La Guerra Militar

        La Guerra Militar    

Tiempo de Lectura: 14 minutos

Como nos dice Ray Dalio, no soy un experto militar, pero he podido hablar con expertos en este tema y también he intentado investigar todo lo que he podido de modo que a continuación compartiré todo lo que he aprendido tómalo o déjalo según tu criterio. Creo que     es imposible visualizar cómo será la próxima guerra militar de Gran alcance, pero lo más probable es que sea mucho peor de lo que se imagina la mayoría de la gente.  Esto se debe a que parte importante del desarrollo de nuevas capacidades militares se mantiene en secreto, pero también al hecho de que la creatividad y la capacidad de infligir dolor han crecido enormemente desde la última guerra de Gran alcance. Hoy en día pueden librarse todo tipo de guerras militares, existen muchos más sistemas armamentísticos de los que uno imagina. Y si bien la guerra nuclear sigue siendo una perspectiva aterradora, también he escuchado perspectivas similares sobre la posibilidad de una guerra biológica, un enfrentamiento cibernético, una colisión química, una batalla espacial, etcétera. Muchos de esos tipos de guerra no se no han sido probados de modo que existe una gran incertidumbre sobre cómo pueden funcionar y desarrollarse.

Basándonos en lo que sabemos podríamos decir que     la guerra geopolítica que Libra en Estados Unidos y China en los mares del este y del sur de China se está intensificando militarmente porque ambos lados están poniendo a prueba los límites de la potencia es rival. Hoy China es más fuerte militarmente que Estados Unidos en esas áreas geográficas, por lo que es más probable es que Estados Unidos pierda una guerra librada en esa región, pero el país norteamericano es más fuerte en el resto del mundo y en general parece probable pensar que “ganaría” en caso de que el conflicto derivase en una guerra mayor.  Un escenario así es difícil de imaginar debido a la gran cantidad de incógnitas que encierra incluida la forma en que los demás potencias y países se completarían ante un conflicto bélico de alcance global y el hecho de que muchas tecnologías militares no han sido reveladas y permanecen en secreto. Lo único en lo que están de acuerdo la mayoría de las personas mejor informadas sobre estos temas es que no podemos imaginar los horrores que podría traer una guerra de ese tipo. También es notable que el ritmo de mejora del poder militar de China avanza extremadamente rápido al igual que ocurre con otras variables. Esa mejora ha sido en especial notable en los 10 últimos años y parece fácil esperar que los últimos años la evolución será aún más favorable. Conforme la economía y la tecnología China continúan superando a Estados Unidos. Hay quien considera factible que China logre una situación de superioridad militar en 5 o 10 años. La verdad es que no sé si están en lo cierto.

    En cuanto a las posibles ubicaciones que protagonizarán un conflicto militar así como considero que Taiwán, los mares de China Oriental y Meridional y Corea del Norte serían en principio los puntos más calientes del conflicto. India y Vietnam también podrían tener relevancia  (por razones de las que no entraría ahora).

Si se diese una guerra abierta de Gran alcance entre Estados Unidos y China se librarían todos los tipos de guerras mencionados anteriormente y otros que quizás no concebimos y se llegaría al extremo en todos estos esfuerzos, porque lo que está en juego sería la lucha por la supervivencia, de modo que ambas potencias siguen con todo como siempre ha ocurrido a lo largo de la historia.     Estamos hablando, pues, de una Tercera Guerra Mundial, que debido a los avances tecnológicos que han propiciado las nuevas fórmulas que nos permiten hacernos daños los unos a los otros, superaría la letalidad de la Segunda Guerra Mundial la cual a su vez rebasó a la primera Guerra Mundial.

Las guerras de poder libradas de forma lateral también son parte del panorama general y deben observarse, ya que son eficaces para socavar la fuerza y la influencia global de las potencias de referencia. Si pienso en las dinámicas bélicas y cómo se pueden desencadenar en el tiempo, llego a la conclusión de que debemos tener en cuenta que como principio,     cuando los países experimentan un gran desorden interno están en un momento oportuno para que los países rivales exploten agresivamente estas vulnerabilidades.  Por ejemplo Los japoneses tomaron medidas para invadir China en la década de 1930, porque la China de entonces estaba dividida y agotada por la guerra civil que estaba desarrollándose.

