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Sapiens, de animales a Dioses Parte 2 de 9

Comentarios al libro de Yubal Noa Harari

Tiempo de lectura: 8:00 minutos

Introducción

En donde se nos narra la historia ínterelacionada del capitalismo, el crédito y los imperios inicialmente gobernados por Reyes y Emperadores y posteriormente gobernado por el éxito de empresas de accionistas industriales y comerciantes.

En la época moderna la nobleza ha sido sustituida por una nueva élite capitalista no constituida por duques y marqueses sino por industriales, presidentes de juntas o corredores de bolsa. Estos magnates son mucho más ricos que la nobleza actual, pero están menos interesados en el consumo extravagante y gastan una parte mucho menos de sus beneficios en actividades no productivas. El capitalista inversor se apresura de una reunión a otra mientras trata de descubrir dónde invertir su capital y sigue los altibajos de la bolsa de valores para checar las acciones que posee.

El gobierno también hace inversiones en la infraestructura para facilitar el comercio y obtener mayores impuestos o en educación de tecnología de punta que genere salarios elevados que pagarán más impuestos. El capitalismo empezó como una teoría acerca de cómo funciona la economía. Era a su vez descriptiva, ofrecía una explicación de cómo funcionaba el dinero y promovía la idea de que invertir los beneficios de la producción conduce a un crecimiento económico. Su dogma principal es que el incremento económico es el bien supremo. ¿Por qué tanto la justicia como la libertad e incluso la felicidad dependen del crecimiento económico? Este, ha promovido el discurso de que una clase media prospera es esencial para mantener la democracia estable, el concepto de libre empresa, el ahorro y la confianza en uno mismo.

Esta nueva religión ha tenido asimismo un impacto en el desarrollo de la medicina moderna. Cuando los gobiernos o las empresas privadas piensan invertir en un proyecto científico la primera pregunta es ¿incrementará la producción y los beneficios? ¿Producirá crecimiento económico? Un proyecto que no puede salvar estos obstáculos tiene pocas probabilidades de encontrar un patrocinador.

No hay ninguna historia de la ciencia moderna que pueda dejar a el capitalismo fuera del panorama.

La economía humana ha crecido en forma exponencial a lo largo de la era moderna, únicamente gracias a que los científicos obtienen otro descubrimiento o artilugio cada pocos años. Bancos y gobiernos imprimen dinero pero son los científicos los que jalan el carro de la economía creciente.

Durante los últimos años, bancos y gobiernos han estado imprimiendo dinero de manera frenética. Todo el mundo está aterrorizado ante la posibilidad de una crisis económica que pueda detener el crecimiento de la economía y si estalla la burbuja del crédito barato, producto de la impresión masiva de dólares, euros y yuanes; sólo se espera que los resultados estén en los laboratorios científicos.

Nuevos descubrimientos en bio-tecnología y nanotecnología podrán respaldar los billones de dinero de mentiras que gobiernos y bancos han creado desde el 2008. Si los laboratorios no cumplen las expectativas antes de que estalle la burbuja, nos encaminamos a tiempos realmente duros.

Históricamente, la conquista europea del mundo fue financiada de manera creciente con crédito, más que con ingresos tributarios y cada vez más dirigida por capitalistas cuya principal ambición era recibir más ganancias por sus inversiones. Los imperios construidos por banqueros y comerciantes vencieron a los imperios producidos por Reyes y nobles vestidos de oro y relucientes armaduras. Los imperios mercantiles fueron mucho más astutos a la hora de financiar las conquistas, es un hecho nadie quiere pagar impuestos pero todo el mundo está contento a la hora de invertir.

Cristóbal Colón, en 1484, se dirigió al rey de Portugal y fue rechazado por el mismo y otros inversores en Italia e Inglaterra, ya que el proyecto necesitaba mucho dinero para construir barcos, contratar personal y obtener provisiones y parecía un proyecto peligroso. Como sabemos el proyecto fue presentado en España y consiguió convencer a Isabel la Católica para que invirtiera y como sabe cualquier escolar, Isabel obtuvo el premio gordo. Los descubrimientos de Colon permitieron a los españoles conquistar América donde establecieron minas de oro y plata así como plantaciones de azúcar y tabaco que enriquecieron a los reyes, banqueros y comerciantes españoles más allá de sus sueños fantásticos.

