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Lección 3.14 Laicismo Acepta tu sombra

Comentarios al libro 21 lecciones para el siglo XXI de Yubal Noah Harari

Parte 9 de 14

Tiempo de lectura 11 minutos

Laicismo. Una forma de ser y actuar.

        Introducción    

Qué significa ser laico secular o seglar? Por necesidad se define a veces como la negación de la religión y por tanto a las personas laicas se les caracteriza por lo que no creen y no hacen, según esta definición las personas seculares, no creen en dioses ni en ángeles, no van a Iglesias, ni a templos y no realizan ritos y rituales, de esta manera el mundo laico parece vacío impío y amoral: una caja vacía a la espera de ser llenada con algo.

Y para ellos el secularismo es una visión del mundo muy positiva y activa, se define por un código de valores coherente y no por oposición a esta o aquella religión, en realidad varias tradiciones religiosas comparten muchos de los valores laicos. A diferencia de algunas sectas que insisten en que tienen el monopolio de toda la sabiduría y la bondad, una de las principales características de las personas laicas es que no reclaman dicho monopolio, no creen que la moralidad y que la sabiduría bajen de los cielos en un lugar y momento determinados, más bien la moral y la sabiduría son la herencia natural de todos los humanos.

Los líderes religiosos suelen plantear a sus seguidores una elección rigurosa de esto o aquello, o bien eres musulmán o bien no lo eres: si bien eres musulmán debes rechazar a las demás doctrinas, en cambio las personas laicas están comodas con identidades híbridas múltiples. en lo que concierne al laicismo uno puede considerarse musulmán y continuar orando, comer comida halal y efectuar el jal a la Meca, pero también ser un buen miembro de la sociedad seglar mientras se observe el código ético seglar.

        El código ético seglar es aceptado por millones de musulmanes, cristiano, hindúes así como por los ateos consagra los valores de la verdad, la compasión, la igualdad, la libertad, el valor y la responsabilidad y constituye los cimientos de las instituciones científicas y democráticas modernas.    

La Francia moderna es un estado que se ha autoproclamado laico, pero desde los días de Robespierre se ha tomado algunas libertades preocupantes respecto a la definición misma de libertad (y sino que se lo pregunten a las mujeres) esto no significa que las personas laicas en Francia o algún otro lugar carezcan de una brújula moral o de compromiso ético. Simplemente significa que no es fácil vivir a la altura de un ideal.

        Un ideal laico    

Qué es pues el ideal laico? el compromiso secular más importante es con la VERDAD que se basa en la observación y la evidencia y no en la simple fe, los seglares se esfuerzan por no confundir la verdad con Fe. Si tenemos una gran fe en algún relato esto puede decirnos muchísimas cosas interesantes sobre nuestra psicología, sobre nuestra infancia y sobre nuestras tortura cerebral, pero no demuestra que el relato sea cierto (a menudo se necesita un gran jefe justo cuando el relato No es cierto).

Las personas laicas santifican la VERDAD allá donde pueda revelarse, en antiguos huesos fosilizados, en imágenes de lejanas galaxias, en tablas de datos estadísticos o en escritos de las diversas tradiciones humanas. Este compromiso con la verdad está en la base de la ciencia moderna que ha permitido a la humanidad desintegrar el átomo, decifrar el genoma, seguir la huella de la evolución de la vida y comprender la historia de la humanidad misma.

El otro compromiso fundamental de las personas laicas es con la COMPASIÓN, la ética laica se basa no en la obediencia de los edictos de este o aquel Dios; tienen una profunda comprensión del sufrimiento. Por ejemplo la gente circular se abstiene del homicidio no por algún libro o texto que lo prohíba sino porque matar infringe un inmenso sufrimiento a los seres conscientes.

Desde luego la ausencia de mandamientos divinos absolutos, la ética secular se enfrenta a veces a dilemas más difíciles: que ocurre cuando la misma acción daña una persona pero ayuda a otra? es ético gravar con impuestos elevados a los ricos con el fin de ayudar a los pobres? emprender una guerra sangrienta para derrocar a un dictador brutal? permitir la entrada de un número ilimitado de refugiados a nuestro país?

