de América. La escencia del acuerdo era impedir crisis inflacionarias y de desempleo como las vistas al término de la Primera Guerra Mundial,  que fueron el caldo de cultivo de gobiernos autoritarios en el centro de Europa y propiciaron la Segunda Guerra Mundial. Para ello se creó el Fondo Monetario Internacional, cuyo objetivo es evitar crisis de balanza de pagos y en caso de que ocurriera, impedir que se convirtieran en crisis inflacionarias graves. También se fundó el Banco Mundial, dedicado a promover proyectos que favoreciesen el desarrollo de los países miembros, con lo cual se evitarían crisis de desempleo.

A partir de 1946 cuando se firmaron los acuerdos de Bretton Woods, las economías occidentales crecieron en forma continua, a ritmos impresionantes, sin presiones inflacionarias. Esto se debe en parte al arreglo mencionado, y en parte a qué de 1913 a 1946 casi ninguna había crecido y existían ahora las condiciones para recuperar el tiempo perdido. México por ejemplo, tuvo crecimiento cero, por habitante, entre 1910 y 1940.

Sin embargo ese privilegio exorbitante del dólar implicaba que existía la posibilidad de que el Gobierno de Estados Unidos emitirse más dólares de los que pudiese respaldar con oro, trasladando el costo a las demás monedas. Ya había quejas de otros países como el de Francia a través del su presidente Valéry Giscard D’Estaing. A partir de 1968 fue evidente que eso estaba ocurriendo. El Gobienno de Lyndon Jhonson invertia grandes cantidades tanto para gasto social (inclusión racial, lucha contra la pobreza,  Great Society) como en la guerra de Vietnam.     Los mercados empezaron a presionarse desde entonces, pero para 1971 ya era evidente que Bretton Woods no podía sostenerse más. El 15 de agosto de ese año el presidente Richard Nixon anunció que Estados Unidos dejaba de tener un tipo de cambio fijo entre el dólar y el oro, y que ya no cambiaría dólares por oro, lo que provocó que el resto del mundo tuviese que ajustar sus monedas.

En los siguientes meses se reunieron en el Instituto Smithsoniano de Whashington, representantes de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania y Japón (el G5 original establecido a mediados de la década de 1970), y estableció tipos de cambio flexibles entre las monedas de esos países. En octubre sin embargo, Egipto, Jordania y Siria invadieron Israel en el día del Yom Kippur, como venganza por la Guerra de los Seis Dias, ocurrida en 1967,en la que Israel había derrotado a Egipto. De nueva cuenta Israel se alzó con la victoria, pero ahora Egipto promovió entre los países árabes, y al interior de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP), un embargo de crudo en contra de Occidente.

El precio por barril de petróleo se multiplicó por tres, en los siguientes meses y continúo creciendo en los siguientes años. En febrero de 1979 la Revolución Iraní tomó por sorpresa a todos, en especial al gobierno estadounidense, pues su Embajada fue tomada por los revolucionarios, que detuvieron a decenas de rehenes por meses. El precio del barril de petróleo alcanzó los cuarenta dólares por barril, 12 veces más del que tenía antes de la guerra de Yum Kippur.

En ese entorno llegó Luis Echeverría a la presidencia de la República. En su primer año, 1971, la economía sufrío una desaceleración, que él quiso corregir al año siguiente con un fuerte impulso de gasto público. Para 1973 su secretario de Hacienda Hugo B. Margain, afirmó que ya no era posible continuar porque tanto “la deuda externa como la interna de un país tienen un límite y ya llegamos a ese límite”. Entonces fué removido y substituido por José López Portillo, que tenía muy poca experiencia política.

    México incremento su deuda de manera muy importante durante el gobierno de Luis Echeverría, porque ya no había forma de impulsar el crecimiento. De 1970 a 1977 la economía mexicana aumentó en 46,000 millones de dólares, mientras la deuda lo hizo en 18,500 millones, es decir el 40%.  Si extendemos el periodo a 1983, para incluir el último año de López Portillo en la presidencia, mientras el PIB creció en 89,000 millones, la deuda lo hizo en 57,000 millones, casi un 64%.

