Marte y Venus Hacen las Paces parte 5 de 5

Comentarios al libro de John Gray

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Conviviendo en Equilibrio

        Introducción    

El lugar más adecuado para empezar a ver las diferencias entre el hombre y la mujer es en el físico. Por supuesto la más obvia es la diferencia del aparato reproductor, pero existen otras diferencias físicas igualmente importantes.

Observemos estos ejemplos de diferencias poco evidentes a simple vista:

La piel del hombre es más gruesa que la de la mujer, lo que hace que la mujer presente arrugas más temprano que los hombres. Las cuerdas bucales de la mujer son más cortas que las del hombre lo que hace que la voz de éste sea más grave.

La sangre del hombre es más pesada en un 20% más, porque tiene más glóbulos rojos, lo que le permite mayor oxigenación, en el hombre la respiración es más profunda y en la mujer tiene mayor frecuencia. Esto hace que el hombre reciba más oxígeno y permite que tengas más energía.

Los huesos del hombre son más grandes y diferentes a los de la mujer, la pelvis femenina es más ancha y está concebida para dar a luz, esta diferencia hace que el caminar de las mujeres se muevan más a cada paso y causen meneo al caminar.

El hombre tiene una proporción más alta de músculos con respecto a la grasa, lo cual le permite perder peso más fácilmente que a la mujer. A diferencia, la mujer tiene una delgada capa adicional de grasa debajo de la piel, que la mantiene caliente en invierno y fresca en verano. Esa capa le da una reserva de energía, de modo que tiene más resistencia que el hombre.

Aunque las diferencias físicas son importantes las diferencias psicológicas son las que nos dan pautas nuevas para el arte de enriquecer las relaciones humanas.

        Diferencias Psicológicas generales    

El hombre y la mujer no solo son diferentes anatómica y biológicamente sino que también lo son psicológicamente. La mujer es más intuitiva, le interesa más el amor y experimenta diferentes reacciones ante el estrés.

En general hay ciertas diferencias que se ajustan a todos los hombres y todas las mujeres, los hombres se relacionan con las cualidades masculinas y las mujeres con las cualidades femeninas. Estás crean el centro de nuestra exploración.

Las mujeres de hoy, son obligadas a ser como hombres. Buscan más amor, libertad y respeto a expensas de negar sus propias características y valores femeninos. El feminismo equivocadamente ha provocado que las mujeres actúen como hombres y rechacen su naturaleza femenina, dice el autor John Gray.

Cuando estamos tranquilos tendemos a estar más equilibrados en nuestras expresiónes de valores, cualidades y características masculinas y femeninas.

Cómo si nos miramos a un espejo, en donde la imagen se ha volteado, la psicología femenina es la imagen de la psicología masculina. En muchos sentidos, el hombre y la mujer son como imágenes el uno del otro: diferentes pero complementarios.

Como una fuerza expansiva, la conciencia de la mujer se aleja del centro. Su naturaleza es alejarse de si misma y conectarse con los demás, cuando se enamora le resulta fácil olvidarse de si misma por completo y le resulta difícil sentirse abrumada por las necesidades de los demás.

El hombre por otra parte tiende a contraerse en las relaciones. Una vez que una mujer lo acepta, comienza a retraerse dentro de si mismo. Tiende a concentrarse en sus necesidades y no en las de ella, como la fuerza centrípeta, tiende a aferrarse a si mismo en lugar de soltarse. En las relaciones le resulta fácil ser egocéntrico y desconsiderado sin siquiera darse cuenta.

        La mujer de expande, el hombre se contrae    

Uno de los problemas de las mujeres en las relaciones es que se olvidan de sus propias necesidades y se dejan absorber por las de su pareja.  El mayor desafío del hombre es superar esa tendencia a estar absorbido en si mismo y ser egocéntrico. Mientras que el mayor desafío para las mujeres en la relación, es mantener su sentido de identidad mientras se expande para atender las necesidades de los demás.

En general cuando un hombre habla, ya ha reflexionado acerca de sus pensamientos, normalmente ya tiene la idea que quiere comunicar y entonces habla. Sin embargo cuando una mujer habla no desea expresar una idea todavia; hablar le ayuda a descubrir lo que quiere decir. Al explorar en voz alta sus pensamientos y sentimientos descubre a dónde quiere llegar.