Cuando las personas laicas se enfrentan a este tipo de dilemas no preguntan qué es lo que Dios ordena? en cambio sorpresan con cuidado los sentimientos de todas las partes involucradas, analizan una amplia gama de observaciones y posibilidades y buscan una vía intermedia que cause en menor daño posible.

Esta es la razón profunda por la que las personas laicas aprecian la verdad científica,no con el fin de satisfacer su curiosidad, sino para saber cuál es la mejor manera de reducir el sufrimiento en el mundo. Sin la guía de los estudios científicos nuestra compasión suele ser ciega.

    Los compromisos hermanados con la verdad y la compasión resultan también en un compromiso con la IGUALDAD, aunque las opiniones difieren en lo que concierne a cuestiones de igualdad económica y política, las personas laicas sospechan en esencia de todas las jerarquías apriorísticas.  El sufrimiento es el sufrimiento, da igual quien lo padezca, el saber es el saber con independencia de quién lo descubra. Es probable dar un trato de favor a las experiencias o a los descubrimientos de una nación, una clase, o un género concretos que nos haga insensibles e ignorantes. Las personas seglares están sin duda orgullosos del carácter único de su nación, su país y su cultura concretos, pero no confunden carácter único con superioridad y ahí que aunque los laicos reconocen sus deberes especiales hacia su nación y su país, no piensan en ser exclusivos y al mismo tiempo reconocen sus deberes hacia la humanidad como un todo.

No podemos buscar la verdad y la manera de acabar con el sufrimiento sin la LIBERTAD de pensar, investigar y experimentar, de ahí que las personas laicas aprecian la libertad y evitan conceder autoridad Suprema a ningún texto, institución o líder como jueces últimos de lo que es verdad y lo que está bien. Los humanos deberían conservar siempre la libertad de dudar, de volver a comprobar, de escuchar una segunda opinión, de escoger un camino distinto. Los laicos admiran a Galileo Galilei que se atrevió a poner en cuestión que la tierra se hallará en verdad inmóvil en el centro del universo, admiran a las masas de personas de a pie que asaltaron la bastilla en 1789 y derrocaron el régimen despótico de Luis XVI y admiran a la afroamericana Rosa Parks que tuvo la valentía de sentarse en un asiento de autobús reservado únicamente a pasajeros blancos.

Se requiere mucha VALENTIA para luchar contra los prejuicios y los regímenes opresivos, pero todavía se necesita más para admitir que no sabemos y aventurarnos en lo desconocido.

La educación laica nos enseña que si no sabemos algo no debemos tener miedo de reconocerlo y de ir a buscar la información, podemos dudar hasta de nuestras opiniones, muchas personas temen lo desconocido y quieren respuestas claras para cada pregunta, el miedo a lo desconocido puede paralizarnos más que cualquier tirano.

A lo largo de la historia a la gente le ha preocupado el hecho de que si no depositamos toda nuestra fe en algún conjunto de respuestas absolutas; la sociedad humana se desmoronaria, en realidad la historia moderna ha demostrado que una sociedad de individuos valientes dispuestos a admitir la ignorancia y a plantear preguntas difíciles, suele ser no sólo más próspera sino también más pacífica que las sociedades en que todos deben aceptar sin cuestionar la una única respuesta.

        Las preguntas a las que no podemos responder suelen ser mucho mejores para nosotros, que las respuestas que no podemos preguntar.    

Por último las personas laicas valoran la RESPONSABILIDAD, no en ningún poder superior que se encargue del mundo, castigue a los malos, recompense a los justos o nos proteja del hambre, la peste o la guerra, de ahí que nosotros mortales de carne y hueso hemos de aceptar la responsabilidad por lo que sea que hagamos o no hagamos.

Si el mundo está lleno de desgracia es nuestro deber encontrar soluciones, los laicos se enorgullecen de los inmensos logros de la sociedad moderna como los de curar epidemias dar de comer a los hambrientos y llevar la paz a grandes regiones del mundo.

