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Lección 5.21 Meditación Simplemente observemos

Comentarios al libro 21 lecciones para el siglo XXI de Yubal Noah Harari

Parte 14 de 14

Tiempo de Lectura: 13 minutos

        Introducción    

En esta última Lección Yuval Hoah Harari se analiza a si mismo y dice que después de haber criticado a tantos relatos, religiones e ideologías. Seria justo que también se pusiera en la línea de fuego y explicara como alguien tan escéptico es capaz todavía despertar alegre por las mañanas. Duda en hacerlo dice, en parte por temor a la arrogancia,     en parte porque no quiere dar la impresión equivocada de que lo que le funciona para él, le funciona para todo el mundo.  Está bien consciente de los caprichos de sus genes, neuronas, historial personal y dharma que no los comparten todos. Pero quizá sea bueno que los lectores sepan que matices colorean sus gafas a través de las cuales ve el mundo y distorsionan su visión y su escritura.

    De adolescente era una persona inquieta llena de problemas,  el mundo no tenía sentido para él y no hallaba respuestas en las grandes preguntas que se formulaba acerca de su vida. En particular no comprendía porque había tanto sufrimiento en el mundo y en su propia existencia y que podía hacerse al respecto, todo lo que obtuvo de la gente que lo rodeaba y de sus libros que leía eran ficciones complicadas, mitos religiosos sobre dioses y cielos, mitos nacionalistas sobre la patria y de su misión histórica, mitos románticos sobre el amor y la aventura, mitos capitalistas sobre crecimiento económico y sobre cómo comprar y consumir cosas que supuestamente le harían feliz.

Ya tenía el juicio suficiente para darse cuenta que probablemente todos esos mitos eran ficciones pero no tenia idea de cómo encontrar la verdad.

    Al entrar a la universidad pensó que encontraría más respuestas, pero no fue así.  Unicamente lo que hizo fue hacer que sus dudas se concentrarán en áreas cada vez más específicas. Terminó haciendo su tesis doctoral sobre la historia de soldados medievales y como pasatiempo leyó muchos libros de filosofía y tuvo numerosos debates filosóficos. Pero esto no le proporcionó más que un entretenimento intelectual infinito, pero apenas aportaron conocimientos reales y esto resultaba muy frustrante.

Finalmente su buen amigo Ron le sugirió que al menos por unos días dejará de lado todos los libros y discusiones intelectuales y probara con un curso de meditación Vipassana (vipassana significa introspección, viene del lenguaje pali de la antigua India). Pensó que se trataba de algun embrollo “New Ege” y puesto que no tenía ningún interés en escuchar otra mitología más, se rehusó a ir.     Pero después de un año de paciente insistencia, en abril del 2008 su amigo lo llevó a un retiro Vipassana de 10 días.

Sabiendo muy poco de la meditación, le sorprendió lo práctico que resultó ser la enseñanza; el profesor del curso el señor S.N.Goenka instruía a los alumnos a     sentarse con las piernas cruzadas y los ojos cerrados y a centrar toda su atención en el aire que entraba y salía por los orificios nasales al respirar y decía: no hagas nada repetía una y otra vez,  no intentes controlar la respiración y respirar de una manera determinada, simplemente observa la realidad del momento presente, sea la que sea, cuando el aire entra sólo serás consciente de que ahora el aire está entrando y     cuando perdéis la concentración y la mente empieza a vagar por recuerdos y fantasías sólo sois conscientes de que ahora vuestra mente, se ha alejado de la respiración. Esto fue lo más importante que nadie le había dicho nunca.

Cuando las personas formulan las grandes preguntas de la vida, por lo general no tienen el menor interés en saber cuándo entra el aire por sus orificios nasales y cuando sale. Lo que desean saber son cosas tales como que ocurre cuando nos morimos? Cuando el enigma real de la vida no es lo que ocurre cuando nos morimos, sino que ocurre antes.     Si queremos comprender la muerte necesitamos comprender la vida.

Otras preguntas, cuando muera simplemente desaparecere por completo? iría al cielo? renacerá en un nuevo cuerpo?     estas preguntas se basan en la suposición de que existe un    Yo que dura desde el nacimiento hasta la muerte y la pregunta es qué le ocurrirá a ese    Yo al morir? pero realmente, que perdura desde el nacimiento hasta la muerte? Nada,  el cuerpo cambia a cada momento, el cerebro cambia a cada momento, la mente cambia a cada momento. Cuanto más detenidamente nos observamos más evidente resulta que nada permanece ni siquiera de un instante al siguiente, así pues que mantiene unida toda una vida?