        Así como los hombres se alejan para rumiar una idea, las mujeres encuentran mayor claridad expandiéndose y hablando. Para la mujer hablar es un poderoso proceso de descubrimiento de si misma.    

        Un hombre que entiende esta diferencia puede nutrir y apoyar a una mujer escuchándola sin juzgarla.    

        Porque la hombres parecen egocéntricos?    

Otro ejemplo de contracción psicológica del hombre es una fuente de gran confusión para las mujeres. A la mujer de le resulta difícil entender, como un hombre puede amarla atenta y cortésmente y luego de repente, cambiar y parecer egocéntrico. Y como ese cambio es ajeno y desconocido para ella, lo toma como algo personal.

Cuando está concentrado en complacerla, es muy atento. Pero cuando cree que ya está complacida, encuentra un nuevo punto de atención, como un problema del trabajo, dirigiendo toda su atención a éste último.

Cuando está estresado por alguna razón, el hombre comúnmente aumenta su centro de atención en ese punto y el resto cobra cada vez menos importancia. Eso crea la apariencia de que es egocéntrico e indiferente. En esos momentos no es necesariamente narcisista o egoísta, pero puede parecer lo. Se obsesiona tratando de alcanzar un objetivo y se olvida de todo lo demás.

Cuando un hombre se encuentra preocupado por el trabajo, al parecer olvida que su familia existe y se concentran en resolver los problemas del trabajo.

        Bajo presión, él se vuelve más concentrado y mientras que ella se convierte más expansiva.    

Una mujer que entiende esto, no sentirá resentimiento cuando un hombre la pasa por alto, sino que idea métodos para atraerle y llamar su atención cuando lo necesite.

        La necesidad de equilibrio    

Si el hombre desarrollara un poco su potencial femenino dejaría de ser egocéntrico y podría expandirse para ver las necesidades de los demás.

Así como un hombre estresado parece poco generoso o indiferente porque se contrae, la mujer parece poco receptiva e insoportable cuando se expande. Para evitar estos estados extremos los hombres necesitan examinar, desarrollar y equilibrar sus estados masculino y femenino y las mujeres deben hacer otro tanto, producto del conocimiento de estas diferencias tan marcadas. Mediante la fusión de esas energías complementarias, no solo mejorarán nuestras relaciones sino que nos volveremos más creativos en la comunicación.

Las cualidades masculinas resultan atractivas para las mujeres y viceversa. Este es uno de los secretos para entender la química de la atracción entre hombres y mujeres.

Al aprender a amar, apreciar, aceptar y entender esas diferencias automáticamente logramos la integridad entre nosotros. Al amar lo femenino, el hombre saca su área femenina así como las mujeres, al amar lo masculino sacan sus partes masculinas y se alcanza el equilibrio.

        El misterio de la atracción    

El óvulo estacionario atrae al semen masculino en movimiento, cuando los dos entran en contacto, empieza la creación de una vida. Cómo la vida es un proceso de constante creación, estamos constantemente atrayendo y siendo atraídos hacia fuerzas complementarias.

La química sucede cuando una persona siente una fuerza complementaria o cualidad en la otra. Las dos personas se sienten naturalmente atraídas, igual que dos polos opuestos de dos imanes.   En el campo magnético del amor lo único que hace falta para generar la electricidad del deseo, la excitación y la atracción, es la interacción entre ambos géneros.

        Como mantener viva la pasión    

Cuando una pareja logra mantenerse a pesar de sus diferencias, amándose y respetandose mutuamente puede hacer durar la pasión en su relación. Cuando ambos se vuelven muy similares pierden la atracción y la química. Es aburrido estar con alguien igual a nosotros. Para preservar la pasión en la relación debemos preservar nuestras diferencias.

Lo que nos atrae de una pareja también está en nuestro interior. Si nos atrae su calidez esa calidez está tratando de emerger de nuestro potencial o del inconciente para integrarse a nuestro ser consciente.

Un hombre que puede ser frío e indiferente, se sentirá atraído por una mujer que es cálida y tierna. Inconscientemente se siente atraído hacia ella porque refleja cualidades que su lado femenino no ha desarrollado. Al amarla descubre su propia calidez y sentimientos internos, para equilibrar su frialdad e indiferencia. Al conectarse con ella se siente pleno y experimenta una gran satisfacción. El hombre experimentará el elixir de la plenitud que solo una relación apasionada puede estimular.