El acceso fácil a créditos internacionales hizo pensar a Luis Echeverría que no había límite a sus decisiones y que su secretario de Hacienda estaba equivocado. Los excesos cobraron factura al cierre del sexenio. En medio de rumores de un golpe de Estado, se tuvo que aceptar un ajuste cambiario que llevó al dólar de 12.50 pesos, valor que había mantenido desde 1954, a 25 pesos de forma brusca. Echeverría hizo algo más: heredó el poder a su amigo López Portillo en contra de las reglas no escritas del sistema, rompiendo equilibrios al extender la vida en el poder de un mismo grupo por 12 años. Por cierto López Portillo ganó una elección en la que solo compitió él. No hubo ningún candidato de oposición.

En su toma de posición anunció que México tenía un manto petrolero inmenso, el segundo mayor del mundo, en el golfo de México. Cantarel, que recibe su nombre en honor del pescador que lo descubrió a inicios de los setenta, llevaría a México a la riqueza, a “administrar la abundancia”, como dijo López Portillo unos años después.

Ciertamente para inicios de los ochenta, Cantarel ya aportaba un millón de barriles diarios de crudo, esto hacia más que duplicar la producción nacional y colocaba a México en el mapa internacional. El alza del crudo debido al embargo petrolero hizo factible la explotación en aguas someras (poco profundas y aquellas que no superan los treinta metros de profundidad). Para esas fechas la inflación se había convertido en el principal problema económico de Occidente, era lo más relevante para los Gobiernos. Cómo siempre frenar la inflación exige reducir gastos, incrementar impuestos y sobretodo elevar las tasas de interés para reducir el dinero en circulación. El alza de la tasa de interés de la reserva federal fué espectacular. Cuando López Portillo tomó posesión a finales de 1976, no llegaba al 5%. Después de la Revolución Iraní, llegó a 10%.     Entre 1980 y 1982 se mantuvo casi siempre por encima del 15%, e incluso llegó a estar en 19%.

El incremento en el servicio de la deuda, sumado al estancamiento en los ingresos petroleros, pero sobretodo a los excesos de López Portillo llevaron al Gobierno mexicano a la catástrofe.

    En su sexto informe de Gobierno López Portillo anuncio que ya no teníamos dólares, que no podíamos cumplir nuestras obligaciones, que por eso expropiaba los bancos, que habría control de cambios y que el dólar que había iniciado el año en 25 pesos, estaría ahora en 150 pesos (una devaluacion de 12 veces del valor entre el inicio de la gestion de Luis Echeverría y el fin del sexenio de José Lopez Portillo.  En septiembre de 1982 la incapacidad de México para enfrentar sus obligaciones dió inicio de la década perdida en América Latina. En los siguientes años prácticamente todos los países del continente enfrentarlos inflaciónes aceleradas, contracción económica e incremento en la pobreza.

Andrés Manuel López Obrador se incorpora al PRI en los años setenta y compite en varias ocasiones a la gobernatura de Tabasco, en todas fue derrotado, argumentó que había sido fraude, pero se convirtió en el dirigente del PRD en Tabasco. En 1994 volvió a competir por la gobernatura de su Estado, perdió ahora frente a Roberto Madrazo y repitió su acusación de fraude. Recibió el respaldo del presidente Zedillo, que solicito a Madrazo su renuncia, a lo que respondió amenazando con la secesión de Tabasco de la Federación. Poco después con el respaldo de Cárdenas, López Obrador se convirtió en el presidente nacional del PRD.

        La inundación petrolera de los años setenta financió excesos, como hemos visto, de Echeverría y López Portillo, que se acompañaron de dos grandes crisis: 1976 y 1982. En ambos casos se originó por exceso de gasto (crisis fiscal) y se reflejó en una devaluación brusca, puesto que México insistía en mantenerse bajo tipo de cambio fijo.    

        Apostando por el Petróleo    

Aprovechando la legitimidad que le dió su amplio triunfo, y la considerable mayoría obtenida en el congreso,     López Obrador se concentró en acumular todo el poder posible en su persona. Aparte de cancelar el NAICM con un costo elevadisimo para el país. De inmediato comenzó a desarticular los organismos autónomos, la herramienta que desde finales de los noventa se había utilizado para reducir el poder presidencial. Amenazó a un ministro de la Corte hasta obligarlo a renunciar, hizo lo mismo con consejeros de la Comisión Reguladora de Energía, la de Competencia Económica. Eliminó el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, impuso personas incapaces o serviles en la Comisión de Derechos Humanos, la Fiscalía en Delitos Electorales y hasta en Pemex y CFE.

