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Psicología Positiva

Encontrando un Sentido a Nuestra Vida parte 4 de 5

Comentarios a la semblanza de la vida de Victor Frankl del libro Cuando el mundo Gira Enamorado de Rafael de los Rios

Tiempo de Lectura: 6:00munitos

        Introducción    

Continúo con la descripción de la historia de Viktor en los campos de concentración en donde estuvo recluido durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando llegó la hora del traslado, tomaron todas sus pertenencias y salió del barracón, ahí en la puerta escucho al vigilante que le decia ojala que a dónde vayas no sea un campo de concentración con chimeneas, a lo cual Víktor contesto ojalá se cumpla tu deseo y no nos vean subir al cielo en forma de humo.

Pusieron a casi cincuenta prisioneros en aquel vagón y casi a dos mil en todo el tren y se inició el recorrido hacia Austria. Por las pequeñas mirillas se dio cuenta que si, era hacia Austria a dónde se dirigían en donde había nacido y vivido hasta que fue apresado por los nazis.

Austria? dijo uno de los prisioneros más veteranos, ahi está el campo de concentración de Mauthausen y tiene hornos crematorios y cámara de gas.

Los prisioneros más jóvenes no le permitían ver a Víktor, cuando pasaron a la casa en donde nació y le comento a Kurt: no te llama la atención esta ausencia de sentimientos, que tienen estos presos? Todo lo que no sea conservar su vida es considerado un lujo superfluo.     Es lo que se llama “hibernación de las emociones” asintió Kurt.

El puente sobre el Danubio quedo a la derecha y no lo cruzamos, eso quiere decir que vamos a Dachau!… Hubo gritos y saltos de júbilo entre los prisioneros.

Tras un viaje de tres días y dos noches llegaron a un campo de concentración filial de Dachau, muy cerca de Munich. Era un campo relativamente pequeño con solo 2,500 presos. Después del recibimiento militar, se le acercó a Víctor un prisionero veterano para darle la bienvenida

Hola dijo simplemente, me llamo Otto, y yo Viktor le contesto, aquí no hay hornos ni cámaras de gas, así que tranquilos. Si oyen una sirena tienen que ir a refugiarse porque casi nos bombardean a diario, otro dijo: les diré de buena tinta que exactamente hace 6 meses,     el 6 de junio de 1944, los aliados desembarcaron en Normandía; y que las tropas del III ejército avanzan rápidamente por Francia, al mando del General Pattón y vienen hacia aquí.

Cómo en su antigua prisión, en Dachau trabajaban largas jornadas, de 12 horas diarias en destacamentos que salían a las cinco de la madrugada. Tenía que pasar por un declive escarpado, para vaciar furgones de ferrocarril cargados con diferentes materiales.

Los capataces igual que en Auschwitz, seguían la tradición de propinar golpes a diestra y siniestra. Otro prisionero más, judío natural de Bonn especializado en cardiología le dijo, tengo buenas referencias de usted Dr. Frankl, dijo al tiempo que le saludaba cordialmente, me han dicho que puede llegar a construir la tercera escuela Vienesa de Psicología. Qué más quisiera yo pero el libro en la que describo se perdió en Auschwitz… contesto Víktor, pues hay que reconstruirlo, nunca es demasiado tarde.

Los bombardeos, la escasez de alimentos y la obscuridad del campo de concentración hacía la vida cada día más difícil, hasta que un día particularmente difícil para todos, el jefe del barracón, el holandés Walter Bonn trato de ayudar improvisando unas palabras…

Creo que todo bulle en nuestra mente en estos momentos, dijo en voz alta, seguro que tenéis presente a los muchos compañeros que han muerto estos días por enfermedad o por suicidio, quizá penséis que han sido asesinados por los guardias de la SS o por los kapos como yo, bien de acuerdo, esto ha sido así, sin embargo deseo subrayar aquí y ahora, cuál ha sido la verdadera razón de esas muertes     Es la pérdida de la esperanza, esa ha sido el motivo de fondo, tenemos que evitar perder la esperanza.  Si me preguntan, Víktor Frankl un magnífico psiquiatra y un excelente compañero, tiene la respuesta;