Si no conocemos la respuesta a esta pregunta, no comprendemos la vida y ciertamente no tenemos la oportunidad de comprender la muerte. Si alguna vez descubrimos que es lo que mantiene unida a la vida, la respuesta a la gran pregunta sobre la muerte se hará también evidente.

        Si podemos entender que nos ocurre cuando termina un momento y otro momento empieza, también entenderemos que nos ocurrirá en el instante de la muerte, si somos capaces de observarnos de verdad durante el tiempo que dura una única respiración lo entenderemos todo.    

Lo primero que aprendió al observar su respiración fue que a pesar de todos los libros que había leído y todas las clases que había asistido en la universidad,     no sabía nada sobre su mente y tenía muy poco control sobre ella. Aunque se esforzaba mucho no lograba contemplar la realidad del aire de su respiración al entrar por sus orificios nasales y a salir de ellos durante más de 10 segundos, antes de que su mente empezara a divagar.  Durante años vivió con la impresión de que era dueño de su vida, que era el Director General de su propia marca personal pero unas pocas horas de meditación bastaron para mostrarle que apenas tenía control alguno sobre sí mismo. No era el Director General, no era casi ni el portero. Se le pidió que se sentara en el portal del cuerpo (que eran los orificios nasales) y simplemente observara lo que entraba y salía     pero a los pocos instantes perdía la concentración y abandonaba el puesto. Esa fue una experiencia reveladora.

A medida que el curso avanzaba, a los alumnos se les enseñó a observar no sólo la respiración sino sensaciones a través del todo el cuerpo; no sensaciones especiales de extasis, sino sensaciones más prosaicas y ordinarias como: calor, presión, dolor, etcétera,     la técnica de Vipassana se basa en la intuición de que el flujo de la mente se halla estrechamente interconectado con las sensaciones corporales.  Entre  Yo y el mundo siempre hay sensaciones corporales, nunca reacciono a los acontecimientos del mundo exterior, siempre reacciono a las sensaciones de mi propio cuerpo. Cuando las sensaciones son desagradables reaccionó con aversión; cuando las sensaciones son placenteras con ganas de tener más.

    Yubal Noah dice haber aprendido más cosas sobre sí mismo y los humanos en general, observando sus sensaciones durante aquellos diez días,  que lo que había aprendido en toda su vida hasta ese momento y para ello no tuvo que aceptar ningún cuento, teoría o mitología.     Sólo tuvo que observar la realidad, tal cual es, lo más importante que se dio cuenta es que el origen profundo de su sufrimiento se halla en las pautas de su propia mente.  Cuando él quiere algo y no ocurre, su mente reaccionaba generando sufrimiento. El sufrimiento no es una condición objetiva en el mundo exterior. Es una reacción mental generada por la propia mente.     Aprender esto es el primer paso para dejar de generar más sufrimiento.

A partir de entonces empezó a meditar dos horas al día y a realizar un largo retiro anual de meditación de dos meses. Dice categóricamente que no cree que la meditación sea la solución mágica a todos los problemas del mundo. Para cambiar el mundo es necesario que se actúe y todavía más importante; es necesario que se actúe organizadamente, 50 miembros en una organización, pueden lograr mucho más que 500 individuos que trabajan aisladamente. Si te importa realmente alguna causa, únete a una organización relevante, hazlo esta semana.

    Es más fácil actuar y cooperar efectivamente cuando se comprende la mente humana,  cuando comprendemos nuestra propia mente y comprendemos como vernoslas con nuestros temores íntimos, nuestros prejuicios y complejos. La meditación está lejos de ser la única manera de hacer todo eso; para algunas personas la terapia, el arte o el deporte pueden ser más efectivos     cuando se trata de los misterios de la mente humana hemos de considerar la meditación, no como una panacea sino como un valioso utensilio adicional del juego de herramientas científico.

Aún muchos científicos no comprenden la diferencia entre lo que es el cerebro y la mente, el cerebro es una red de neuronas, sinapsis y sustancias bioquímicas y la mente es un flujo de experiencias subjetivas como dolor, placer, ira y amor. Los biólogos suponen que el cerebro produce de alguna manera la mente y qué reacciones bioquímicas de miles de millones de neuronas generan de algún modo experiencias como dolor y amor. Sín embargo hasta el momento no tenemos ninguna explicación en absoluto de cómo la mente surge del cerebro. Cómo es que cuando miles de millones de neuronas disparan señales eléctricas en un determinado patrón yo siento dolor y cuando le disparan siguiendo una pauta diferente siento amor, no tenemos ni idea.     De ahi que incluso si la mente surge realmente del cerebro al menos por ahora estudiar la mente es una empresa diferente de estudiar el cerebro.