    El caso de Pemex es muy relevante porque los nuevos funcionarios tomaros decisiones incluso antes de tomar posesión; entre ellas estaba la cancelación de importar gasolinas y de petróleo crudo ligero para alimentar a las refinerías. El resultado fue la escasez de gasolina y diésel que se sufrió a finales de diciembre de 2018, pero sobretodo en enero y febrero de 2019.  Hábil para el engaño López Obrador afirmó que se trataba de un contratiempo producto de la lucha contra el robo y comercio ilegal de hidracarburos, conocido popularmente como “huachicol”. Además del costo para empresas y consumidores por el faltante de combustibles, esto dió lugar a una tragedia en Tlahuelilpan, Hidalgo, el 18 de enero de 2019.     Una tubería de gasolina perforada para robar gasolina provocó un incendio masivo que mató a un centenar de personas, ahora es claro que la muerte de esas personas resultó de la negativa de cerrar el flujo de gasolina por parte de Pemex.

Aunque el incremento de producción de petróleo en Tabasco, que ya hemos referido, fue muy importante en su momento, palideció frente a los campos de aguas someras, mismos que han sido desde entonces el sostén de la producción nacional, en especial Cantarel (Akal) y Ku-Maloob-Zaap (KMZ). El primero está prácticamente sin producir está en treinta mil barriles diarios frente a los dos millones de barriles diarios a inicios del siglo XXI, mientras que KMZ que logró compensar en parte la caída, ya está por debajo de los seiscientos mil barriles diarios, frente a los 850,000 que alcanzó hace una década. Es muy probable que en el sexenio se encuentre en los niveles que tiene hoy Akal.     Todos los demás activos de Pemex suman un millón de barriles al día.

La actual Administración no ha logrado un comportamiento diferente en términos de producción de petróleo. Lo que si lo ha hecho la reforma energética de 2013: ésta permitió la producción privada que ya alcanza 840,000 barriles diarios en los primeros meses de 2022.     Gracias a ello la caída parece haber desaparecido, porque reemplaza por completo la pérdida de Pemex de los últimos tres años.

Ahora bien los esfuerzo del Gobierno por detener la caída de producción ha tenido un costo no menor. No es fácil saber, mi estimación es que han inyectado 550,000 millones de pesos y se han dejado de cobrar derechos por hidrocarburos por 440,000 millones de pesos     hasta el cierre de 2021 es decir en tres años hemos ingresado a Pemex un billón de pesos sin recibir nada a cambio, ni mejor administración, ni más producción, ni más reservas. Nada.

Por otra parte el patrimonio de Pemex, es decir su valor neto que resulta de descontar todos sus activos (es decir todos los bienes tanto materiales como imateriales, tanto tangibles, como propiedades fabriles, equipos, vehículos e intangibles que incluyen dinero en efectivo o cuentas por cobrar, incluyendo los campos petroleros y sus deudas incluyendo el pasivo laboral, pasó de -1.5 billones en 2018 a -2.8 billones en 2021.     Leyó usted bien Pemex tiene un patrimonio negativo: si se vendiesen todos los activos que tienen, incluyendo las áreas en donde saca petróleo, nos faltaría un par de billones para cubrir sus deudas. En lugar de que Pemex represente algo valioso para los mexicanos, al final vamos a tener que rescatarlo.

Es justo por lo que se llevó a cabo la reforma energética, al menos en el tema petrolero para permitir que otras empresas pudieran producir petróleo y vender gasolina porque Pemex no tiene remedio.     La deuda futura para los mexicanos por este concepto se ubica ahora en -8.9% del PIB. En los últimos tres años se ha incrementado la deuda en 600,000 millones de pesos. Esto supera al 10% del gasto presupuestal del gobierno mexicano.

En suma hasta el momento llevamos perdidas por 500,000 millones a favor de un aeropuerto que agrega el 1% de la conectividad del área de la capital del país, más el 10% del gasto gubernamental que terminaría hundiéndose en Pemex. Todo ello sin obtener nada a cambio.