Cierta clase de hombre que se siente atraído hacia la mujer tierna, cálida, receptiva, vulnerable, amorosa, generosa y femenina; tiende a ser frío, agresivo, enérgico, pero tambien razonable, exitoso y decidido.

Al amar y aceptar las cualidades de la mujer, el hombre se vuelve más cariñoso y acepta su lado femenino. En cierta forma la frialdad de él se equilibra con la calidez de ella. Sin ciertas diferencias no puede haber una relación que nos mantenga atraídos, pero también sin ciertas similitudes o semejanzas no puede haber una unión.

        Por qué conformarnos o reformarnos?    

Cuando un hombre y una mujer se sienten atraidos, se produce una tensión. Los dos, cada uno independiente busca fusionarse, al acercarse, relacionarse, estando juntos, comunicándose, compartiendo, tocándose, haciendo el amor, liberan la tensión y de inmediato experimentan felicidad, paz, inspiración, libertad, confianza y satisfacción. Y eso los hará sentirse plenos.

Pero para estar plenos y equilibrados, estás cualidades deben de empezar a emerger dentro de nuestro ser consciente, para que duren en el largo plazo.

Cuando un hombre ama a una mujer se vuelve más considerado, compasivo, cariñoso y tierno. Esto lo hace sentirse feliz y confiado. Pero al entregarse completamente, empiezan a sonar alarmas que le pueden estar indicando que se está volviendo débil, indicándole cuidado, retírate.

Esa resistencia interna provoca una serie de síntomas negativos que de pronto opondrán resistencia a su pareja y se sentirá insatisfecho, infeliz, preocupado, oprimido, agobiado, ansioso, deprimido o vacío.

Aquí el hombre tratará de cambiar a la mujer: hacerla que ella quiera lo que él quiere, sienta lo que él siente y reaccione como él reacciona. A causa de su necesidad de controlarla o cambiarla, la lastima y reduce la polaridad y la atracción original.

Es posible que ella contribuya negándose a si misma; las mujeres que se sienten atraídas a controlar y reformar a los hombres, tienden a ser igualmente buenas para confirmar, complacer, y negarse a si mismas. Se vuelven en extremo dependientes de sus compañeros, por un sentido de identidad. Cuando trata de cambiarla, ella cede a su control para ser amada y sentirse digna de cariño.

Un hombre cuyo lado femenino está bien desarrollado quizá se rinda a los deseos de su compañera. Es generalmente llamado como «sensible», y generalmente se quejan de que a las mujeres «les caen bien pero no sé sienten atraídas». Son excelentes amigos, pero las mujeres no los quieren para una relación íntima.

La mujer que es atraídas por este último tipo de hombre es independiente y agresiva. Inconscientemente empieza a controlarlo y dominarle y poco a poco cuando él la complace, es posible que ella así pierda el interés.

Comprender la resistencia nos ayuda a entender porque los hombres y las mujeres parecen tan deseosos, amorosos y generosos al principio de una relación y luego se vuelven indiferentes. Cuando aumenta la resistencia mutua tienden a conformar o cambiar al otro.

Como un resumen de las as cuatro categorías y causas básicas de la resistencia son:

1.- El hombre macho (lo masculino que se resiste a lo femenino).

2.- Mujer mártir (lo femenino se resiste a lo masculino).

3.- Hombre sensible (lo femenino desarrollado, lo masculino reprimido)

4.- Mujer independiente (lo masculino desarrollando y lo femenino reprimido).

        Conclusión    

Las diferencias entre hombres y mujeres se presentan en lo físico, biológico y en lo psicológico, este última característica influye mucho en las relaciones de pareja por lo que es interesante y útil entenderlas ya que no son evidentes a simple vista. En lo psicológico las características son complementarias existen diferencias, y también similitudes.

La conciencia de la mujer es expansiva, habla para reflexionar y encontrar lo que quiere decir, el hombre se retrae, piensa lo que quiere decir y lo dice una vez que lo ha resuelto. En ese proceso parecerá egocéntrico y desconsiderado.

Para que las relaciones de pareja perduren es necesario alcanzar un equilibrio que mantengan las diferencias y una cierta tensión para encontrar la felicidad, la paz, la inspiración, la libertad y la plenitud. Te invito a que reflexiones sobre lo que nos aporta el autor y lo puedas implementar en tu relación actual de pareja y si te parece recomendarlo a tus familiares, amigas y amigos que creas que les puede servir.


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