El Ciclo de la Deuda a Largo Plazo

        El Ciclo de la Deuda a Largo Plazo    

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El ciclo de la deuda a largo plazo se desarrolla en seis etapas.

    Etapa 1: comienza con a) poca o ninguna deuda y b)dinero fuerte.  En gran medida mediante la monetización y la reestructuración de las obligaciones contraídas, la carga de la deuda del ciclo anterior fue eliminada. Esto generó consecuencias como por ejemplo la inflación que derivaron en el retorno del dinero al dinero fuerte, siguiendo el viejo ideal de las monedas vinculadas al oro y la plata, a veces también al cobre o otros metales como el níquel o estableciendo vínculos entre la divisa nacional y una moneda de reserva internacional. Por ejemplo después de la destrucción de la deuda y el dinero que experimentó la República de Weimar en Alemania, el dinero quedó respaldado por activos y tierras denominadas en oro y la divisa se vinculó al dólar. En esta etapa es importante que el dinero sea fuerte porque no habrá confianza y por tanto crédito, si no existen garantías de la solvencia del intercambio. De esta forma cualquier transacción puede ser resuelta de forma certera, incluso si el comprador y el vendedor son extraños o incluso enemigos. Un viejo refrán dice que “el oro es el único activo financiero que no es responsabilidad de otra persona”.

Cuando uno recibe monedas de oro de un comprador puede fundirlas, intercambiar el metal y aún así seguira recibiendo casi el mismo valor que si las hubiera gastado. A diferencia de un activo de deuda como el papel moneda que encarna solamente la promesa de entregar un determinado valor tener una gran promesa dado lo fácil que es imprimir cuando los países están en guerra y no hay confianza en sus intenciones, ni en su capacidad de pago, se valoran por ejemplo los pagos en oro. Por consiguiente el oro y en menor medida la plata se pueden utilizar como un medio seguro de intercambio y un depósito seguro de riqueza.

    Etapa 2: Papel Moneda.  Debido a que portar una gran cantidad de dinero metálico es arriesgado e inconveniente y puesto que expandir el crédito es atractivo tanto para los prestamistas como para los prestatarios     surgen partes intermedias que custodian el dinero fuerte en un lugar seguro y emiten derechos de papel vinculados a él. Ahora esa intermediación la realizan los bancos, pero antaño fue un rol que también desarrollaban otras instituciones en las que la gente confiaba como los Templos en China, muy pronto la gente acepta esos reclamos (los que encierra el papel moneda) como si fuera una forma de dinero en sí mismos. Es un “sistema monetario vinculado”  porque el valor del papel moneda está vinculado al valor de algo por lo general asociado con el dinero fuerte caso del Oro o la plata.

    Etapa 3: Aumento de la Deuda      Al principio hay un mismo número de reclamante sobre los derechos a acceder al dinero fuerte recogido por el sistema. Pero es entonces cuando los intermediarios (los bancos) descubren las maravillas del crédito y la deuda  a cambio del pago de intereses y los titulares de créditos en papel los prestan a los bancos, a los bancos les gusta entrar en ese tipo de operaciones porque pueden prestar el dinero a otros que ofrezcan un interés más alto, lo que les permite obtener ganancias. Aquellos que piden prestado al banco también les gusta el sistema porque les ofrece un poder adquisitivo que antes no tenían y toda la sociedad le parece procedente, porque esto hace que aumenten los precios de los activos y la producción. Se cierran más y más préstamos, hay un proceso de auge y la cantidad de reclamos sobre el dinero es decir, (activos de deuda) aumentan en relación con la cantidad de bienes y servicios reales que hay para comprar. Con el tiempo tales reclamaciones se vuelven mucho mayores que el dinero real existente en el banco.     Los problemas empiezan a aflorar cuando no hay suficientes ingresos para pagar las deudas o cuando la cantidad de reclamos de las personas que esperan vender para obtener dinero y comprar bienes y servicios aumenta con mayor rapidez que la cantidad de bienes y servicios, hasta que la conversión de un activo de deuda (por ejemplo un Bono) en dinero fuerte se vuelve inalcanzable, estos dos problemas tienden a juntarse.