Aunque padecía frío y sueño y además estaba irritable y cansado Víktor cayó en la cuenta de que debía sobreponerse a infundir ánimos y comenzó a hablar del futuro inmediato: Cada uno de nosotros puede imaginar que las posibilidades de sobrevivencia son mínimas, las mías por ejemplo, están en razón de 1 a 20, Víktor media cada una de sus palabras, pero no deseo perder la esperanza y antes de tirar todo por la borda nadie mejor que nosotros, personas de larga experiencia en los campos, sabe que a veces se nos ofrecen pequeñas oportunidades que aquí resultan grandes, eso constituye la fueza de un prisionero.

Un poeta escribió “ningún poder de la tierra podrá arrancar lo que has vivido” y tiene toda la razón, subrayó Víktor nada de lo que hemos vivido en el pasado se ha perdido, al contrario está guardado aquí para siempre, no sólo nuestras experiencias, si no cualquier hecho, cualquier pensamiento, incluso todo lo que hemos sufrido nosotros.

La vida siempre tiene un sentido, hizo hincapié en la última palabra, en cualquier circunstancia y también aquí en este maldito campo, ese sentido es la vida, incluso las privaciones y los sufrimientos, incluso la agonía y la muerte, todos y cada uno debemos mantener la esperanza de que nuestra vida jamás perderá su unidad y sentido.

Aseguró que en las horas difíciles siempre hay alguien que nos observa; un amigo, una esposa, alguien que esté vivo, un Dios y ese alguien espera que suframos con orgullo y no miserablemente y que sepamos morir con dignidad, eso tiene un sentido. En el mundo de allá afuera ese que está más allá de las alambradas, no entienden este sacrificio, porque sólo impera el éxito material pero este sacrificio si tiene un sentido. Quién tiene fe religiosa lo comprende.

Conozco a un camarada y Víctor hablaba de sí mismo que     hizo un pacto con el cielo y ofreció a Dios su sufrimiento y su muerte a cambio de que librara de un doloroso final al ser que amaba,  parece camaradas que tanto el sufrimiento como la muerte tenían un sentido aunque él no quería morir como tampoco lo quería ninguno de nosotros, por lo tanto buscar un sentido a nuestra vida aquí y ahora en este barracón, en esta situación prácticamente desesperada.

El psiquiatra pudo comprobar que había logrado su propósito porque cuando se encendieron de nuevo las luces y sus camaradas se acercaron a darle las gracias con lágrimas en los ojos le decían querido Víktor te agradece1mos de veras tus palabras.

Al día siguiente cae la nieve, Víktor piensa que no es posible estar más mojado y más frío.

De repente siente una extraña dificultad para respirar, incluso dolor, cuando mete aire a los pulmones. Se lleva una mano a la frente. Se da cuenta que tiene fiebre muy alta, está a punto de caer por el mareo, le pide ayuda a Otto que trabaja a su lado y le dice:

Creo que tengo tifus. Dios mío exclamó Otto, al verle palidecer.

De vuelta al campo es ingresado a la enfermería, en donde le dicen: hay dos opciones Víktor o te curas en un periodo de dos semanas a dos meses, o tiendes a agravarte y te mandan a la cámara de gas.

        Conclusión    

En este comentario quiero resaltar que ya en el barracón de enfermería de Dachau, Victor Frankl ya tenía claro como sería el concepto de la logoterapia y su método, tal vez este último diálogo fue la primera presentación de la logoterapia en público y la declaración de la necesidad de encontrarle un sentido a la vida, un porque y un para que estamos aquí, cada uno de nosotros, con nuestras particulares respuestas. Unos para concluir una meta, otros para cristalizar un amor otros para ofrecer su sacrificio en favor de alguien más…

De aquí se derivaron su libro El Hombre en Busqueda de Sentido, que es más famoso y su libro sobre logoterapia, llamado El Médico y el Alma, que es la técnica terapéutica.Ademas de este libro , escribió otro 27 libros relativos al mismo tema.

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