No necesitamos atribuir a ningún protector divino sus logros, son el resultado de humanos que desarrollaron su propio saber y compasión. Pero justo por la misma razón debemos aceptar toda la responsabilidad por los crímenes y fracasos de la modernidad, desde los genocidios hasta la degradación ecológica, debemos preguntarnos qué podemos hacer nosotros para ayudar en estos temas cruciales en el siglo XXI.

    Si las personas son leales a la verdad científica, a la compasión, a la igualdad y a la libertad son miembros de pleno derecho del mundo laico,  no hay en absoluto ninguna razón para pedirles que se quiten sus vestimentas tradicionales, o sus velos como el hijab o de sus sus cruces.

Por razones parecidas la educación laica no significa un entrenamiento negativo que enseña a los niños a no creer en Dios y a no participar en ninguna ceremonia religiosa,     más bien la educación laica enseña a los niños a distinguir la verdad de las creencias, a desarrollar la compasión hacia todos los seres que sufren, a apreciar la sabiduría y las experiencias de todos los moradores de la tierra, a pensar libremente sin temer a lo desconocido y hacerse responsable de sus actos y del mundo en su conjunto.

Tanto el capitalismo como el comunismo empezaron con un espectro amplio de miras, ambas como teorías científicas que poco a poco se fueron consolidando como dogmas. Muchos capitalistas siguen repitiendo el mantra de los mercados libres y el crecimiento económico y con independencia de las realidades sobre el terreno les da igual las consecuencias espantosas que resulten ocasionalmente de la modernización,la industrialización o la privatización, los verdaderos creyentes en el capitalismo la rechazan como simples dolores de crecimiento y promueven que todo irá muy bien con un poco más de crecimiento.

Dentro de este ambiente capitalista y democrático si tenemos en el siglo XXI la postura mental de abundancia en un mundo globalizado con la convergencia de las infotecnologías exponenciales potenciadas por internet, la biotecnología, la inteligencia artificial, la impresión 3D, la robótica, la realidad virtual y el Blockchain, la mayoría de los problemas pueden ser resueltos en la iniciativa privada. Para los grandes problemas como el cambio climático, y el riesgo de la guerra nuclear y se deberán coordinar muchos gobiernos.

Los demócratas liberales comunes y corrientes han sido más leales a la busqueda de la verdad y la compasión pero incluso ellos la abandonan a veces en favor de dogmas reconfortantes. Asi cuando se enfrentan al desorden de las dictaduras brutales y Estados fallidos los liberales suelen poner su fe indiscutible en el ritual estupendo de las elecciones generales, que en muchos países ha resultado en verdadero fracaso, encumbrado a populistas que pretenderán mantenerse en el poder a toda costa, a ellos o a su partido.

Sin embargo si intentamos cuestionar la supuesta sabiduría de las elecciones generales hoy no se nos enviara a una prisión soviética el Siberia, pero es probable que recibamos una ducha muy fría de insultos dogmáticos.

El dogma laico de los derechos humanos es el único lugar en donde existen los derechos; qué son relatos que los humanos inventan y se cuentan unos a otros. Dichos relatos se consagraron como un dogma obvio durante la lucha contra el fanatismo religioso y los gobiernos autocráticos.

        Aunque no es cierto que los humanos posean un derecho natural a la vida o a la libertad, la fe en este relato frenó el poder de regímenes autoritarios, protegió de daños a las minorías y amparo a millones de personas de las peores consecuencias de la pobreza y la violencia por tanto quizá, contribuyera más a la felicidad y el bienestar de la humanidad que cualquier otra doctrina en la historia.    

Mientras nos definamos como un individuo que posee derechos naturales inalienables basados en los derechos humanos, no sabremos quiénes somos en realidad y no entenderemos las fuerzas naturales que modelaron nuestra sociedad y nuestra propia mente, incluyendo nuestra creencia en los derechos naturales y qué su ignorancia quizá tenía poca importancia en el siglo XX cuando la gente estaba atareada luchando contra Hitler y Stalin, pero podría resultar fatal en El siglo XXI porque ahora la biotecnología y la inteligencia artificial trataran de cambiar el significado mismo de la humanidad.