    Etapa 4: Crisis de deuda, incumplimientos y devaluaciones (que a su vez conducen a la impresión de dinero y a la ruptura del vínculo con el dinero fuerte)  Los activos de deuda por ejemplo: los bonos están en manos de inversores que creen que son depósitos de riqueza que se pueden vender para obtener dinero y por tanto se pueden utilizar para comprar cosas. Cuando los tenedores de activos de deuda intentan hacer la conversión a dinero real o bienes y servicios reales y descubren que no es posible hacerlo,     se produce “un pánico bancario” puesto que muchos tenedores de esa deuda tratan de hacer la conversión de dinero fuerte de todos los reclamos que controlaban.  Independientemente si es un banco privado o un banco Central. El banco se enfrenta entonces a la opción de decidir si permite que ese flujo de dinero salga del activo de deuda lo que elevará las tasas de interés y hará que la deuda y los problemas económicos empeoren o si imprime dinero en forma de emisión de bonos para evitar que suban los tipos de interés y con suerte revertir la situación.     Los bancos privados deben incumplir o ser “rescatados” por el gobierno con inyecciones de capital, mientras que cuando sus deudas están denominadas en la moneda nacional los bancos centrales pueden devaluar sus créditos (por ejemplo devolver entre un 50 y un 70% de lo prometido) en cambio, si la deuda está denominada en una divisa extranjera el banco Central no puede imprimir, entonces también se llega, irremediablemente a un incumplimiento.

    Etapa 5: Dinero fiduciario y con el tiempo devaluación del dinero.  Los bancos centrales quieren estirar el dinero y el crédito para que dure el mayor tiempo posible. Por eso es mucho mejor que ante la alternativa de una crisis con el sistema de dinero fuerte y los reclamos sobre este acaban generando una situación muy receptiva, a menudo se abandone el sistema en vigor e instaurando un sistema de dinero fiduciario.     Bajo ese paradigma ya no existe ningún vínculo a cualquier forma de dinero fuerte, sino que solo existe un papel moneda que el banco Central puede imprimir sin restricciones, como resultado no hay riesgo de que el banco Central vea su reserva de dinero fuerte agotada y desaparezca la posibilidad de que se incumplan las promesas de canje . Ahora el riesgo es otro, porque liberados de las restricciones propias del suministro de un activo tangible como oro o la plata o algún otro activo real, las personas que controlan la máquina de imprimir moneda, es decir los banqueros centrales, que trabajan en estrecha relación con los políticos y con los banqueros privados, crearán siempre más dinero y activos y pasivos de deuda en relación con la cantidad de bienes y servicios que se producen, hasta que llegue el momento en que han acumulado una deuda excesiva o intenten convertirlo en bienes y servicios, lo que tendrá el mismo efecto que un pánico bancario y resultará en impagos de la deuda o en la devaluación del dinero.

Cuando los ciclos crediticios alcanzan su límite, la respuesta lógica y clásica de los gobiernos y sus bancos centrales es crear una gran cantidad de deuda e imprimir dinero que se gastarán en bienes, servicios y activos de inversión manteniendo la economía en movimiento. Es lo que se hizo durante la crisis de deuda del 2008, cuando los tipos de interés ya no podían bajar porque ya habían alcanzado los tipos de interés del 0%. También sucedió en 2020 en respuesta a la caída desencadenada por la pandemia de covid-19. De igual modo esa fue la respuesta de política económica a la crisis de la deuda de 1929 1932 cuando los tipos de interés también se habían reducido de manera similar acercándose al 0%. En el momento en que escribo esto la creación de deuda y dinero lleva tiempo desarrollándose en cantidades mucho mayores que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra mundial.

Cuando uno puede fabricar dinero y crédito y dárselo a todos para hacerlos más felices es muy fácil resistir a la tentación de actuar así, estamos pues, ante una estrategia relativamente predecible a lo largo de la historia. Son muchos los gobernantes que han acumulado deudas que no vencerán hasta mucho después de que terminen sus propios mandatos de modo que serán sus sucesores quienes paguen la factura correspondiente. Imprimir dinero y comprar activos financieros (en esencia bonos) mantiene los tipos de interés más bajos, lo que estimula el endeudamiento y la compra, de esta forma se anima a los inversores que poseen bonos a venderlos. Los tipos bajos también alientan a inversores, empresas y particulares a pedir prestado e invertir en activos de mayor rentabilidad, obteniendo lo que quieren a través de pagos mensuales que resultan aparentemente manejables.