_    Dos Bocas

La idea de agregar otra refinería no pareció buena desde el principio     ya que no se gana dinero con este proceso,  sino en la producción de crudo, que se extrae con un costo relativamente bajo y se vende a ~70 dólares por barril. La refinación es un proceso de separación de las abundantes cadenas de hidrocarburos que se encuentran mezcladas en el crudo.     De forma simple se puede decir que la separación se hace por el tamaño de las cadenas: las moléculas con cuatro carbonos o menos suelen ser gaseosas (metano, etano, propano, butano) a partir de cinco moléculas el hidrocarburo suele estar en estado líquido, a cierta temperatura, el producto más liviano después del gas es la gasolina, a lo que sigue la turbosina, el diésel, el combustoleo (   fuel oil) y los asfaltos. Estoy simplificando para ilustrar.

Cuando se refina petróleo ligero más o menos el 50% se convierte en gasolinas y turbosina, una cuarta parte en diesel y el resto termina como combustoleo, asfaltos y parafina, etc. El petróleo que produce México es pesado y amargo por lo que produce menos gasolina y más combustoleo además debe ser endulzado; es decir quitarle el azufre y por lo mismo es más complicado refinarlo, y sus productos menos valiosos.     En 2021 El Sistema Nacional de Refinación (SNR), se procesaron en promedio 711,000 barriles diarios de crudo, que produjeron 233,000 barriles de gasolina (32%), 244,000 de combustoleo (34%), apenas 28,000 de queroseno (4%) y 118,000 de diésel (16%) y el último producto relevante en tamaño fue el gas seco, con 7% del total. Cómo puedo observarse lo que más se produce es combustoleo que ya no se usa como combustible para transporte marino y tampoco debería usarse para generación eléctrica por lo contaminante para el ambiente . Actualmente ya no hay modo de almacenar la cantidad de combustoleo que se produce, esto es debido al tipo de crudo que producimos, razón por la cual la reforma energética buscó reducir la refinación en Mexico.

    Además de obtener productos no deseados, la refinación en Mexico pierde cantidades enormes de dinero. Con dicha producción no alcanza para pagar ni el crudo que se procesa,  además hay que añadir los costos de capital, personal y energía que son considerables.     De este modo, la refinación ha perdido en promedio 100,000 millones de pesos cada año durante lo que llevamos del siglo XXI.  Considerando todo lo anterior, la idea de construir una nueva refinería, para procesar el mismo tipo de crudo, es bastante extraña y antieconomica. Sin embargo al presidente le pareció una gran idea. Con el mismo personal de Pemex que estará en el Sindicato (que es la causa de buena parte de las pérdidas) y procesará el mismo crudo (que no deja margen). Lo único diferente serían las instalaciones nuevas, que podría tener algún efecto positivo.

Un dato adicional, es que debido a su pequeño margen de ganancia, una refinería requiere décadas para recuperar la inversión. Y la transición energética rumbo a la electricidad y la presión internacional para reducir la emisión de gases de efecto invernadero apuntan a una reducción del mercado de petrolíferos en el futuro. Muchas empresas automotrices, han anunciado que todos sus modelos para 2030 serán eléctricos o cuando menos híbridos. Cualquiera que sean las refinerías incluyendo a Deer Park y Dos Bocas, la demanda de gasolinas es de 800,000 barriles diarios en México, que por     las características del crudo mexicano eso implica consumir 2.4 millones de barriles diarios de crudo, pero México a duras penas puede producir 1.6 millones . Si la idea de Dos Bocas era la famosa “soberanía energética” o por lo menos autosuficiencia, esto no podrá ser.

Cuando se decidió construir la refinería se intentó contratar a una empresa extranjera especializada en ese tipo de instalaciones, las que participaron ofrecieron cuatro años de construcción y 12,500 millones de dólares de costo. Rocío Nahle afirmó que podría construirse en menos tiempo, y por solo 8,000 millones de dólares.

    Todo indica que la refinería de Dos Bocas no podrá operar antes de 2026, aunque seguramente podrán inagurar algún edificio, acompañado de tanques y tubería, es posible que el costo supere los 14,000 millones de dólares. Considerando la demanda potencial de productos de la refinería, es muy probable que jamás se pueda pagar.  Era una mejor opción y así se sugirió desde el principio, rentar instalaciones existentes en Estado Unidos o incluso comprarlas ya despreciadas.     Pero las ganas de inagurar algo, en el emblemático Tabasco, aunque sea destruyendo manglares ganaron la partida.


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