    La historia nos ha enseñado que cuando las transiciones de liderazgo a un liderazgo débil se juntan con una base de elevado conflicto interno, el riesgo de que el enemigo haga un movimiento ofensivo se incrementa significativamente.  Debido a que el tiempo está del lado de China, y los chinos les conviene que si hay una guerra se desarrolle más tarde en el tiempo, por lo menos en 5 o 10 años, cuando es probable que sea más fuerte y más autónomo.

A Estados Unidos en cambio les convendría adelantar el conflicto en el tiempo para aprovechar su fortaleza relativa actual. Me gustaría considerar otros dos tipos de guerra que también están encima de la mesa:     la guerra cultural que marca la forma en que cada bando entiende y aborda todas esas circunstancias, y la guerra que libramos contra nosotros mismos. Lo primero define hasta qué punto preferimos morir antes de rendirnos, mientras que lo segundo plantea en línea con lo efectivos que podrían llegar a ser los factores determinantes de nuestro poder.

        La Guerra Cultural    

La forma en que las personas se relacionan entre sí es de suma importancia para determinar cómo manejarán las circunstancias que enfrentan colectivamente. La cultura predominante en cada potencia influye definitivamente en la manera en que los potencias se relacionan entre sí. Aquello que los estadounidenses y los chinos valoren más, o la manera en que piensen que las personas deben actuar las unas con las otras, determinan cómo se moverán las dinámicas propias de una situación de conflicto. Debido a que los estadounidenses y los chinos tienen valores y normas culturales diferentes por los que están dispuestos a luchar e incluso morir lo cierto, es que si aspiramos a superar las diferencias existentes de manera pacífica, es importante que ambas partes comprendan cuáles son estas diferencias y de esta forma abordarla de la mejor manera posible.

Como expliqué antes,     la cultura china obliga a sus líderes y a la sociedad a tomar decisiones de arriba abajo y exigiendo altos estándares de civismo, anteponiendo el interés colectivo a los intereses individuales, refiriendo que cada persona reconozca cuál es su papel y cómo debe desempeñarlo, insistiendo en preservar un respeto filial por quienes son jerárquicamente superiores. En ese sentido el objetivo es construir el “gobierno del proletariado”, lo que en el lenguaje común significa que las oportunidades y recompensas se distribuyen de forma amplia. Por el contrario la cultura estadounidense obliga a sus líderes a gobernar al país de abajo arriba preservando altos niveles de libertad individual, favoreciendo a la persona frente al colectivo, aplaudiendo el pensamiento y el comportamiento revolucionario y respetando a la gente por la calidad de sus ideas más que por las posiciones que ocupan. Estos valores culturales fundamentales han impulsado los diferentes sistemas económicos y políticos que vemos en ambos países.

De hecho, hay muchas creencias compartidas, razón por la cual muchos estadounidenses se sienten cómodos viviendo en China y viceversa. De igual modo, los chinos que residen en otros dominios (caso de Singapur, Taiwán y Hong Kong) viven bajo formas de gobierno que son más similares a los sistemas democráticos occidentales. Sin embargo esas diferencias culturales afectan sutilmente a casi todo, de modo que en tiempos de gran conflicto son aspectos mucho más relevantes y hasta definitivos, puesto que determinan si las partes luchan o resuelven pacíficamente las disputas.     El principal desafío que enfrentan los chinos y los estadounidenses en sus relaciones mutuas surge de que unos y otros no se comprenden ni se identifican con los valores y las formas de actuar del otro lado, negándose aceptar incluso que el otro bando pueda simplemente actuar según le parezca mejor.

Lo cierto es que la apertura de ambos países ha aumentado las interrelaciones bilaterales y las prácticas compartidas (por ejemplo libertades económicas similares que producen deseos productos y resultados comparables), lo que ha hecho que existan cada vez más similitudes entre los bloques. Antaño las diferencias de enfoque eran notables. Se reflejaban continuamente en la forma en que actúaba el gobierno de cada país y en la manera en que las gentes interactuaban mutuamente.

