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Psicología Positiva

El algoritmo de la felicidad Parte 8 de 12

Comentarios al libro de Mo Gawdat CBO de Google

Tiempo de lectura: 6:00 minutos

Introducción

En esta parte presento la realidad y características del cambio y la imposibilidad de controlarlo, dejando claro que intentarlo es una expectativa no realista y fuente de frustración y sufrimiento. Asimismo presenta la idea de que de estar comparándonos mirando hacia arriba es una fuente segura de sufrimiento, porque siempre habrá alguien que hace mejor las cosas que nosotros. Lo que tenemos que hacer es mirar hacia abajo y ver el sufrimiento de miles de millones de personas que tienen menos que nosotros, cambiando la actitud, nos permitirá agradecer lo que tenemos y será fuente de felicidad.

El vaivén del péndulo

Nuestro mundo cambia tan drásticamente de un segundo a otro que podemos decir con seguridad que en la historia de nuestro universo no ha habido dos instantes idénticos.

Cada cambio sutil configura la historia de nuestra vida.

Un multiuniverso

Aunque la teoría del multiuniverso parace excesiva, la idea la constituye una valiosa imagen visual para demostrar el impacto a largo plazo de los pequeños cambios. La frecuencia a la que ocurren tales cambios y todo será muy complejo de imaginar y aún más de gestionar.

Nuestro intento por controlar la infinita corriente de cambios nos frustra. No logramos comprender cuál es el aspecto de esa experiencia frenética. Nos sentimos agotados y nos preguntamos porque la vida parece una lucha constante. No nos damos cuenta de que somos nosotros los que hacemos que la vida sea más dura de lo necesario, con nuestras expectativas fuera de la realidad.

El proyecto cabina

Imagínate una cabina repleta de botones para controlar cada aspecto de nuestra vida. ¿No sería estupendo tenerlo todo bajo control? ¿Mi próxima promoción laboral, la conducta de mi hija, y todos los detalles que influyen en mi día a día?

Al principio verías que sería fácil de controlar todos los botones pero muy pronto, cuando los luces empiecen a parpadear y los sonidos de alarmas a zumbar por los pequeños cambios, te sentirás superado cuando una luz se apaga y otra se enciende.

Multipliquemos los cambios de cualquier cambio a largo plazo por la frecuencia y verás que rápidamente botones y zumbidos serian incontrolables. Aprende de mí, un controlador retirado. Así es como transcurría mi vida, una búsqueda interminable y fallida que acababa en lucha y frustración. Hasta que llegó un día y comprendí que el control no es algo que haya que ejercer en él nivel de cada uno de los microdetalles.

El control no es lo que necesito hacer sino más bien en cómo debo hacer cada pequeña cosa que hago.

No necesitas una cabina con un millón de interruptores, lo que necesitas es un par de sencillos cambios en tu estilo de vida. Las enseñanzas espirituales nos ofrecen un camino hacia una vida serena, en las antiguas enseñanzas chinas hallar un camino equilibrado a travez de dos aspectos variables de la vida se conoce con el nombre de Tao. Los budistas le llaman el sendero y el Islam camino recto. En lugar de querer controlar un millón de pequeñas variables estas enseñanzas recomiendan que cada cual debe dejar que la mayoría de los acontecimientos que jalonan nuestra vida encuentren su propio equilibrio.

Cada factor que influya en tu vida es como el vaivén de un péndulo. En cuanto a sistema físico, se mantiene en equilibrio y necesita una fuerza para romper dicho equilibrio. Una vez eliminada la fuerza el péndulo recupera su estado natural hasta su punto cero. Ahí no se necesita ningún esfuerzo, el péndulo puede permanecer en paz y en equilibrio para siempre.

Cuando todo lo que hagas parezca sencillo habrás encontrado tu camino

Los extremos nos agotan, trabaja mucho y perderás la alegría, trabaja poco y sufrirás una sensación de inutilidad. Pasa demasiado tiempo con un ser querido y empezaras a aburrirte y a discutir, pasa demasiado poca y tu relación se disolverá, habla demasiado y no escucharas, habla demasiado poco y nunca serás comprendido.

Cada una de las cosas que hacemos tiene un punto de equilibrio. Deja que todo encuentre su equilibrio natural.

Vive en la línea en que él Ying se encuentra con el Yang.

En la filosofía griega este planteamiento de equilibrio se describe como el medio dorado. El deseable punto medio entre el extremo del exceso y el extremo de la carencia. Incluso los rasgos más deseables tendrán que encontrar su equilibrio. El valor por ejemplo, aunque sea una virtud, podría manifestarse como imprudencia si se lleva al exceso o cobardía si es insuficiente.

La educación actual no nos educa a desarrollar nuestros puntos fuertes. Sin embargo nos enseñan a superar los límites más lejanos o altos de la riqueza, la belleza y el triunfo. Al actuar así nos esforzamos y eso nos hace sufrir.

La vida puede ser fácil tan solo es duro el camino que elegimos. Entonces:

Busca el camino de menor resistencia

A veces como una pluma de ave se desliza por el viento lo mejor que podemos hacer es dejarnos arrastrar por el aire. Sin duda el equilibrio que necesitamos está en algún lugar entre nuestra frenética vida moderna.

Vive en el camino

Junto al éxito y al progreso uno de los valores fundamentales es la ambición, luchamos por tener más, por llegar más lejos y más alto. Pareciera que no basta con lograr algo, lo que importa es conseguir más que todos los demás. Esto es lo que hemos llamado éxito.

Sin embargo al comparar obsesivamente nos predispone a la frustración. Porque siempre habrá alguien que haya llegado más lejos o que lo haya hecho mejor. Por esta razón si te centras en un punto específico de tu vida, siempre habrá alguien que tenga algo más que tu.

Olvidamos la otra cara de la curva de distribución, también cada uno de ellos tienen algo menos que tú en algún aspecto. Así es como está diseñado el juego de la vida.

No hay nada malo en querer progresar en la vida pero alzar la vista para establecer comparaciones no te lleva a ninguna parte

Trabaja, crece, influye en el mundo (tu mundo), pero por favor siéntete bien contigo mismo y baja la vista fíjate en los miles de millones de que tienen menos.

Y no sólo se trata de riqueza familiar. Si miras atentamente descubrirás que el dolor y la desgracia aunque ocultos, están más extendidos de lo que crees. Al cambiar tu perspectiva descubrirás muchas razones para ser feliz con lo que tienes.

Solo cuando miramos hacia abajo descubrimos lo afortunados que somos en realidad.

“Expresar la gratitud es el camino seguro a la felicidad” Martin Seligman

Y el agradecimiento es una cuestión de actitud. Al mirar hacia abajo aprendes a agradecer los dones de la vida.

Es hora de que reflexiones sobre tu propio sufrimiento. Mientras lo haces se justo y ten presente que aunque no seas la persona más afortunada del mundo, sin duda no eres la más desgraciada. Si alguna vez lo olvidas, entonces “ve para abajo”

Conclusión

El cambio es incontrolable por nosotros. El equilibrio y la actitud de agradecimiento por lo que somos y tenemos, mirando hacia abajo, será fuente permanente de felicidad. Esto nos lleva al agradecimiento que equilibra y supera los hechos con las expectativas resolviendo así el algoritmo de la felicidad.

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