Por eso los bancos centrales siempre terminan imprimiendo dinero y devaluando la moneda. Cuando los gobiernos imprimen demasiado dinero y compran una cantidad elevada de deuda se produce el abaratamiento de ambas variables, lo que en esencia actúa como un impuesto sobre quienes poseen dinero y deuda al tiempo que facilita un poco las cosas a los deudores y prestatarios. Cuando esto se desarrolla hasta el punto en que los deudores de dinero y activos de deuda se dan cuenta de que lo que está sucediendo a menudo buscan vender sus activos de deuda y pedir dinero prestado para endeudarse y que sea posible pagar con dinero barato, también se suele trasladar la riqueza a depósitos como el oro y ciertos tipos de acciones o incluso a otro país que no tenga esos problemas. Por lo general en estas circunstancias y momentos los bancos centrales siguen imprimiendo dinero y comprando deuda directa o indirectamente, por ejemplo haciendo que los bancos se encarguen de comprar la deuda por ellos y en paralelo se toman medidas restrictivas como la limitación de los flujos de dinero hacia activos de cobertura de inflación, divisas alternativas u otros países y mercados.

Si bien la gente tiende a creer que una moneda es algo permanente y que el efectivo es el activo más seguro. Esto no es cierto, todas las monedas se devalúan e incluso algunas mueren, cuando esto ocurre en efectivo y los bonos que son promesas de recibir moneda se devalúan y se hunden.     Esto se debe a que imprimir una gran cantidad de moneda y devaluar la deuda es la forma más conveniente de reducir o de eliminar la carga de obligaciones existente.

Para aminorar su peso en relación con los niveles de ingresos y el flujo de efectivo que son necesarios para pagar las deudas, los responsables de formar soluciones políticas dispone de cuatro palancas para reducir la deuda y los intereses vinculados a su servicio:

  1. La austeridad (menos gasto).
  2. Los incumplimientos de la deuda y su correspondiente reestructuración.
  3. Las transferencias de dinero y crédito de quienes más tienen a quienes más lo necesitan, por ejemplo aumentando la recaudación de impuestos y la redistribución.
  4. Imprimir dinero y favorecer la devaluación.

En comparación en los puntos anteriores imprimir dinero se revela cómo la forma de reestructurar las deudas más común por qué su funcionamiento resulta exteno y poco preciso para la mayoría de la población, lo que reduce el rechazo a ese tipo de respuesta.

        Etapa 6: Vuelo de regreso al dinero fuerte.    

Cuando se lleva demasiado lejos la sobreimpresión de dinero fiduciario conduce a la venta de activos de deuda y a la dinámica de El pánico descrita con anterioridad lo que en última instancia reduce el valor del dinero y el crédito, llevando a mucha gente a huir tanto de la moneda como de la deuda. La historia nos enseña que la gente suele recurrir al oro, la plata, las acciones que tienen más potencial de mantener su valor real y las divisas y activos de otros países que no enfrentan estos problemas.

    Si las declaraciones y los incumplimientos se vuelven tan extremos que el sistema monetario y crediticio se derrumba, lo cierto es que por lo general la necesidad obliga a los gobiernos a volver a alguna forma de moneda fuerte, para reconstruir la fe de la gente en el valor del dinero como reserva de riqueza. Muy a menudo, aunque no siempre, con la promesa de permitir que los tenedores de este nuevo dinero lo conviertan en dinero fuerte. Cuando sea necesario, el gobierno vincula su dinero al oro o a una moneda de reserva fuerte,  a veces ese dinero fuerte, es la divisa de otro país, por ejemplo durante las últimas décadas muchos países con monedas han vinculado su dinero al dólar estadounidense o simplemente han dolarizado su economía.

