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Lección 2.8 Religión.- Dios sirve ahora a la Nación

Comentarios al libro 21 lecciones parael siglo XXI de Yubal Noah Harari

Parte 6 de 14

Tiempo de Lectura: 9 minutos

A donde van las la Religiones

        Introducción    

Las sagradas escrituras quizá fueron relevantes en la Edad Media, pero cómo van a guiarnos en la era de la inteligencia artificial, la bioingeniería, el calentamiento global y la ciberguerra? Miles de millones de humanos profesan todavía más Fe en el Corán y la Biblia que en la teoría de la evolución. Los movimientos religiosos determinan la política de países tan diversos como la India, Turquía y Estados Unidos y las hostilidades religiosas impulsan conflictos desde Nigeria hasta Filipinas.

Así pues, cuán relevantes son las religiones tales como el Cristianismo, el Islamismo y el Hinduismo las cuales pueden estár ayudándonos a resolver los principales problemas a los que nos enfrentaremos? Para comprender el papel de las religiones tradicionales en el mundo del siglo XXI necesitamos saber distinguir entre tres tipos de problemas:

1.- Problemas técnicos.- Por ejemplo, ¿cómo pueden los agricultores de países áridos habérselas con sequías severas debidas al calentamiento global?

2.- Problemas políticos.- Por ejemplo, ¿qué medidas han de adoptar los gobiernos para evitar el calentamiento global en primer lugar?

3.- Problemas de identidad.- Por ejemplo, ¿tengo que preocuparme incluso de los problemas de los agricultores del otro lado del mundo, o sólo de los problemas de la gente de mi propia tribu y mi propio país?

Como veremos más adelante, las religiones tradicionales resultan en gran parte irrelevantes a la hora de enfrentarnos a los problemas técnicos y políticos. En cambio son muy relevantes respecto a los problemas de identidad. Pero en la mayoría de los casos constituyen una parte importante del problema más que de la solución potencial.

        Problemas técnicos de la agricultura Cristiana.    

En tiempos antiguos las religiones eran responsables de solucionar una amplia gama de problemas técnicos en ámbitos tan prosaicos como la agricultura. Calendarios divinos determinaban cuándo plantar y cosechar. Mientras que rituales en el templo aseguraban la lluvia y protegían contra las plagas. Si se presentaba una crisis agrícola debido a una sequía o una plaga de langostas, los agricultores se dirigían a los sacerdotes para que intercedieran con los dioses. También la medicina fue víctima del ámbito religioso. Casi todos los profetas, gurús y chamanes hacían además de curanderos. Aún Jesús dedicó gran parte de su tiempo a curar enfermos. Fuera que viviera uno en el antiguo Egipto o en la Europa Medieval, si uno se encontraba enfermo era más probable que se dirigiera al santero que al médico y que peregrinara a un templo famoso más que a un hospital.

Si ahora una plaga de langostas amenazara a Egipto, podría muy bien ocurrir que los Egipcios solicitaran la ayuda de Alá, (porque no?) pero no olvidarían llamar a los químicos, etnólogos y genetistas para que desarrollaran plaguicidas más potentes y cepas de trigo más resistentes a los insectos.

    Actualmente el triunfo de la ciencia ha sido tan rotundo que nuestra idea misma de la religión ha cambiado. Ya no asociamos la religión a la agricultura y a la medicina.  Incluso muchos fanáticos padecen ahora amnesia colectiva y prefieren olvidar que las religiones tradicionales siempre reclamaban para sí estos ámbitos. Además qué tiene que ver la religión con la agricultura y la medicina?

Las religiones tradicionales han perdido mucho terreno, porque para ser francos, simplemente no lo hacían muy bien ni en agricultura ni en la atención sanitaria. La verdadera pericia de sacerdotes y gurús nunca fue atraer lluvia, curar, profetizar o hacer magia. En cambio, era alguien alguien que sabia cómo bailar la danza de la lluvia y acabar con la sequía. Un sacerdote era alguien que sabía cómo justificar porque la danza de la lluvia no funcionó y porque hemos de seguir creyendo en nuestro Dios aunque parezca sordo a nuestras plegarias.