    Algunas de esas diferencias culturales eran menores, pero hay otras que persisten y siguen en pie y, en ciertos casos pueden llevar al enfrentamiento al límite.  Muchos estadounidenses lo tienen claro: dadme libertad o dadme la muerte. En cambio en comparación con la relevancia que prestan la estabilidad colectiva para los chinos la libertad individual no es un factor determinante.

Estas diferencias también se reflejan en la vida cotidiana. Por ejemplo el gobierno chino, más paternalista regula qué tipos de videojuegos pueden usar los niños o cuántas horas al día pueden jugar, mientras que en Estados Unidos los videojuegos no están regulados por el gobierno, porque se considera que estas decisiones deben tomar los padres. Podríamos discutir durante horas sobre las ventajas de ambos enfoques.

La cultura jerárquica de los chinos los lleva a aceptar el rumbo y la dirección que fija su gobierno, mientras que la cultura no jerárquica estadounidense hace que sea aceptable que los norteamericanos luchan con su gobierno sobre qué pueden o deben hacer. En la pandemia de Covid-19 las distintas inclinaciones culturales influyeron en la forma en que se reaccionaron los estadounidenses y los chinos ante la cuestión del uso de mascarillas como medida preventiva. Los chinos cumplieron estas indicaciones, pero muchos estadounidenses no lo hicieron, lo que afectó a la situación sanitaria resultando en un mayor número de contagios y muertes y un impacto económico más intenso. Estas diferencias culturales afectan a la manera en que los chinos y los estadounidenses reaccionan ante todo tipo de cuestiones (la privacidad de los datos, la libertad de expresión, la libertad informativa, etcétera), de modo que esto también incide en cómo funcionan los países.

Si bien vinculados a estos enfoques culturales tan diferentes existen pros y contras, no los voy a analizar en esas páginas, pero sí quiero transmitir que     las diferencias culturales que hacen que los estadounidenses sean estadounidenses y los chinos sean chinos están profundamente arraigadas . Dada la compleja y notable historia de China, y lo profundamente imbuida que está la cultura resultante de la historia, no hay ninguna posibilidad de que los chinos renuncian a sus valores y a su sistema, cosa que tampoco harán los estadounidenses. Para China, las presiones orientadas a exigir que adopten un sistema más similar al de Estados Unidos pretende subyugar sus creencias más fundamentales, de modo que afecta a valores por los que es probable que luchen a muerte. Al tener una coexistencia pacífica los estadounidenses deben comprender que los chinos creen que sus valores y sus sistemas son mejores, al igual que ocurre con los estadounidenses, que creen que sus valores y sus sistemas de vivir es superior.

Por ejemplo, esto implica aceptar el hecho de que a la hora de elegir a sus líderes, la mayoría de los chinos cree que tener dirigentes capaces y sabios, que sean capaces de tomar decisiones es preferible a la que población en su conjunto decida el rumbo del país a partir del principio de una persona un voto. Creen que la población en general, está peor informada y es menos capaz. Temen que se elija a la élite dirigente por capricho o respondiendo a las dádivas que les ofrecen los políticos para ganarse su apoyo. Además creen -como creía Platón y como hemos visto en varios países_ que las democracias son propensas a degenerar hasta el punto de convertirse en sistemas anárquicos y disfuncionales.

Los chinos también creen que su sistema de selección de líderes conduce a una mejor toma de decisiones estratégicas, porque además su arco de desarrollo mira muy largo plazo, de modo que se prioriza lo que será mejor para el país a lo largo del tiempo. Su sistema de gobernanza se parece más al sistema de poder de las grandes empresas, en especial de las compañías que abarcan distintas generaciones y se preguntan por qué los estadounidenses y el resto de occidente no entienden la superioridad que, en su opinión, entraña su sistema en relación con el complejo esquema de toma de decisiones propio de la democracia.

Quiero dejar claro que no pretendo estudiar los méritos relativos de ambos sistemas de toma de decisiones. Simplemente pretendo recalcar que cada sistema tiene el respaldo de su pueblo y que es importante que los estadounidenses analicen a los chinos a través de los ojos con los que estos se ven y viceversa, porque es importante entender que si no se aceptan toleran, e incluso respetan las diferencias existentes, se pueden desatar luchas letales en defensa de aquello que unos y otros consideran irrenunciable.

