Homo Deus Parte 8 de 15

Comentarios libro de Yuval Noa Harari

Tiempo de lectura: 7:00 minutos

Introducción

Hablaremos de algoritmos y verdades objetivas, subjetivas e intersubjetivas. Las religiones, el humanismo y la importancia de la invención del dinero y la escritura.

Parte II Homo Sapiens da Sentido al Mundo

¿Qué clase de mundo crearon los humanos? ¿Cómo llegaron a convencerse de que no sólo controlan el mundo sino que también le dan sentido? ¿Cómo se convirtió el humanismo (la veneración a la humanidad) en la más importante de todas las religiones?

Los Narradores

Los lobos y los chimpancés viven en una realidad dual. Por un lado están familiarizados con entidades objetivas externas como árboles, rocas y ríos. Por otra son conscientes de experiencias subjetivas internas como miedo, alegría y deseo. Los Sapiens en cambio viven una realidad de tres capas, la objetiva externa, la subjetiva interna y la intersubjetiva que explica los relatos sobre el dinero, Dioses, naciones y empresas. La historia gira alrededor de esos relatos de ficción. Las capacidades del Sapiens no han cambiado mucho desde la Edad de Piedra, pero la red de relatos ha ido ganando fuerza y de esta manera ha empujado a la historia desde la Edad de Piedra hasta la Edad del Silicio.

Un paso histórico singular fue la invención del dinero y la escritura por los Sumerios, nacidos ambos de los mismos padres, en la misma época y en el mismo lugar y así quebraron las limitaciones del cerebro humano para procesar datos. La escritura y el dinero permitieron empezar a recaudar impuestos de miles de personas, organizar burocracias complejas y establecer reinos extensos. Los Sumerios eran gobernados por Reyes Sacerdotes humanos, cerca de ahí en Egipto la operación gubernamental era operada por funcionarios instruidos.

Antes de la inversión de la escritura los relatos estaban restringidos por la capacidad limitada del cerebro humano. No se podían inventar relatos complejos que la gente fuera capaz de recordar y la escritura soluciono este problema.

En las sociedades alfabetizadas, la gente está organizada en redes de manera que cada persona constituye un pequeño paso de un algoritmo enorme y es el algoritmo en su conjunto el que toma las decisiones importantes. Esa es la esencia de la burocracia.

En el caso del sector salud actual una estructura algorítmica garantiza que no importe quien sea la recepcionista, la enfermera o el médico de guardia, su personalidad, sus opiniones políticas y su estado de animo en ese momento son irrelevantes, mientras todos sigan las reglas y los protocolos, existe una gran probabilidad de que nos curen.

Según el ideal algorítmico nuestra suerte está en manos del sistema y no en los mortales de carne y hueso que casualmente ocupan tal o cual puesto. Lo dicho para hospitales aplica para Ejércitos, prisiones, escuelas y empresas de todo tipo.

Las Sagradas escrituras

A medida que las burocracias acumulan poder, se hacen inmunes a sus propios errores. En lugar de cambiar los relatos para que encajen con la realidad, cambian la realidad para que encajen con sus relatos.

Las escrituras religiosas de la Biblia, el Coran o los Vedas pretendían describir la realidad en su totalidad. En teoría si algún libro sagrado representaba erróneamente un suceso a sus discípulos lo descubrían tarde o temprano y el texto perdería su autoridad. Abraham Lincoln dijo no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Eso es una ilusión. En la práctica el poder de las redes de comunicación humana dependen de un delicado equilibrio entre la verdad y la ficción.

Por otra parte, no podemos organizar a masas con eficiencia sin recurrir a algunos mitos ficticios. De modo que si nos mantenemos en la pura realidad, sin mezclar en ella algo de ficción, poca gente nos seguirá. Las sagradas escrituras a través de instituciones religiosas proclaman que el libro sagrado contiene todas las respuestas a todas nuestras preguntas y simultáneamente presionan a tribunales, gobiernos y empresas a que se comporten como dice el libro sagrado.