Pero es precisamente su talento para la interpretación que sitúa a los líderes religiosos en desventaja cuando compiten contra los científicos.     Por eso los científicos aprenden poco a poco a producir mejores cosechas y a elaborar mejores medicamentos. Mientras que sacerdotes y gurús sólo aprenden a inventar mejores excusas. A lo largo de los siglos incluso los verdaderos creyentes han notado esa diferencia, razón por la que la autoridad religiosa ha estado reduciéndose cada vez más. Esta es la razón por la que todo el mundo se ha convertido cada vez más en una única civilización, porque cuando las cosas funcionan de verdad, todos las adoptan.

        Problemas políticos: la economía Musulmana.    

Es cierto que en países como Irán o Israel los rabinos y ayatolas tienen voz y voto directos en la política económica del gobierno. Incluso en países más seglares como Estados Unidos y Brasil, los líderes religiosos influyen sobre la opinión pública en cuestiones que van desde los impuestos hasta las normativas ambientales. Pero un análisis más detallado revela que en la mayoría de estos casos, las religiones tradicionales desempeñan un papel secundario en relación con las teorías científicas modernas. Especialmente en economía política.

Cuando comparamos las políticas económicas de Irán (chií y sunitas), de Arabia Saudita Suni, del Israel judío, de la India hindú y de la América Cristiana, sencillamente no vemos tanta diferencia.

Un Cristiano puede ser tanto capitalista como socialista. Aunque algunas de las cosas que dijo Jesús suenan a comunismo total. Durante la Guerra Fría los capitalistas norteamericanos seguían leyendo el Sermón de la Montaña sin darse cuenta apenas.     Sencillamente no existe una economía Cristiana, una economía Musulmana o una economía Hindú.

Las teorías económicas modernas son mucho más relevantes que los dogmas tradicionales; al punto de que es común interpretar conflictos claramente religiosos en términos económicos, mientras que nadie piensa en hacer lo contrario. De ahí que lo que a primera vista parece haber sido un conflicto teológico sobre la naturaleza de Cristo, fuera en realidad una lucha típica entre pudientes y necesitados. En cambio muy pocas personas afirman que los conflictos entre las guerrillas comunistas y los terratenientes capitalistas en Sudamérica, en la década de 1970; no eran en realidad más que un pretexto para el desacuerdo mucho más profundo sobre la teología cristiana.

    Así pues, qué diferencias pondrían las religiones a la hora de enfrentarse a las grandes cuestiones del siglo XXI, como por ejemplo la cuestión de la inteligencia artificial con autoridad para tomar decisiones acerca de la vida de las personas ¿como elegir por nosotros que estudiar? ¿dónde trabajar? o ¿con quién casarnos? Cuál es la posición Musulmana sobre esta cuestión? ¿Cuál es la posición judía? pues claramente aquí no hay posición musulmana o judía.  Es probable que la humanidad se divida entonces en dos bandos principales: los que estén a favor de conceder a la inteligencia artificial una autoridad importante y los que se opongan.

En la época de los 70 algunos teólogos latinoamericanos inventaron la teología de la liberación que hizo que Jesús se pareciera un poco Al Che Guevara. De forma similar es fácil reclutar a Jesús para el debate sobre el cambio climático y hacer que las posiciones políticas actuales parezcan principios religiosos eternos. Empieza a haber oposición a las normativas ambientales y se incorpora el sermón de fuego de algunos pastores evangélicos Norteamericanos; mientras que el Papa Francisco encabeza la carga contra el calentamiento global en nombre de Cristo como lo atestigua su Segunda Encíclica Láudate.

Sin embargo, aunque pueden sacar varios pasajes bíblicos en defensa de sus posiciones, el origen real de su diferencia estará en las teorías científicas y los movimientos políticos modernos: no, en la Biblia. Desde esa perspectiva, la religión no puede en realidad contribuir mucho a los grandes debates políticos en nuestra época. Tal como dijo Karl Marx: “Es sólo una fachada”.

        Problemas de identidad: Las líneas en la arena .   

Permanece exagerada la postura de Marx cuando rechazaba la religión como una mera superestructura que ocultaba poderosas fuerzas tecnológicas y económicas. Aunque el Islamismo, el Hinduismo y el Cristianismo sean decoraciones de colores sobre una estructura económica moderna, la gente suele identificarse con el decorado. Las identidades de la gente constituyen una fuerza histórica crucial. El poder humano depende de la cooperación de las masas. la cooperación de las masas depende de fabricar identidades de las mismas y todas las identidades de las masas se basan en relatos de ficción, no en hechos científicos, ni siquiera en necesidades económicas.  En el siglo XXI la división de los humanos en Judíos y Musulmanes o entre Rusos y Polacos dependerá todavía de mitos religiosos.