Los sistemas económicos y políticos de Estados Unidos de China son diferentes debido a las diferencias historias de cada país y también por las distintas culturas que se han desarrollado sobre la base de todo tipo de acontecimientos pasados. (De hecho, para los chinos es un desafío lidiar Con la falta de continuidad de las políticas estadounidenses y observan cómo se suceden todo tipo de cambios, aparentemente caprichosos, en las prioridades y estrategias del país norteamericano y sus representantes políticos).

En lo que respecta la economía, el momento histórico ha determinado si China se mueve hacia postulados más cercanos a la izquierda favoreciendo la propiedad pública de los medios de producción, centrándose en los pobres o poniendo el énfasis en la redistribución de la riqueza…; es decir, todo aquello que los chinos denominan comunismo o a la derecha favoreciendo la propiedad privada de los medios de producción, ayudando a que quien quiera que tenga éxito en su sistema pueda prosperar limitado al alcance de la redistribución de la riqueza. Por tanto, culturalmente los chinos no se identifican con una u otra corriente culturalmente como tampoco los estadounidenses exhiben una línea ideológica durante toda su historia. Sospecho que si Estados Unidos tuviera una historia más larga, esos cambios habían sido aún más amplios como lo fueron en Europa a lo largo de una historia mucho más prolongada.

Por estas razones más que un valor fundamental en evolución, inclinarse a la izquierda o a la derecha sería más bien la toma de postura en el marco del Gran ciclo que se aproxima escenarios revolucionarios. De hecho estamos viendo estos cambios en ambos países por lo que no es exagerado decir que las políticas de la derecha como el capitalismo están cerca de ser más favorecidas en China que en Estados Unidos y viceversa. En cualquier caso en lo referido a los sistemas económicos, no parece haber muchas distinciones claras que estén regadas en referencias culturales más profundas. En contraste en los sistemas económicos, la inclinación de los chinos a manejar las cosas de arriba a abajo con sistemas jerárquicos, en vez de hacerlo de abajo arriba con modelos no jerárquicos parece estar profundamente arraigada a su cultura y sistemas políticos. En cambio, los estadounidenses están fuertemente inclinados hacia el modelo de arriba abajo no jerárquico. Si me preguntas qué enfoque funcionará mejor y en última instancia, te diría que corresponde a otros debatir sin prejuicio sobre esta cuestión, pero sí me gustaría señalar que la mayoría de los observadores conocedores de la historia han llegado a la conclusión de que ninguno de estos sistemas es siempre bueno o malo. Lo que funciona mejor varía según: a) las circunstancias y b) la forma de relacionarse de las personas que forman parte del sistema ningún sistema funcionará bien de manera sostenible (de hecho, cualquier sistema entrará en declive) si las personas que lo conforman no lo respetan por encima de sus anhelos particulares o si el sistema no es lo suficientemente flexible como para adaptarse a los tiempos sin quebrarse. Mientras imaginamos como los estadounidenses y los chinos pueden gestionar el desafío comprendido de coexistir de la mejor manera posible, intento imaginarme qué pueden propiciar sus distintas inclinaciones culturales y, más importante aún si cabe, cuáles son las diferencias irreconciliables por las que uno preferiría morir antes que rendirse.

        Cuando están en una posición superior, los chinos tienden a querer a que las posiciones relativas se establezcan con claridad (es decir a) que la parte que está en una posición subordinada sepa que está en dicha situación y b) que la parte subordinada obedezca a la superior y c) que el subordinado sepa que si no actúa de esa forma será castigado.Creo que es importante entender y aceptar que los chinos y los estadounidenses tienen valores diferentes y toman decisiones diferentes de las que le gustaría a la otra parte.    

La capacidad de Estados Unidos para imponer cosas de esa trascendencia a China como allá al revés dependerá del poder relativo de cada potencia.

En mi opinión dice Ray Dalio, es difícil, e inapropiado y quizá imposible obligar a otros países a hacer algo que creen firmemente que no es bueno para ellos.     La capacidad de Estados Unidos para imponer cosas de esta trascendencia a China y al revés dependerá del poder relativo de cada potencia.