El dogma de los derechos humanos se modelo en siglos anteriores como un arma contra la inquisición, el antiguo régimen, los nazis y el kukusklan y no están en absoluto preparados para tratar con super humanos, cyborgs y ordenadores súper inteligentes. Aunque los movimientos de derechos humanos han desarrollado una arsenal de argumentos y defensa contra los prejuicios religiosos y los tiranos humanos, este arsenal apenas nos protege de los accesos consumistas y las utopías tecnológicas.

        Reconocer la sombra    

Los movimientos seculares y las instituciones científicas han hipnotizado a miles de millones de personas con promesas de perfeccionar a la humanidad y de utilizar la generosidad gigantesca del planeta para el beneficio de nuestra especie, tales promesas han generado no sólo plagas y hambrunas abrumadoras, sino también la perdida de libertades y la fusión de los casquetes polares. Se podría argüir que todo esto es culpa de la gente que no entiende y distorsiona los ideales laicos fundamentales y los hechos ciertos de la ciencia y se tendría razón, pero este es un problema común de todos los movimientos influyentes.

        Por ejemplo el cristianismo fue responsable de grandes crímenes como la inquisición, las cruzadas, la opresión de culturas nativas en todo el mundo y el desempoderamiento de las mujeres.    

Toda religión, toda ideología y toda fe tienen su sombra y con independencia del credo que sigamos hemos de reconocer nuestra sombra y evitar el ingenuo consuelo de que esto no puede pasarnos a nosotros. La ciencia laica cuenta al menos con una gran ventaja respecto a la mayoría de las religiones tradicionales, no le aterroriza su sombra y en principio está dispuesta a admitir sus errores y sus puntos ciegos. Si uno cree en una verdad absoluta revelada por un poder trascendente no puede permitirse admitir ningún error porque esto eliminaria todo su relato. Pero si uno cree en una búsqueda de la verdad por parte de humanos falibles, admitir meteduras de pata es parte inherente del juego.

La marca de las ideologías dogmáticas es que debido a su excesiva confianza en sí mismas, promueven lo imposible de forma rutinaria, sus líderes hablan con demasiada libertad de eternidad, pureza y redención como si al promulgar una determinada ley, construir un templo concreto o conquistar algún pedazo de territorio podría salvar a todo el mundo con un gesto grandioso.

    A la hora de tomar las decisiones más importantes en la historia de la vida Yuval Noah personalmente confiaríe a más en quienes admitan su ignorancia que en los que proclaman su infalibilidad.  Si alguien quiere que su religión, su ideología o su visión de la vida guíen al mundo la primera pregunta sería, cuál es el mayor error de tu religión? De tu ideología? o Tu visión de la vida han cometido? en que se equivocaron? sí no es capaz de contestarme algo serio, yo, al menos no confiaría en él.

        Conclusiónes    

En este capítulo el autor nos describe con todo detalle las características de la cultura laica o seglar en donde el compromiso básico es con la verdad científica que se base en la observación y la evidencia y no en la simple fe. El siguiente compromiso es con la compasión, comprenden al sufrimiento humano y evitan generarlo. Lo siguiente es el compromiso con la igualdad entre las personas con sus diferencias económicas y políticas, pero con igualdad de derechos. El siguiente valor es defender la libertad de pensar, investigar y experimentar. Finalmente el valor de la valentía para admitir la propia ignorancia y plantear preguntas difíciles. Estos valores junto con la democracia, el libre mercado y los derechos humanos son característicos de la cultura occidental a nivel mundial y rigen en la mayoría de los países desarrollados y en vías de desarrollo y se conocen como Democracia Liberal que a la fecha a sido el experimento político-económico más exitoso de la humanidad aún con sus defectos y que siempre será perfectible. Este modelo que ha sido usado por casi 500 años y se ha adaptado en múltiples ocasiones. Para el siglo XXI requerirá aún más adaptaciones ya las que tecnologías exponenciales y el incremento en la esperanza de vida sana demandarán un ajuste fino y tropicalizado para cada país según sus propias circunstancias.

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