Mexico en el Precipicio. Capitulo 2 Llegando Mal.


        México en el Precipicio. Capitulo 2 Llegando Mal    

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        El Triunfo    

Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones presidenciales de 2018 superando el 50% de los votos, además su coalición obtuvo una representación extraordinaria en las Cámaras, pudieron ocupar el 62% de las curules. Poco después se sumaria el “permanente partido bisagra: el Verde Ecologista” con lo que alcanzó la mayoría calificada (dos tercios) en la Cámara de Diputados, pero no en la de Senadores. Contaba además con el control de veinte Congresos locales.

Una legitimidad de ese tamaño permitía a López Obrador hacer cualquier cosa al inicio de su gobierno, más cuánto Enrique Peña Nieto presidente en funciones se alejó y abrió todo el espacio político al presidente electo.     En el lapso entre la elección y la toma del Gobierno tomó una decisión trascendental, la cual le complicaría el gobierno en un grado que creo que no había imaginado. Al respecto creo que es necesario hacer notar que López Obrador no tiene la capacidad de pensar en forma estratégica.  Como hemos dicho debe considerarse que Andres Manuel López Obrador es presidente de facto desde el 1 de septiembre de 2018, cuando su coalición en ambas Cámaras toma posesión. La opinión pública y todo el escenario era de AMLO.

En octubre anunció que haría una consulta para decidir el futuro del nuevo aeropuerto de Texcoco, los detalles se dieron a conocer el 15 de ese mes; la consulta se llevó a cabo del 25 al 28 y participio un poco más de un millón de personas. El 29 de octubre realizó una conferencia de prensa acompañado de un grupo de personas, entre ellos Alfonso Romo, a quien había designado como enlace con los empresarios. Éste había asegurado a diversos grupos, incluso el día anterior, que no se cancelaría la construcción. El rostro de Romo fué muy ilustrativo cuando López Obrador anunció que el resultado de la consulta era que la construcción debería cancelarse. Porque él estaba convencido de que el proyecto no debería cancelarse. Este es un ejemplo más de la capacidad de López Obrador para engañar y traicionar a sus colaboradores, habilidad que le ha permitido avanzar sin lastre, pero que lo ha llevado a tener alrededor a personas muy incapaces. Romo continuaría un poco más de un año antes de retirarse.

Como usted sabe, López Obrador había decidido que no habría aeropuerto para la ciudad de México, la sociedad no reaccionó sino hasta que ya era tarde.     Afirmo AMLO entonces que en tres años habría un aeropuerto alterno en Santa Lucia y se habría remozado el AICM.  Y tal vez incluso Toluca, dudo mucho que esto ocurra: no tiene dinero para hacerlo. Ni siquiera sabemos si tiene dinero dinero por la cancelación de la obra. Es un político absoluto. Todo lo ve en términos de poder.

Por eso lo que vivimos hoy, no es la cuarta transformación, sino el tercer fracaso, los tres intentos de modernizar el país (reformas Borbonicas, Liberales y Estructurales) fueron derrotadas por la movilización, y no dudo que en un futuro, se celebre la destrucción que ahora inicia. Es esos momentos hubo también líderes que solo podían pensar en términos de poder, por eso pasaron décadas antes de que hubiera la posibilidad de construir instituciones, y una economía funcional. Creo que ahora ocurrirá algo similar. Aunque el futuro siempre será desconocido.

    Aún sin la reducción de impuestos en la frontera, las becas para jóvenes, el inicio del Tren Maya, la refinería y la ampliación de Santa Lucia, se ve muy complicado que el paquete económico sea creíble.  Si sumamos todo eso, no podrán mantener el déficit bajo control, eso moverá los mercados. Los votantes, políticos e intelectuales orgánicos (en contra de la democracia) pueden creer en la magia, pero no los inversionistas.

        Con todo, el daño económico es substancialmente menor a la tragedia política que inicia. La consulta ha ilegitimado, la democracia en México. Los treinta años de construcción de un país democrático ha terminado.    

La cancelación de la construcción del aeropuerto provocó una caída significativa en la inversión, fue la primera de muchas decisiones que harían menos atractivo arriesgar capital en el país. Tal vez lo más importante es que confirmaba la preocupación de muchos empresarios de que López Obrador es una amenaza para sus negocios. La inversión fija bruta que publica INEGI cada mes, muestra un ritmo de caida de -6.7% parecido al que se sufrió al inicio del siglo XXI con la recesión consecuente a la “burbuja puntocom” en Estados Unidos. Con una caída de -115%.

    La cancelación del aeropuerto nos alejó de ese crecimiento que se percibía escaso, de 2.38% anual durante 38 años. El primer trimestre de 2018 reportó un gran bache de -5% en este indicador. y el promedio del año entero, de 2018 fue de -7%.