        Cuando el enemigo somos nosotros    

Los factores determinantes abarcan 18 mediciones. Los comentaré brevemente a continuación. Pero antes de hacer ese ejercicio repasemos los aspectos concretos que ayudan a construir un gran imperio. Son los siguientes:

        Es necesario un liderazgo que sea suficientemente fuerte y capaz de proporcionar los ingredientes esenciales para el éxito    

Lo que empieza por     instaurar y promover una educación más sólida.  Cuando hablo de educación no me refiero solamente a transmitir conocimientos y habilidades también me refiero a la forma en que se transmite.

    La fortaleza de carácter, la cortesía y la ética de trabajo,  que por lo general se enseña en el marco de la familia y o la escuela y conduce a un mayor civismo lo que implica.

___Una reducción de la corrupción y un alto grado de respeto por las reglas y el Estado de derecho.

    También es importante que las personas puedan trabajar bien juntas, se mantengan unidas en torno a una visión común de cómo deben funcionar colectivamente.  Cuando las personas tienen conocimientos, habilidades, buen carácter y la cortesía suficiente para comportarse bien y trabajar bien colectivamente eso facilita.

    Un buen sistema para salvaguar la asignación de recursos  que mejora significativamente cuando

___Está abierto al pensamiento global, asegurando que el país no descarta ningún ingrediente necesario para triunfar. esto propicia.

    una mayor competitividad en los mercados internacionales , lo que genera unos ingresos cada vez más superiores a los gastos ayudando que el país experimente así.

        un mayor crecimiento económico lo que ayuda    

        a financiar inversiones que contribuyan a mejorar la infraestructura coma la educación y la innovación y el desarrollo.    

Esto se traduce en: una productividad al alza y un rápido aumento (es decir producción de más valor por hora trabajada). El aumento de la productividad es lo que genera el repunte de la riqueza y la mejora de las capacidades productivas. Cuando un país alcanza niveles de productividad más altos puede erigirse en un país de referencia en materia de innovación productiva:

lo que resulta     en nuevas tecnologías  que son valiosas para el comercio y la fortaleza militar. A medida que el país se desenvuelve se vuelve más competitivo, es habitual que:

acaparen     una cuota creciente y cada vez significativa del comercio mundial  lo que requiere:

    un ejército fuerte que ayude a proteger sus rutas comerciales y que pueden influir en aquellos países que son importantes  para sus objetivos internacionales. Al volverse económicamente prominente el país desarrolla:

    mercados de divisas, acciones y créditos cada vez más sólidos con mayor profundidad.  Naturalmente los poderes dominantes en el comercio y los flujos de capital utilizan su moneda como medio de cambio y como depósito de riqueza, lo que lleva a que su divisa se convierta en     una moneda de reserva  y a la construcción de

Un centro financiero de peso lo que permite atraer y distribuir capital, expandiendo el peso de la potencia en la economía internacional.

        Todo lo que ayuda a que esas dinámicas mejoren será positivo, de igual manera que todo lo que se produzcan cambios a peor será negativo. Por esa razón, es prudente que la ciudadanos de todos los países se pregunten lo bien que les está yendo a nivel individual, en el plano colectivo y en lo referido a su liderazgo nacional, puesto que es importante para estas dimensiones vayan a mejor. De igual modo es importante tener en cuenta las relaciones de causa efecto, porque esto contribuye a evitar excesos y procesos que generan división y conducen al declive.    

     En el caso que nos ocupa, las guerras y desafíos internos que se observan en China y en Estados Unidos son más importantes y graves de Las guerras y desafíos externos que se den en clave internacional.  

Vemos guerras políticas internas dentro del liderazgo de cada país que afectan notablemente la gobernanza nacional, pugnas entre diferentes facciones (por ejemplo ricos contra pobres, mundo rural contra mundo urbano, conservadores contra progresistas, referencias entre grupos étnicos dispares, etcétera), cambios demográficos o climáticos, etcétera. Afortunadamente. muchas de esas fuerzas están dentro de nuestra esfera de control y podemos medir su desempeño lo que nos permite ver cómo vamos y si no lo estamos haciendo bien nos ayuda a introducir cambios que contribuyan a que estas cosas se muevan en la dirección correcta.     En general si actuamos de esta forma lograremos lo que nos merecemos. Como dijo Churchill al pueblo británico se trata de merecer la victoria.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.