Por tanto como hemos visto al principio del ciclo de deuda a largo plazo cuando no hay deuda acumulada, mantener deuda como un activo que genera intereses es en general positivo, pero mantener deuda al final del ciclo cuando sí hay importantes obligaciones pendientes es más arriesgado, porque es más probable que se den incumplimientos o devaluaciones y el riesgo asumido es muy alto en relación con la tasa de interés que se está ofreciendo. Estos ciclos de acumulación y cancelación de deudas han existido durante miles de años, y en algunos casos se ha institucionalizado, por ejemplo el antiguo testamento planteaba un año de jubileo cada 50 años en el que se perdonaban todas las deudas. Saber que el ciclo de la deuda ocurriría dentro de los plazos, permitía que todos actuaran de manera racional preparándose para ello. Comprender mejor este ciclo de la deuda es vital porque en vez de sorprendernos, lo que queremos es estar mentalizados si algo así se materializa.     Este es mi principal objetivo de escribir este libro, irónicamente. Cuando más cerca está la mayoría de la gente de la explosión, lo que ocurre también cuando las reclamaciones pendientes son mayores, en relación con la cantidad de dinero fuerte y riqueza tangible, más peligrosa es la situación, pero más seguridad suele sentir y profesar la mayoría de la gente. Esto se debe a que han poseído la deuda y disfrutado las recompensas derivadas de asumir tales obligaciones a lo largo de los años y que cuando más tiempo ha pasado desde la última explosión, más se ha desvanecido el recuerdo de sus consecuencias.  por eso incluso cuando los riesgos de mantener la deuda aumenta y las recompensas disminuyen, sigue habiendo un sentimiento de relativa tranquilidad. Para evaluar de forma adecuada el riesgo/recompensa de sostener esa bomba de relojería uno debe estar constantemente al tanto de la cantidad de deuda que debe pagarse en relación con la cantidad de dinero fuerte que hay para pagarla, así como la cantidad de pagos de deuda que deben realizarse en relación con el Cash Flow de los deudores y los intereses que generan.

        Resumen del Ciclo de Deuda a Largo Plazo    

        Durante miles de años siempre ha habido tres tipos de sistemas monetarios:    

Tipo 1: Dinero fuerte (por ejemplo monedas de metal).

Tipo 2: Papel moneda, (divisas vinculadas de algún modo a una forma de dinero fuerte).

Tipo 3: Dinero fiduciario.

El dinero fuerte, es el sistema más restrictivo porque no se puede crear dinero a menos que aumente la oferta del metal o la mercancía intrínsecamente valiosa que configura lo que con lo que es el dinero. El dinero y el crédito se crean con más facilidad en el segundo tipo de sistema: el del papel moneda. Si la relación entre los derechos sobre el dinero fuerte y el dinero real que se mantiene aumenta, lo que cuando se superan los puntos óptimos de equilibrio con el tiempo conduce a un pánico. El resultado es a) una acumulación de incumplimientos cuando el banco cierra sus puertas y los depositantes pierden sus activos duros o b) devaluaciones de los derechos sobre dicho dinero lo que significa que los depositantes pierden parte del dinero que esperaban haber salvaguardado. En el tercer tipo de sistema de dinero fiduciario los gobiernos pueden crear dinero y crédito libremente, un esquema que funciona mientras las personas sigan confiando en la moneda pero que conduce al fracaso cuando esa confianza desaparece.

Hay muchos ejemplos históricos de países que han hecho la transición completa y han pasado del tipo 1 o 2 al tipo tres para después volver del tipo 3 al tipo 1 dejando atrás la hiperinflación del dinero fiduciario con el anhelo de regresar a una moneda fuerte.

        Normalmente este gran ciclo se desarrolla durante un período que abarca entre 50 y 75 años. Su finalización se caracteriza por una reestructuración de las deudas y del propio sistema monetario, las fases más abruptas de estas reestructuraciones (es decir, los periodos de crisis de la deuda y de la moneda) suelen suceder con rapidez y dependiendo del tiempo que tarda el gobierno en actuar duran de unos pocos meses a unos tres años. Sin embargo, su efecto dominó puede ser duradero (por ejemplo cuando la moneda nacional deja de ser una moneda mundial de reserva).    


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