        López Obrador no tenía enfrente un cambio de reglas, ni una recesión del principal cliente, pero tomó la absurda decisión de cancelar el aeropuerto en octubre. Al mes siguiente la inversión caía -2.4%, y en diciembre la caída fue de -6.4%.    

    Es muy importante comprender que la caída en inversión no resulta de asuntos económicos, ni internos ni externos sino de la pérdida de confianza de los inversionistas, si está se recuperase podríamos ver datos muy distintos.  Pero recuperar la confianza no es cosa sencilla, es muy probable que, si ocurre tarde meses en cristalizar. El golpe que significó la cancelación del NAICM, sumado a los ilusos proyectos del gobierno (refinería, Tren Maya), y la conferencia mañanera que solo siembra confusión, han convencido a los inversionistas de que México no es confiable, de forma que solo con rendimientos exorbitantes estarían dispuestos a colocar aquí su dinero.     El tema de fondo es el siguiente: si la inversión no se recupera, y continua la trayectoria actual, la economía se contraerá. Y no veo como habría más inversión, con la forma actual de gobernar. Eso cuesta destruir la confianza con una decisión absurda . Recuerdo que jóvenes académicos seguidores de López Obrador criticaron este texto, afirmando que no era posible encontrar causalidad con tan pocos datos, y que seguramente eran otros los motivos que explicaban el estancamiento de la economía y la caída de la inversión. Con el tiempo los datos confirmaron mi posición y las críticas dejaron de aparecer.

Yo le agrego al texto del libro de Macario Schettino que a mediados de 2023, hubo un cambio de la política económica de Estados Unidos que favorecerá la inversión en el norte de México principalmente con la relocalización de plantas de China a México para atender mercados nacionales e internacionales, principalmente norteamericanos.

Por ese hecho es de esperarse un incremento notable de la inversión en la frontera norte del país, principalmente en Santa Catarina cerca de Monterrey, Nuevo León que ya ha consolidado dos grandes proyectos de industria armadora terminal con inversiones superiores a los cinco mil millones de dólares cada una, con la planta armadora de Elon Musk Tesla para producir autos compactos eléctricos y la planta del tigre asiático Chino Lingong Machinery Group (LGMG), para construir maquinaria para construcción que generaran miles empleos directos, más otros más indirectos. Ambas industrias terminales de alto volumen de producción requieriran de provedores de servicios y componentes que también se relocalizaran alrededor de ellos, creando así un círculo virtuoso que pese a las malas condiciones de las relaciones de los empresarios de Nuevo León con el gobierno federal, se construye ya en México.

Esto incluye desde construcción de naves industriales, construcción de casa habitación para nuevos ejecutivos nacionales e internacionales, infraestructura de comunicaciones terrestres, construcción de todo tipo de servicios para una nueva ciudad industrial desde escuelas hasta centros comerciales y de esparcimiento para esa nueva población, instalación de equipos y maquinaria de múltiples industrias de servicio a las grandes empresas que se moverán al norte de México y podrían promover por cierto, yo opino, hasta un cambio en la política actual y en la del próximo sexenio. Aunque el beneficio a corto plazo sea marginal, con esas oportunidades el empresariado de Nuevo León, podría regresar sus recursos financieros al país.

Finalmente, al sumar la notoria incapacidad de su equipo, no solo del gabinete o de las empresas del gobierno, sino incluso los legisladores y gobernantes locales, el panorama es desolador.     Nadie puede tener certeza de la seguridad de su inversión. De pronto, puede ser cancelada, como lo fué el NAICM, o como las licencias de construcción en la Ciudad de México, o la planta cervecera de Consteletion Brands de Mexicali, teniendo que moverse la inversión a Veracruz en donde ya cuenta con 14 concesiones de agua y está en espera de permisos ambientales y de construcción . O tal vez se pueda terminar, pero no habrá mercado, porque la gente no quiere invertir ni siquiera a mediano plazo en un auto o un departamento; o pueden modificarse las reglas en el mercado y dejar fuera a cualquier empresa, como ha ocurrido con proveedores de medicamentos en el sector salud y proveedores para la educación.

    No cabe duda que la falta del cumplimiento de la ley en México ha sido el elemento más importante tanto para impedir el crecimiento como para mejorar la desigualdad. Gracias a que la ley se aplica discrecionalmente, el capitalismo de compadrazgo se mantiene. Muchos votaron por López Obrador esperanzados en que esto terminara, imaginando que el discurso contra la corrupción iba en ese sentido.  Ha ocurrido al revés. Al destruir la poca institucionalidad que habíamos construido, la discrecionalidad crece, y con ella el impacto del capitalismo de compadres. Si son los mismos u otros no importa, el resultado es el mismo, estancamiento y enriquecimiento de unos pocos.