A fin de trazar líneas firmes en las arenas cambiantes de la humanidad, la religión usa ritos, rituales y ceremonias chiitas, suniitas y judías ortodoxas, llevan ropas diferentes, cantan plegarias diferentes, observan tabúes diferentes. Esas tradiciones religiosas diversas suelen llenar la cotidianidad con belleza y animan a la gente a comportarse de manera más amable y caritativa. Cinco veces al día la voz melodiosa del almohadano se eleva sobre el ruido de bazares, oficinas y fábricas: llama a los Musulmanes a que hagan una pausa del ajetreo de las actividades mundanas  a reclinarse y orar. Así intentan, conectarse con una verdad eterna.

Pero ya sean hermosas o feas todas esas tradiciones religiosas unen a determinadas personas al tiempo que las las hacen diferentes de sus vecinos. Vistas desde afuera las tradiciones religiosas que dividen a la gente pueden parecer insignificantes. Freud ridiculizó la obsesión que las personas tienen sobre esas cuestiones llamándolas el narcisismo de las pequeñas diferencias. Pero en historia y en política las pequeñas diferencias pueden tener un recorrido muy largo.

En Irán gays y lesbianas son perseguidos de forma sistemática y en ocasiones incluso ejecutados.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, Japón creó una versión oficial del Sintoísmo, mientras pretendía disuadir a sus súbditos de seguir muchas otras religiones locales. El Sintoísmo de estado se fusionó con ideas muy modernas de nacionalidad y raza, que tomó prestado de los imperialistas europeos. Cualquier elemento en el Budismo, el Confucianismo y los valores sociales de los samuráis que pudieran ayudar a cimentar la lealtad del país, se añadió a la mezcla para rematar. Su principio supremo, la adoración al emperador Japonés considerado descendiente directo de la diosa solar Amaterasu y a él mismo como un Dios viviente.

Esto funcionó como por arte de magia, los Japoneses se modernizaron a un ritmo impresionante al tiempo que desarrollaron una lealtad fanática a su país. Lo mas conocido del éxito del sintoísmo de estado, es el hecho de que Japón fue la primera potencia en desarrollar y usar misiles guiados con precisión, mucho antes de que los Estados Unidos sacaran la bomba inteligente en una época en que la Alemania nazi estaba empezando apenas a desplegar los cohetes V2. Ahí los kamikazes se basaban en la combinación de la tecnología más avanzada, con el adoctrinamiento religioso más efectivo.

En la actualidad, numerosos gobiernos siguen el ejemplo japonés. Adoptan las herramientas y estructuras universales de modernidad, al tiempo que se basan en religiones tradicionales para preservar una identidad nacional única. El papel del sintoísmo aunque parezca una religión, con un poco de imaginación y reinterpretación, casi siempre puede casarse con los últimos artilugios tecnológicos y las instituciones modernas más sofisticadas.     En algunos casos los estados podrían crear una religión completamente nueva para reafirmar su identidad única. El ejemplo más extremo lo tenemos en la actualidad en Corea del Norte, antigua Colonia de Japón. El régimen Norcoreano adoctrina a sus súbditos con una religión de estado fanática denominada Joché   que consiste en una mezcla de marxismo-leninismo, algunas tradiciones coreanas antiguas y una creencia racista. La pureza de la raza única coreana y la definición de linaje familiar de Kim Un-Sung aunque nadie afirma que sean descendientes de una diosa solar.

        La sirvienta del nacionalismo.    

Religiones, ritos y rituales continúan siendo importantes mientras el poder de la humanidad resida en la cooperación de las masas y mientras la cooperación de las masas resida en la creencia en ficciones compartidas.

Aunque numerosas religiones tradicionales promueven valores universales y afirman una validez cósmica, en la actualidad usan sobre todo el nacionalismo moderno como hacen en Corea del Norte, en Rusia o en Israel. Por lo tanto es todavía más difícil trascender las diferencias nacionales y encontrar una solución global a las amenazas de la guerra nuclear, el colapso ecológico y la disrupción tecnológica…

        Comentarios.   

Sin duda, hay sabios religiosos que rechazan los excesos nacionalistas y adoptan visiones mucho más universales. Lamentablemente tales sabios no ostentan en la actualidad un gran poder político. Así pues estamos atrapados entre la espada y la pared, actualmente agravada por la crisis de la pandemia del Covid

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