Si quiero saber que están experimentando otros seres que sienten sólo puedo lograrlo basándome en informes de segunda mano, que como es obvio, adolesce de numerosas distorsiones y limitaciones.     Desde luego podríamos recoger muchos informes de segunda mano, procedentes de varias personas y utilizar estadísticas para identificar patrones recurrentes, tales métodos han permitido a psicólogos y neurocientíficos no sólo a comprender mucho mejor la mente, sino también a mejorar la vida e incluso salvarla de millones de personas.  En ciencia cuando se investiga un fenómeno concreto es mejor observarlo de manera directa.

En ausencia de métodos modernos para la observación directa de la mente podemos utilizar algunas de las herramientas desarrolladas por las culturas premodernas.     Varias culturas antiguas prestaron mucha atención al estudio de la mente y no se basaron en reunir informes de segunda mano y sí en adiestrar a personas para que observaran de manera sistemáticamente su propia mente. Los métodos que desarrollaron están agrupados bajo el término genérico de meditación , hoy en día dicho término suele asociarse a religión o misticismo, pero en principio la meditación es cualquier método de observación directa de nuestra propia mente. En efecto muchas religiones han hecho un uso exhaustivo de varias técnicas de meditación pero eso no significa que la mitación sea necesariamente religiosa, muchas religiones han hecho también gran uso de libros y eso no significa que el uso de libros sea una práctica religiosa.

El maestro donde aprendió Vipassana, Goenka era un tipo de guía muy práctico,     le instruyó repetidamente a los alumnos que cuando observaron la mente debían dejar de lado todas las descripciones de segunda mano, dogmas, religiosos y conjeturas filosóficas  y centrarse en sus propias experiencias y en cualquier realidad que encontrarán de verdad. Numerosos alumnos acudían a diario a su habitación para buscar consejo y plantear preguntas. En la puerta había un cartel que decia evitad por favor las discusiones teóricas y filosóficas y centra tus preguntas en asuntos relacionados con vuestra práctica real.

    La práctica real significa observar las sensaciones corporales y las reacciones mentales a las sensaciones de manera metódica, continua y objetiva descubriendo así las pautas básicas de la mente.  A veces la gente convierte la meditación en una búsqueda de experiencias especiales de éxtasis. Pero la verdad es que la conciencia es el mayor misterio del universo, y las sensaciones prosaicas de calor y conversión son tan misteriosas como las de embeleso o unidad cósmica.     A los que meditan con Vipassana se les advierte que no se embarquen en una búsqueda de experiencias especiales, sino que se concentran en comprender la realidad de su mente sea cual sea dicha realidad.

    La meditación es un instrumento para observar directamente la mente.  Si en lugar de meditar, nosotros hacemos el seguimiento de las actividades eléctricas en el cerebro con algún otro tipo de mediador nos perdemos la mayor parte de su potencial.

Algunas universidades y laboratorios han empezado en efecto a usar la meditación como instrumento de investigación, en lugar de cómo un solo mero objeto para los estudios del cerebro. La meditación seria exige una disciplina tremenda y ya que intentamos observar de manera objetiva nuestras sensaciones;     lo primero que advertiremos es lo salvaje e impaciente qué es la mente, incluso si nos centramos en observar una sensación sencilla como el aire que entra y sale de nuestros orificios nasales,  nuestra mente puede hacerlo por lo general durante sólo unos pocos segundos, antes de perder la concentración y empezar a vagar entre pensamientos, recuerdos y ensoñaciones.

Los antropólogos, biólogos y aún los astronautas pasan largos años de entrenamiento para fortalecerse en sus especialidades respectivas, si estamos dispuestos a hacer tales esfuerzos para entender culturas extrañas, especies desconocidas y planetas lejanos;     valdría la pena trabajar con el mismo empeño a fin de comprender nuestra propia mente y es mejor que la comprendamos antes de que los algoritmos lo hagan por nosotros.

Desde tiempos antiguos a medida que la historia se desplegaba, los humanos fueron generando relatos cada vez más complejos sobre sí mismos, que hicieron que cada vez resultará más difícil saber quiénes somos en verdad. Estos relatos fueron cruciales para alimentar a miles de millones de individuos hambrientos y garantizar que no se degollaron unos a los otros.     Pero cuando la gente intentaba observarse lo que solía encontrar eran esos relatos prefabricados; la exploración libre y abierta resultaba demasiado peligrosa porque amenazaba con socavar el orden social.

