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Sapiens de animales a dioses Parte 8 de 9

Comentarios al libro de Yubal Noa Harari

Tiempo de lectura 7:00 minutos

Introducción

En esta parte Yubal Harari analiza los componentes de la felicidad desde dos ángulos el bioquímico y el de la disposición mental del individuo como darle un sentido a la vida, es decir una razón que valga la pena o más bien el gozo de vivirla.

Felicidad Química

Los científicos sociales distribuyen cuestionarios y los correlacionan para medir la felicidad, los biólogos emplean los mismos pero correlacionan las respuestas que la gente da con factores bioquímicos y genéticos. Sus hallazgos son sorprendentes.

Los biólogos sostienen que nuestro mundo mental y emocional está regido por medio de procesos bioquímicos modelados por millones de años de evolución .Como todos los demás estados mentales nuestro bienestar subjetivo no está determinado por factores como el salario, la libertad política o la comunidad. Está determinado en cambio por un complejo sistema de nervios y neuronas, sinapsis, varias sustancias bioquímicas como la serotonina, la dopamina y la oxitocina.

A nadie le hace feliz ganar la lotería, comprar una casa, ser promovido en el trabajo o encontrar el verdadero amor, a la gente le hace feliz una cosa y solo una, sensaciones agradables en su cuerpo, una persona que gana la lotería o una amante y salta de alegría no reacciona ante el dinero o el amor. Reacciona a varias hormonas que recorren el torrente sanguíneo y a la tormenta de señales eléctricas que destellan en diversas partes del cerebro.

Parece que nuestro sistema bioquímico interno está programado para mantener relativamente constantes los niveles de felicidad. La felicidad y la desdicha desempeñan un papel en la evolución únicamente en la medida que promueven la supervivencia y la reproducción. Quizá no es sorprendente que la evolución nos haya moldeado para no ser demasiado dichosos o demasiado desdichados. Nos permite gozar de una descarga momentánea de sensaciones placenteras pero estas nunca duran para siempre. Mas tarde o más temprano amainan y dan paso a otras sensaciones.

Algunos expertos comparan la felicidad humana con un sistema de aire acondicionado que mantiene la temperatura constante ya venga una ola de calor o una tormenta de nieve.

Los acontecimientos pueden cambiar momentáneamente según la temporada, pero el sistema le hace retornar la temperatura a el mismo punto predeterminado. Algunas estarán a 20 grados centígrados, otros a 25 grados. Los sistemas que condicionan la felicidad humana también difieren de una a otra. En una escala del 1 al 10 algunas personas nacen con un sistema biológico alegre que permite que el sistema funcione entre 6 y 10 y se estabilice en 8. Una persona así se siente feliz aún ante reveses como vivir en una ciudad grande y alienada, perder dinero en la bolsa de valores o si se le diagnostica diabetes.

Otras están maldecidas con una bioquimica triste que oscila entre 3 y 7 y se estabiliza en el nivel 5. Una persona así sigue estando deprimida incluso si cuenta con el apoyo de la comunidad, gana millones en la lotería y es tan saludable como un atleta olímpico. Simplemente su cerebro no está construido para más allá del nivel 7.

Piensa en tus amigos y familiares seguramente conoces personas que siempre están relativamente contentas, no importa lo que ocurra y después están las que siempre están irritadas independientemente de los regalos que les pongan a sus pies, es difícil cambiar nuestra bioquímica a voluntad. Lo que determina nuestro talante lo hace la serotonina haciéndola llegar al nivel X.

Y esto es así no sólo para las vidas privadas, aplica también para los grandes acontecimientos colectivos. En la revolución francesa, los revolucionarios estaban muy ocupados: ejecutaron al rey, repartieron tierras, declararon los derechos del hombre, abolieron los privilegios de los nobles y le declararos la guerra a toda Europa, pero nada de esto cambió la bioquímica cerebral francesa a pesar de todas las turbulencias económicas que la revolución trajo consigo, su impacto en la felicidad francesa fue pequeño. ¿Entonces de qué sirvió la revolución francesa? Si su impacto fue pequeño.

Los que han ganado en la lotería genética una bioquímica gozosa eran igual de felices que antes, mientras que los que tenían una bioquímica deprimente se quejaban de Robespierre y de Napoleón igual que antes.

Hoy cuando nos damos cuenta de que las claves de la felicidad están en nuestro sistema bioquímico podemos dejar de perder tiempo en política y reformas sociales, golpes de estado y ideologías y centrarnos en cambio en lo único que realmente puede hacernos felices: manipular nuestra bioquímica. El Prozac por ejemplo no cambia regímenes políticos pero al elevar nuestros niveles de serotonina hace que la gente sea mucho más feliz al salir de la depresión. La felicidad duradera proviene de la serotonina, la dopamina y la oxitocina.

El Significado de la Vida

Ser feliz es nada más y nada menos que sentir sensaciones corporales placenteras, puesto que nuestra bioquímica limita el número y la duración de dichas sensaciones, la única manera en que las personas experimentan un elevado nivel de felicidad a lo largo de un periódico extenso es manipular su sistema bioquímico.

Otro hallazgo es que no es un exceso de momentos agradables en relación con los desagradables, más bien es ver que su vida en su totalidad tiene sentido y vale la pena vivirla. Hay un importante componente ético y cognitivo de la felicidad. Nuestros valores significan toda la diferencia entre sí por ejemplo nos vemos como miserables esclavos de un bebé dictador o como amantes formadores de una nueva vida, tal como lo planteaba Nietzsche, si uno tiene porque vivir puede soportar casi todo. Una vida con sentido es decir que vale la pena vivirla puede ser extremadamente satisfactoria incluso en medio de penalidades, mientras que una vida sin sentido es una experiencia desagradable y terrible con independencia de lo confortable que sea. Como lo dijo también Víctor Frankl el autor de el libro el hombre en busca de sentido que también puedes consultar en este blog buscando en el índice de artículos.

Hasta dónde podemos saber, desde un punto de vista puramente científico la vida humana no tiene que tener algún sentido. Los humanos somos producto de procesos evolutivos ciegos que no operan con objetivo ni propósito. Nuestras acciones no forman parte de de ningún objetivo ni propósito. Nuestras acciones no forman de ningún plan cósmico divino, por lo que el sentido que le demos a nuestra vida tiene valor solo para nosotros y es una ilusión que debemos encontrar.

De modo que quizá la felicidad es sincronizar nuestras ilusiones personales de sentido con las ilusiones colectivas dominantes en cada situación. Mientras mis narraciones estén en sintonía con las narraciones de la gente que me rodea, puedo convencerme de que mi vida tiene sentido y encontrar la felicidad en esa convicción. Esta es una conclusión bastante deprimente. ¿Acaso la felicidad depende de engañarse a uno mismo?

Mi Conclusión

En esta parte del libro Yubal dedica su escritura al análisis sobre la felicidad según su punto de vista, que lleva un razonamiento estricto y científico al hablar de que acaso lograr la felicidad se obtendrá de manipular nuestra bioquímica para tener niveles de serotonina, dopamina y oxitocina elevados que nos permitan mover nuestro termostato a niveles más altos de estabilización en promedio del nivel 8. Asimismo habla de la necesidad de darle a la vida un sentido como otros autores lo han hecho, pero Yubal lo presenta como un sí inventáramos el sentido de nuestras vidas engañosamente para ser felices, ¿ Tú, qué opinas? ¿Como funciona tu termostato y en qué nivel esta? ¿Cuáles son los valores y tareas que hacen que valga la pena vivir tu vida?

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