Eso creó más confianza en el crédito para financiar expediciones y la conquista imperial europea y fue el círculo mágico para el imperio español, luego el imperio holandés y finalmente, el mayor de la humanidad que fue el imperialismo capitalista inglés, que, junto con los holandeses crearon las sociedades por acciones que podían recabar fondos de una multitud de inversores para campañas imperiales que generaban grandes utilidades. En ese caso se requería que prevaleciera la norma de la ley y el respeto a la propiedad privada como en Holanda e Inglaterra.

Por ejemplo la compañía de las Indias Orientales Compañía capitalista de acciones conquista Indonesia, el mayor archipiélago del mundo, con barcos mercantes armados con cañones y reclutamiento de mercenarios europeos, japoneses e indonesios que construyeron Fuertes y libraron batallas para asegurar los beneficios.

Lo mismo hicieron los Ingleses con empresas comerciales imperiales por acciones que por ejemplo solo en la India, la compañía británica de indias orientales desde su cuartel general en Londres gobernó la India por un siglo y mantenía un ejército de 350,000 soldados, creando así el principio del mayor imperio del mundo.

La nacionalización de Indonesia por la corona holandesa en 1800 y de la India 1858 no terminó en el abrazo del capitalismo y el imperio por el contrario la relación no hizo más que hacerse más fuerte durante el siglo XIX las compañías por acciones ya no necesitaban establecer y gobernar colonias privadas, ahora sus gestores y grandes accionistas tiraban los hilos del poder de Londres, Ámsterdam o París y podían contar con que el estado gobernara sus intereses. Tal como se reía Carlos Marx y otros críticos, los gobiernos occidentales se estaban convirtiendo en un sindicato capitalista.

El ejemplo más notorio de cómo los gobiernos siguieron el mandato del gran dinero fue la guerra de opio en China (1840-1842), la compañía británica de Indias orientales amasaron fortunas exportando drogas a China, millones de Chinos se convirtieron en adictos lo que debilitó al país económicamente y socialmente a finales de 1830 el gobierno Chino promulgó la prohibición del tráfico de drogas y empezaron a confiscar y destruir cargamentos de drogas, pero los narcotraficantes ingleses tenían muy buenas conexiones con el gobierno Inglés y en 1840 Inglaterra le declaró la Guerra a China.

El triunfo fue fácil. Los chinos demasiado confiados no eran rivales para las nuevas y poderosas armas de Gran Bretaña, buques de vapor, artillería pesada, cohetes y rifles de repetición. Según el tratado de paz subsiguiente, China aceptaba no limitar las actividades de los comerciantes de drogas y a la compensación por los daños infligidos por las confiscaciones realizadas. Además los ingleses reclamaron el control de Hong Kong que a continuación usaron como base segura para el tráfico de drogas, Hong Kong siguió en manos inglesas hasta 1997. A finales del siglo XIX 40 millones de Chinos, la décima parte de la población era adicta al opio.

Casos similares se presentaron en Egipto y en Grecia cuando el imperio Británico les reclamaba el pago de deudas, convirtiendo al primero en un protectorado que duró hasta después de la Segunda Guerra Mundial y la segunda que quedo hipotecada por deudas durante décadas por su lucha para librarse del imperio otomano.

El abrazo entre política y capital ha tenido implicaciones de mayor alcance para el mercado del crédito en una economía, no sólo viene determinada solo por factores puramente económicos, como el descubrimiento de un nuevo yacimiento petrolero o el invento de una nueva máquina, sino también por acontecimientos políticos como los cambios de régimen.

Es por esta razón que la calificación crediticia de un país es mucho más importante para su bienestar económico que sus bienes materiales. Las calificaciones crediticias indican la probabilidad de que el país pague sus deudas. Para su calificación se toman datos no sólo puramente económicos sino también toman en cuenta factores políticos, sociales e incluso culturales y los niveles de un sistema judicial justo o corrupto. Así es la forma de obtener capital barato para promover un buen sistema educativo y así, impulsar una industria de alta tecnología.

Mi Conclusión

Para que la economía funcione tal como la conocemos se requieren las condiciones legales que eviten la corrupción y protejan a la inversión privada. Como lo menciona Yubal N. Harari la calificación crediticia de un país es hoy más valiosa que sus recursos materiales. El crédito que mira hacia el futuro es el mecanismo para financiar proyectos de todo tipo que generen aumentos a la producción, crecimiento económico y mayores beneficios en un círculo virtuoso que gira y gira sin parar.

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