La Biblia no muestra ningún interés por la ecología global, la economía Babilónica o el sistema político Persa. Ese ensimismamiento caracteriza a los humanos en su infancia. Los niños de todas las religiones y escrituras creen que son el centro del mundo y para ello muestran poco interés genuino en las condiciones y sentimientos de las demás personas, la mayoría abandona esa ilusión cuando crecen. Los monoteístas se aferran a él hasta que mueren. Con independencia de lo errónea que sea la concepción del mundo la Biblia proporcionó una base para la cooperación humana a gran escala.

Pero Si Funciona

Las ficciones nos permiten cooperar mejor. El precio que pagamos es que la misma ficción determina los objetivos de nuestra cooperación. Así que podemos disponer de sistemas de cooperación muy complejos que se emplean al servicio de objetivos con intereses ficticios. En consecuencia, puede parecer que funciona muy bien.

Las personas tienen muchas necesidades materiales, sociales y mentales. En los imperios faraónicos de Egipto, en las dinastías Chinas, imperios musulmanes, reinos europeos e incluso en 1850 la vida de la persona media no era ni mejor, ni incluso peor que los cazadores recolectores arcaicos, sus trabajos eran duros, desde el punto de vista físico y menos satisfactorio desde el punto de de vista mental, su dieta era menos equilibrada, las condiciones higiénicas que le rodeaban eran incomprensiblemente peores y las enfermedades infecciosas eran comunes.

En Egipto de los faraones ¿Lo Juzgamos en términos de producción, de nutrición o quizá de armonia social? ¿Nos centramos en la aristocracia, los campesinos humildes, o los credos y los cocodrilos? La historia no es una narración única sino miles de narraciones alternativas. Siempre que decidamos contar una también decidimos silenciar otras.

Las redes de cooperación humana suelen juzgarse a sí mismas con varas de medir su propia y nada sorprendente vida y se adjudican calificaciones altas. En particular las referentes a redes humanas construidas de identidades imaginarias como Dioses, naciones o empresas. Por lo tanto al examinar la historia de tanto en tanto es necesario considerar las cosas desde una entidad real ¿Cómo sabemos si es real? La respuesta está en la pregunta ¿Puede sufrir?

Por ejemplo la creencia en mitos nacionales y religiosos pueden causar guerras y estallidos sociales en donde mueren millones de personas, pueden ser heridas o incluso perder sus propiedades. La causa de la guerra puede ser ficticia, pero el sufrimiento que ocasiona es real.

La ficción no es mala del todo, es vital. Sin relatos de manera generalizada sobre cosas como el dinero, los estados y las empresas ninguna sociedad compleja puede funcionar. Pero los relatos solo son herramientas, no deberían convertirse en las varas de medir. Empresas, dinero y naciones existen únicamente en nuestra imaginación, los inventamos para que sirvieran ¿Cómo es que ahora sacrificamos nuestra vida a su servicio?

En el siglo XXI creamos más ficciones poderosas y más religiones totalitarias que ninguna era anterior. Con la ayuda de la biotecnología y los algoritmos informáticos no sólo controlamos nuestros cuerpos, cerebros y mentes y creamos mundos virtuales enteros. Diferenciar la ficción de la realidad y la religión de la ciencia será en consecuencia más difícil pero también más esencial que nunca.

Mi Conclusión

En esta presentación Yuval Noa Harari nos presenta el concepto de la realidad intersubjetiva que a diferencia las realidades objetiva y subjetiva, que son en muchos casos el hilo conductor de la historia, ya que hablan sobre entidades necesarias pero ficticias como el concepto del dinero, los Dioses, las naciones y las empresas que son producto de la imaginación humana y que se transmiten de persona a persona para que pueda funcionar en la sociedad. También prevé con certeza, en mi opinión que en esta época de las tecnologías exponenciales crearemos más ficciones del tipo intersubjetiva que tendremos que aprender para funcionar en el mundo que cambia a velocidades cada vez más acelerada.

Destaca la importancia para la humanidad de la invención de la escritura y el dinero y así como de los algoritmos funcionales para operar instituciones sociales como las del sector salud o los de las empresas de todo tipo que satisfacen las necesidades humanas en general y permiten que la sociedad funcione.


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