Con la mejora en la tecnología ocurrieron dos cosas en primer lugar con las armas nucleares se volvió más peligroso desestabilizar el orden social Y en segundo lugar las emisiones televisivas se volvieron más creativas para engañar a la gente. En el futuro cercano se podría completar ese proceso haciendo imposible que la gente observe la realidad sobre sí misma. Serán los algoritmos computacionales o la inteligencia artificial, los que decidan por nosotros, quiénes somos y lo que debemos saber sobre nosotros. Durante unos cuantos años o décadas más aún tendremos la posibilidad de elegir si hacemos el esfuerzo.     Todavía podemos investigar quiénes somos en realidad, pero si queremos aprovechar de verdad esta oportunidad, lo mejor será empezar ahora.

        Conclusiones    

En esta última Lección la 21, Yubal Noah se analiza a sí mismo y se da a conocer, especialmente en su faceta de la meditación Vipassana que practica 2 horas diarias diariamente y hace retiros anuales.

Lo hace en parte porque después de criticar tantos relatos y sistemas de convivencia humana, no quiere dar la impresión equivocada de que lo que le funciona a él le funciona a todo el mundo.

Se presenta como un adolescente lleno de problemas, que no encontraba sentido a la vida y que padecía un gran sufrimiento.

Al entrar a la universidad llegó a hacer un doctorado en historia en Londres y pensó que encontraría las respuestas que buscaba pero no fue así.

Después de un año de insistencia de su amigo Ron se anima a ir a un retiro práctico de meditación Vipassana.

En el curso lo instruyeron a sentarse con las piernas cruzadas, con los ojos cerrados y a centrar toda su atención en en la entrada de aire y salida por los orificios nasales al respirar, le insistían, no hagas nana más.

Cuando pierdes la concentración, es cuando tú mente empieza a vagar por recuerdos y fantasías, en ese momento: te darás cuenta conciente que tú mente se alejó de la respiración. Eso fue lo más importante que había aprendido nunca, porque desencadenó una cascada de conclusiones.

Si queremos comprender la muerte, tenemos que comprender la vida. Ir al cielo, desaparecer por completo, o renacer don dudas que presuponen un  Yo continuo desde el nacimiento hasta la muerte, mismo que es imposible porque todo cambia, cuerpo y mente.

Si podemos entender que ocurre cuando terminamos un momento y empezamos otro, también entenderemos que ocurre en el instante de la muerte. Si somos capaces de observarnos por una única respiración, lo entenderemos todo.

Con esta experiencia, descubrió que no sabía nada de su mente y que tenía poco control sobre ella. Aunque se esforzaba mucho no lograba contemplar la realidad del aire entrando y saliendo, en segundos empezaba a divagar.

Se dio cuenta que no era el Director General de su vida, ni siquiera el portero.

La técnica del Vipassa se basa en la intuición de que el flujo de la mente se haya estrechamente interconectado con las sensaciones corporales.

Aprendió más de sí mismo y de los humanos en general observando sus sensaciones durante esos diez dias. Solo observó la realidad, tal cual es, lo más importante, se dio cuenta de que el origen profundo de su sufrimiento, se hallaba en las pautas de su propia mente.

El sufrimiento no es generado por una condición objetiva del mundo exterior, es una reacción mental. Aprender esto es el primer paso para dejar de sufrir.

En la sociedad, es más fácil cooperar y actuar efectivamente cuando se comprende la mente humana. Cuando se trata de los misterios de la mente la meditación no es la panacea, pero si una valiosa herramienta en la caja de los científicos.

Las estadísticas masivas para identificar sentimientos y reacciones han ayudado a identificar patrones y salvar vidas. La meditación es un instrumento para observar la mente.

Culturas antiguas adiestraron a personas a observar su mente en forma sistemática y a esto le llamaron meditación. En particular la Vipassana evita dogmas y conjeturas filosóficas.

Cuando se inicia, lo primero que se observa es lo salvaje que es la mente no entrenada, incluso con una concentración sencilla de observar el aire que entra y sale, sólo podía hacerlo por breves segundos.

Yubal propone que al igual que muchas especialidades científicas, vale la pena trabajar en poner un gran empeño en comprender la mente y es mejor ahora, antes que los algoritmos computacionales lo hagan por nosotros. Todavía hay tiempo para investigar sobre nosotros, nuestra mente y quiénes somos en realidad y lo mejor es empezar ahora.

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