        La convicción de que esto es lo que ocurre es lo que reduce la inversión y frena la economía. Si esto es correcto, entonces no hay manera de que el crecimiento regrese durante esta administración, a excepción de esas zonas de la frontera en donde se lleve a cabo la relocalización de plantas, ya descrita.    

    El impacto económico de la cancelación no solo ocurrió por la perdida de confianza, también tuvo un costo directo:  Por un lado lo que se llevaba construido, que no era poco, y se quedó sembrado en el terreno; por el otro la deuda que había contratado para financiar la construcción se mantuvo viva, aunque los recursos del fideicomiso después se ultilizaron en otros asuntos.     La estimación que realizó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en la revisión de la cuenta pública de 2019 arrojó una pérdida para el erario de 332,000 millones de pesos,  lo que le molestó mucho al presidente. Y exigió al auditor que se corrigiera, no obstante la información sigue siendo la misma.

• Compuesta en general por 49.3% por gastos ya erogados a 2019, lo cual incluye: a)los costos no recuperables de la inversión ejercida en el periodo 2014-2018; b)los costos derivados del esquema de financiamiento para la construcción del proyecto relativos a la recompra del 30.0% de los bonos emitidos y la liquidación de certificados bursátiles de la Fibra E y c) los costos legales derivados de la cancelación y:

• Los costos adicionales de obligaciones pendientes 50.7% para la liquidación total de los bonos emitidos, contratos pendientes de liquidar, así como juicios y demandas en proceso.

• Dicha estimación puede ser incrementada o afectada por los factores siguientes: liquidación del 70% de los bonos emitidos para financiar el proyecto que no fueron recomprados.

• Se deberán pagar intereses y comisiones generados por los bonos pendientes de recompra, los cuales se verán afectados por variaciones en el tipo de cambio peso/dólar que se puedan presentar.

La solución que ofreció López Obrador al tema de conectividad aérea para la Ciudad de México fue la construcción de un aeropuerto civil en la base aérea militar de Santa Lucia, la renovación y ampliación del aeropuerto actual de la ciudad de México (AICM) y del de Toluca.     De nuevo el ofrecimiento no tenía mucho sentido porque en lugar de tener un  hub con capacidad sobrada, tendrá un aeropuerto saturado y viejo y dos pequeñas terminales adicionales separadas por más de cincuenta kilómetros del actual.

De todo ello lo único que se construyó fue una de las pistas para uso civil en Santa Lucia, que se inauguró el 21 de marzo de 2022 con el nombre de Aeropuerto “Internacional” Felipe Angeles (AIFA). Cabe mencionar que México perdió la categoría 1 de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en mayo de 2021,     de forma que no es posible realizar nuevos vuelos a otros países, y eso ha impedido que el AIFA pueda tener vuelos internacionales.  En el primer mes del AIFA solo ocurrieron doce operaciones diarias, seis de llegada y seis de salida. Para tener un punto de comparación, el AICM realizó en 2021 un promedio de 890 operaciones diarias y en 2019 antes de la pandemia de 1260. Las 12 que aporta el AIFA representan el 1%, es casi insignificante.

Lo que no fue insignificante es su costo. A reserva de conocer a detalle cuando se haga la auditoría de 2022, reportes de prensa indican que el costo de lo que se inauguró asciende a 116,000 millones de pesos, sin contar los trabajos pendientes para accesos, que considerando el lugar en que se encuentra serán elevados.

        En suma el exabrupto presidencial de cancelar la construcción del NAICM tuvo un costo directo de 448,000 millones de pesos, redujo la inversión significativamente, eliminó la posibilidad de contar con un hub internacional e impacta diario a millones de usuarios que ya sufren ya sea por un aeropuerto viejo y saturado o desplazamientos absurdos hasta Santa Lucia.    

Que obtuvo a cambio de estos costos tan elevados? Al parecer lo que buscaba López Obrador con esa decisión era marcar el terreno, y demostrar que el único que mandaba era él y  iniciar con ello la constante que ha marcado su gobierno: la concentración del poder en su persona.  No queda claro si era necesario hacerlo, o si se pudo haber tomado alguna otra decisión con ese mismo impacto pero con menores costos.

A mí me parece que el curso de acción más inteligente hubiera sido una reforma fiscal profunda que, aprovechando su amplia legitimidad, pudiese incrementar la recaudación, concentrándose en la población de mayores ingresos. Cómo se sabe México es uno de los países con menor recaudación del mundo que desafortunadamente la caída de ingresos petroleros ha mantenido el gasto total del Gobierno en los alrededores del 22% del PIB (13% de impuestos, 4% de ingresos petroleros y 5% de ingresos de empresas y organismos, a grandes números).     Una reforma fiscal hubiese sido también una forma de hacer evidente su legitimidad y poder, y habría proporcionado recursos para en efecto, llevar a cabo una política social como la que pretendía hacer..


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